Crisis económica ocasionada por gobierno de Morena equivale a una década perdida: Minerva Hernández

  • Más de 10 millones de personas caerán en pobreza extrema, lo que representa entre un 40 y 50 por ciento de la población en México, dijo

En el marco del análisis de la Glosa del Informe del Segundo año del Gobierno, la senadora por Tlaxcala, Minerva Hernández Ramos, aseguró que las cifras negativas en materia económica son resultado de una serie de malas decisiones tomadas desde el inicio de este gobierno, pues generó un ambiente de desconfianza e incertidumbre, que han conducido al país hacia una crisis peor que las de 1995 y 2008.

Minerva Hernández lamentó que pese al llamado que el Grupo Parlamentario del PAN (GPPAN) hiciera durante la Glosa del Primer Informe, no hubiera un cambio en la política económica y de gasto del gobierno, prueba de ello, dijo, es el crecimiento de cero por ciento registrado durante el 2019.

Además, agregó que las finanzas públicas mantienen niveles preocupantes, pues el gobierno de Morena acabó con 360 mil millones de pesos que había en 2018, y que era considerados como amortiguadores financieros y fiscales, pertenecientes a los Fondos de Estabilización de Ingresos Públicos y de Estabilización de Ingresos para las Entidades Federativas, ahorros que fueron creados durante décadas, y que se terminaron en tan solo 20 meses.

“Hoy ya no queda nada de ese recurso para enfrentar la crisis del 2021”, apuntó la legisladora federal.

En el mismo sentido, Minerva Hernández indicó que tras la ausencia de apoyos gubernamentales durante la crisis del Covid-19, según cifras del Coneval, más de 10 millones de personas caerán en pobreza extrema, lo que representa entre un 40 y 50 por ciento de la población en México.

“A pesar de lo que diga el informe del segundo año de gobierno, es claro que la conducción económica del país no ha sido la adecuada. Bastaron 20 meses de este gobierno para que las malas decisiones de política económica nos pusieran en una vulnerabilidad financiera que se agravó con los efectos de la pandemia”, agregó.

La también vicecoordinadora de economía del PAN mencionó que en los primeros 20 meses de gobierno se ha presentado la mayor salida de capitales, pues los inversionistas extranjeros se deshicieron de más de 340 mil millones de pesos en valores gubernamentales.

Minerva Hernández también criticó la pérdida de empleos que asciende a 961 mil 974 puestos de trabajo de acuerdo con el IMSS.

“Una cifra nunca vista desde que se tienen registros; Además de su precariedad cerramos la primera mitad de 2020 viendo que el grueso de la población ocupada, casi un 72 por ciento, está ganando menos de dos salarios mínimos, situación tampoco vista antes”, explicó.

La legisladora también cuestionó el uso del terrorismo fiscal aplicado en detrimento de los contribuyentes y afirmó que es necesario reconstruir la relación para fortalecer los mecanismos de recaudación sin atentar contra los derechos de los contribuyentes.

Para concluir, dijo que será necesario destinar más recursos para atender la emergencia, pues el gobierno ha destinado sólo el 0.4 por ciento del PIB en apoyos fiscales para hacer frente a la pandemia.

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Ciudad de México, 9 de septiembre de 2020

Comunicado de la oficina de la senadora Minerva Hernández Ramos

Intervención en tribuna de la senadora Minerva Hernández Ramos, para referirse al análisis del segundo Informe de Gobierno, en materia de Política Económica.

 

 

9 de septiembre de 2020

Versión de la intervención en tribuna de la senadora Minerva Hernández Ramos, para referirse al análisis del Segundo Informe de Gobierno, en materia de Política Económica

 

Con su venia, senador Presidente.

Para que México no esté condenado a repetir su historia es necesario conocerla; por eso hay que recordar que hace dos años, en septiembre de 2018, el entonces Presidente electo dijo y cito textualmente: “en el país hay estabilidad y no hay crisis financiera”.

A finales de octubre de ese año se llevó a cabo una consulta popular al margen de la ley con la que se canceló el aeropuerto internacional, a pesar que durante la campaña el ahora jefe de la oficina de presidencia, Alfonso Romo, había asegurado que se continuaría con su construcción y a pesar de que el entonces secretario de Comunicaciones Jiménez Espriú señaló que no hubo corrupción, esa cancelación fue la primera de las malas decisiones gubernamentales tomadas por este gobierno, que además de implicar una pérdida de 270 mil millones de pesos, generó desconfianza en los mercados y los inversionistas por el evidente desprecio al Estado de derecho.

