Senadora Guadalupe Murguía: Revocación de mandato en pausa

El Presidente López Obrador está empeñado en reformar la Constitución para incorporar la figura de la revocación de mandato. Su implementación, como lo pretende el Ejecutivo Federal, entraña serios riesgos para la equidad de las contiendas electorales y amenaza peligrosamente nuestra democracia.

Morena y sus aliados pretenden que precisamente el mismo día de la elección federal de 2021, se consulte a la ciudadanía la permanencia o no en el cargo del Presidente de la República.

En esa fecha se elegirán 300 diputados de mayoría, 200 de representación proporcional, 13 gubernaturas, casi 2 mil alcaldías y congresos locales en 29 estados.

La reforma propuesta prevé que la revocación de mandato sea a petición del Ejecutivo Federal o del 33% de los legisladores de cualquiera de las Cámaras, o del 3% de los ciudadanos de la lista nominal.

El trasfondo de esta propuesta es el interés de AMLO de aparecer en la boleta electoral e incidir en los comicios de 2021, haciendo campaña para su permanencia y promoviendo el voto a favor de los candidatos de su partido, buscando con ello mantener la mayoría calificada en la Cámara de Diputados, obtener más gubernaturas, alcaldías y mayoría en congresos locales, consolidándose como un poder hegemónico.

Al hacer campaña para su permanencia en el cargo, el Presidente aprovecharía los cuantiosos recursos económicos de los programas sociales, contaría con una amplia cobertura mediática y se beneficiaría en general del aparato de Estado con el que cuenta, lo que rompería totalmente la equidad en la contienda.

En algunos países como Venezuela, Nicaragua y Bolivia el proceso de revocación de mandato ha sido utilizado como un primer paso para una posible reelección, ya que ayuda a medir el pulso de la sociedad para materializar esa aspiración.

El bloque opositor en el Senado, integrado por PAN, PRI, MC y PRD ha expresado su rechazo a que la revocación de mandato se efectúe el mismo día de la elección federal del 2021. Ante eso, el Presidente propuso un cambio de fecha para el 21 de marzo de ese mismo año, lo que también fue rechazado, toda vez que estaría dentro del proceso electoral e incluso significaría dar más tiempo al Presidente para la promoción de su gobierno y los candidatos de su partido.

La postura de la oposición ha sido clara: la revocación de mandato es una prerrogativa de los ciudadanos, nunca del gobernante en funciones, y en ningún caso debe coincidir con comicios electorales.

La propuesta del bloque opositor en el Senado es que este mecanismo de democracia participativa se lleve a cabo una vez que el Presidente haya cumplido tres años en el cargo, es decir, a partir del 1 de diciembre de 2021.

Frente a este escenario, el senador Ricardo Monreal, coordinador de Morena, retiró este asunto de la agenda del periodo extraordinario, ya que no cuenta con los votos necesarios para su aprobación.

Con todo, queda abierta la posibilidad de que el gobierno morenista presente la propuesta en algún otro momento que considere más propicio, quizás cuando identifique una mejor coyuntura política que le permita doblegar a la oposición o a parte de ella, para obtener los votos que le hacen falta.

Así de fácil, así de difícil.

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Publicado por El Diario de Querétaro, 26 de Junio de 2019

 

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