Pregunta de la senadora Alejandra Reynoso Sánchez al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, al comparecer ante el Pleno del Senado

Versión de la pregunta de la senadora Alejandra Reynoso Sánchez al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, al comparecer ante el Pleno del Senado, en el marco del análisis del I Informe de Gobierno del presidente de la República, en materia de política exterior

 

 

Con su permiso, Presidenta.

Señoras senadoras, señores senadores, canciller, muy buenas tardes, nuevamente bienvenido al Senado de la República.

En Acción Nacional, reconocemos la disposición para ofrecer información a este Senado y, en general, la estrecha relación que se puede tener, pero también reconocemos la importancia de que esta comunicación sea más proactiva y no ante una reacción, y aunque se ha tenido comunicación creemos que todavía hay preguntas aún sin respuesta y acciones sobre las que nos gustaría conocer sus implicaciones y posiciones, que merecen ser examinadas bajo una visión de Estado.

Señor canciller, es justo reconocer que vivimos un fenómeno inédito, el Presidente de la República, al decidir no hacer viajes internacionales, prácticamente le ha delegado a usted buena parte de la representación del Estado mexicano fuera del país; es usted, según muchos, un vicepresidente o un presidente del exterior, pero además se ocupa de muchos otros temas que van desde la migración hasta la seguridad, ¿es sostenible esa situación?, ¿no considera que la política exterior es una de esas políticas indelegables del jefe del Estado mexicano, o no está en riesgo la buena marcha de las relaciones internacionales en México con un canciller ocupado en múltiples asuntos que deberían corresponderle a otros secretarios o secretarias?

En el PAN creemos que la política exterior es una herramienta fundamental para promover el desarrollo nacional, la diplomacia entendida como el arte de la negociación, de integrar los consensos y tiene que ver precisamente con alcanzar los objetivos dictados por el interés de la nación, pero también tiene una dimensión aún más amplia, relacionada con poner en alto el nombre de México en el escenario internacional y fortalecer el liderazgo de nuestro país.

Yo quiero reconocer el esfuerzo y compromiso, señor secretario, porque con el apoyo del personal del Servicio Exterior Mexicano, bajo su dirección y mando, han logrado mantener a la Cancillería de pie y trabajando a pesar de que la Secretaría de Relaciones Exteriores ha sufrido reducciones importantes en su presupuesto, se le han asignado nuevas responsabilidades, se ha castigado con reducciones sustanciales de apoyo a los servidores públicos y se han cerrado dependencias, como Proméxico, el Consejo de Promoción Turística, que acompañaban a la política exterior de nuestro país.

Sé que usted no tomó la decisión y que rebasa además de su ámbito de acción, se impuso una vez más una política de “austericidio” y la política internacional de México se cortó un brazo.

Le pregunto, señor secretario, ¿qué estamos haciendo para corregir este gravísimo error para la presencia de México en el mundo?, ¿cuál es el estatus actual del esfuerzo de fortalecer a nuestras embajadas en estos ámbitos y hay margen de hacerlo en los términos con los que se cuentan con los recursos humanos y financieros?, ¿y quién ganó en definitiva la presencia de México en el exterior ante esta decisión?

En el informe se hace hincapié de las acciones que se llevarían a cabo para favorecer la diversificación de los vínculos internacionales de México y, aunque se coincida con el postulado, no se encuentra evidencia de esta diversificación que se está promoviendo, y lo he escuchado con atención al hablar, que ahora se está buscando también con el comercio africano, con la Península Arábiga, con la Unión Europea también ya casi termina la negociación, que, por cierto, nos gustaría saber cuáles son los avances, la modernización de este tratado y en qué consiste, más allá de las acciones, el fondo y el contenido.

¿Cuál es la agenda entonces también de profundización de la Alianza del Pacífico, donde se encuentran nuestros socios comerciales más importantes de América Latina?

Y, precisamente, en relación con América Latina y el Caribe, hace falta clarificar los alcances de la política en esta visión hacia el sur de la política exterior de México, la CELAC –que también usted lo mencionó– es un mecanismo creado durante la administración del presidente Calderón y parece que será la piedra de toque de esta política.

Me parece bien, canciller, y no le parece que antes de dar a conocer a los embajadores de los países latinoamericanos y caribeños el plan de trabajo que la Presidencia pro tempore del organismo se propone implementar, debimos conocerlo también y discutido precisamente en este recinto.

Más aún, sería relevante conocer el destino de la relación de México con algunos organismos y mecanismos internacionales. Le preguntó en este sentido: ¿cómo se propone mejorar la ya muy deteriorada relación entre el gobierno mexicano y la OEA? ¿Presentará México en su momento a un candidato o candidata para presidir la secretaría general del organismo? ¿Buscará sustituir la CELAC el espacio de liderazgo que ha decidido ya no tener en la OEA?

Por otro lado, ¿cuál será el futuro del mecanismo de Montevideo, si el péndulo político- electoral de este país ha cambiado y podría dejar solo a México como protagonista de un esfuerzo?

Y, ¿qué significa la participación de funcionarios de cancillería mexicana en la pasada reunión del Grupo de Puebla en Buenos Aires?, ¿buscarán sustituir con Argentina la relación estrecha que mantenían con los gobiernos salientes de Uruguay y Bolivia?

Adicionalmente señor canciller, ¿cuál ha sido el efecto sobre la relación con Bolivia del otorgamiento del asilo al ex presidente Evo Morales, luego de la toma de protesta efectuado por el gobierno interno?

Sobre este mismo tema, ¿por qué votó México en contra del proyecto de la resolución que en la Organización de los Estados Americanos llamaba a la celebración de elecciones en Bolivia (inaudible) el apoyo que dio el propio presidente López Obrador a la celebración de elecciones en ese país el 11 de noviembre?, ¿no le parece que esas acciones, entre otras, van en contra del supuesto respaldo de México al principio constitucional de no intervención?

Y, por cierto, sobre ese tema precisamente, por un lado ¿por qué no se pidió autorización al Congreso para la calidad de miembros de las Fuerzas Armadas que trajeron a México al expresidente Evo Morales?

Señor canciller, es el pragmatismo, la ideología, el criterio fundamental de la política de acercamiento hacia América Latina; se defendía el pragmatismo cuando se señalaba que la intención del mecanismo de Montevideo era hablar con todos los actores políticos en Venezuela, pero en relación con Bolivia México le abrió un micrófono directo a Evo Morales.

Para concluir, porque también habrá una participación de mi compañera Xóchitl Gálvez, solamente quisiera mencionar y lo hago con mucho respeto señor secretario, me parece un tanto soberbia la expresión de que ahora somos autoridad política en el mundo, cuando en 365 días de gobierno no ha habido presencia del jefe del Estado mexicano en el exterior, ¿o es que no se requiere un Presidente para representar a México?

Es cuanto.

ooOoo

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