El 20 de diciembre de 2018, en la Comisión de Hacienda, los senadores de Acción Nacional advertimos al hoy secretario Herrera que las cifras para el 2019 estaban muy alegres y nos dijo “tengan confianza”, así como también nos dijo que no se tenía intención de ocupar los recursos de los Fondos de Estabilización de Ingresos Públicos ni del Fondo de Estabilización de Ingresos de las Entidades Federativas, incluso, en los Precriterios 2021 se presumía de estos como parte de los “amortiguadores financieros y fiscales” pero ¿qué creen? Que ya se acabaron esos guardaditos, ya se acabaron esos 360 mil millones de pesos que había en 2018, ya ni siquiera se mencionan como “amortiguadores” en los Criterios Generales de Política Económica entregados ayer en la Cámara de Diputados, ese ahorro construido en décadas se acabó en apenas 20 meses y ya no queda nada para afrontar la crisis presente.

Y seguimos, en el primer mensaje de 2019, el Presidente nuevamente destacó la estabilidad económica del país, y seis meses después el hoy secretario de Hacienda dijo textualmente que México tenía los recursos para enfrentar la peor crisis que pudiéramos tener, pero ahora estamos frente a un escenario en el que la peor perspectiva de Banxico es una caída económica de -12.8 por ciento.

Hace un año, en la Glosa del Primer Informe Presidencial expresé que la inadecuada conducción de la política económica del país nos había llevado a un cero por ciento de crecimiento y que se requería un giro de timón, para frenar la destrucción de valor público que se estaba ocasionando, pero de nuevo, el gobierno escudado en sus otros datos y en la mayoría parlamentaria de su partido hizo caso omiso y nos recetó la misma medicina de la austeridad para 2020, que tuvo como consecuencia aún más resultados negativos para el México.

Dicen que locura es hacer lo mismo y esperar resultados diferentes. Locura también es negar la realidad que nos muestran los datos y cifras oficiales. Locura es insistir en que todo es culpa del neoliberalismo, de la corrupción o de los conservadores, cuando ya son 20 meses de ejercicio de gobierno en el que los resultados han sido desastrosos para la población, en su bolsillo, en su salud y en su integridad física y patrimonial.

Locura también es pedir de nuevo a los mexicanos que tengan confianza, que ya pasó lo peor, cuando México enfrenta una crisis más grave que la del 95 o la de 2008, que ya destruyó el valor de la economía mexicana equivalente a una década y de la que tardaremos, al menos, en un sensato escenario, cinco años en alcanzar los niveles de 2018, anteriores al inicio de sexenio de este gobierno, porque en 2019, sin pandemia global y sin “quédate en casa”, el crecimiento económico ya era nulo.

El Presidente, su esposa y su proyecto político son entusiastas de acudir a la historia para justificar sus acciones. Si se les dice que es inconcebible que retiren equipos de cómputo a los servidores públicos bajo una pretendida austeridad, nos responden que quienes lucharon por la libertad y la justicia no estaban esperando sus computadoras para transformar al país.

Si se les muestran videos de familiares recibiendo dinero para la campaña electoral, nos dicen que Leona Vicario dio dinero a la causa y que nadie la grabó.

Por eso quiero acudir a la historia económica de México: si el neoliberalismo comenzó con De la Madrid cuyo ajuste a la economía tuvo como efecto un “sexenio de crecimiento cero”, es paradójico que este gobierno que ha proclamado haber acabado y desterrado al neoliberalismo también sea recordado como el “sexenio de crecimiento cero” adiós a sus promesas de 6 o de 4 por ciento, será cero por ciento.

Ya lo decía Marx, que la historia ocurre dos veces, la primera como tragedia, la segunda como una miserable farsa. Yo soy de los muchos mexicanos que habremos tenido que vivir ambas, otros, los jóvenes que serán factor decisivo en 2021, solamente conocerán de primera mano este sexenio de conducción económica fallida, de crecimiento cero.

Soy una mujer crítica, responsable, no hago uso de esta tribuna para golpeteo político, sino para análisis técnico, porque la caída en el crecimiento económico no puede verse solamente como un número, este gobierno que se dice tan preocupado por el bienestar de la gente debería entender que cada punto porcentual de caída del Producto Interno Bruto se relaciona directamente con un aumento en la tasa de mortalidad de los mexicanos en situación de vulnerabilidad.

Primero los pobres, decían en campaña y repiten en las mañaneras, pero hoy, ante la ausencia de suficientes apoyos gubernamentales para la crisis del Covid, queda muy claro: más de 10 millones de personas caerán en pobreza extrema según el Coneval. Acusaron al neoliberalismo de ser una fábrica de pobres y sus resultados no son mejores, ya aumenta la pobreza en un 40 a 50 por ciento de la población mexicana.

A pesar de lo que diga el informe del segundo año de gobierno, es claro que la conducción económica del país no ha sido la adecuada. Bastaron 20 meses de este gobierno para que las malas decisiones de política económica nos pusieran en una vulnerabilidad financiera que se agravó con los efectos de la pandemia.

En esos primeros 20 meses de gobierno, se ha presentado la mayor salida de capitales: los inversionistas extranjeros se deshicieron de más de 340 mil millones de pesos en valores gubernamentales.

Contrario a lo que señala el Presidente, de ninguna manera puede presumirse como éxito económico que hayan crecido las remesas, esos logros no son atribuibles a la economía mexicana sino al país en el que residen nuestros migrantes.

Lo que antes se criticó en gobiernos anteriores, ahora se presenta como un éxito económico. La historia se repite y va de la tragedia a la farsa.

El informe del presidente López Obrador niega la difícil realidad económica que estamos enfrentando los mexicanos. El país del que habla no corresponde a los datos económicos ni a las cifras de las finanzas públicas.

Si hablamos de empleos, de diciembre de 2018 a la fecha, hemos perdido 961 mil 974 puestos de trabajo de acuerdo con el IMSS, una cifra nunca vista desde que se tienen registros; además de su precariedad cerramos la primera mitad de 2020 viendo que el grueso de la población ocupada, casi un 72 por ciento está ganando menos de dos salarios mínimos, situación tampoco vista antes. ¿Con qué cara nos dicen que ya pasó lo peor?

Se atreven a presumir en su informe que la recaudación mantuvo los niveles de 2019, pero son cifras artificiales que no corresponden al ciclo económico del país; es el resultado de poner contra la pared a los contribuyentes, retrasando las devoluciones de sus saldos a favor o haciendo “manita de puerco” en los cobros de los adeudos pendientes.

Hoy más que antes está vigente el terrorismo fiscal en detrimento de los derechos de los contribuyentes. En un país en el que se recauda poco y en que la economía informal es casi de una cuarta parte del Producto Interno Bruto es necesario que reconstruyamos la relación entre fisco y contribuyentes a partir del respeto a sus derechos, y de los principios de autodeterminación y confianza legítima.

Tanto en el informe como en el paquete económico para 2021, el gobierno presume de su supuesta austeridad e insiste en que habrá que ajustarse aún más el cinturón, pero para los senadores de Acción Nacional queda claro que ninguna de esas medidas llevará más comida a la mesa de los hogares, no resolverá la frustración de muchos mexicanos que hoy no cuentan con un empleo digno y bien retribuido, que tampoco remediará el hecho de que en estos meses hemos tenido que empeñar o vender nuestro patrimonio para salir adelante, no enmendará que hemos tenido que recurrir a préstamos onerosos para continuar viviendo, ni tampoco revertirá el cierre de los muchos pequeños negocios que estaban en nuestras calles.

En 2006 López Obrador perdió la elección por poco más de medio punto porcentual, y ahora siendo presidente está perdiendo la economía mexicana por haber dado menos de medio punto porcentual del PIB en apoyos fiscales para hacer frente a la pandemia.

Quiero terminar Presidente, compañeros, parafraseando al comediante Brozo: “Realidad mata puntada, realidad mata ocurrencia”, y las cifras de las finanzas públicas evidencian las falsedades de los dichos presidenciales. La realidad financiera ya demostró que no hay dinero que alcance para los programas sociales insignia de este gobierno. La realidad es que México requiere enfrentar la crisis económica con un enfoque técnico, sustentado en datos y evidencia.

Dejemos de vivir en esta farsa y demos a México el futuro que todos y todas merecemos.

Es cuanto, senador Presidente.

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