Senadora Guadalupe Murguía Gutiérrez: Tiempos de incertidumbre

A 3 días de que asuma el nuevo gobierno federal hay un clima de incertidumbre. Los cinco meses de transición han sido sumamente intensos en noticias y acontecimientos. Llama la atención el activismo político del Presidente electo, quien ha estado anunciando programas, acciones, futuros nombramientos y, en términos reales, gobernando a través de sus mayorías en el Congreso federal.

Tal parece que este 1 de diciembre, más que rendir protesta, va a presentar un primer informe de actividades; sólo por mencionar algunas me referiré a la consulta popular a modo que Morena organizó para definir la suerte del nuevo aeropuerto de Texcoco.

Durante semanas hubo una enorme especulación al respecto y finalmente a través de la consulta se buscó legitimar una decisión ya tomada por López Obrador. En esta decisión quiso dejar claro que su gobierno no quedará supeditado a los intereses económicos y que finalmente el que manda es él.

Ante las críticas a esta discrecional consulta, el Presidente electo respondió con el anuncio de otra encuesta sobre la construcción de los trenes Maya y Transístmico, una nueva refinería y programas sociales que fueron parte de sus propuestas en campaña.

En este periodo, presentó el Plan Nacional de Paz y Seguridad, en el que varió su postura de regresar las fuerzas armadas a los cuarteles y en su lugar propone conformar la Guardia Nacional, como un cuerpo de seguridad pública permanente, integrado por policías federales, militares y navales.

Si antes habló de desmilitarizar al país, con esta propuesta está intensificando la militarización de la seguridad pública, además de desdeñar la contribución que las policías estatales y municipales pueden y deben hacer en la seguridad.

Otro tema relevante fue la Ley Orgánica de la Fiscalía General de la República, en cuyo proceso se negó la reforma constitucional necesaria para dotar al Fiscal General de una verdadera autonomía e independencia, respecto de injerencias político-partidistas.

En consecuencia, la próxima Fiscalía no contará con una transformación de fondo que le permita operar como una institución eficiente, confiable y dar mejores resultados para abatir los altos índices de impunidad.

Recientemente obtuvo la aprobación de la Ley Orgánica de la Administración Pública, en la que la Federación centraliza atribuciones y se formaliza una clara injerencia en los estados a través de la figura de los denominados “súper delegados”, quienes concentrarán un enorme poder político al manejar todos los programas y acciones federales con un claro propósito electoral.

Y a pesar de que durante su campaña AMLO utilizó reiteradamente expresiones como “amor y paz” y “república amorosa, es frecuente su lenguaje de división, pues tilda a un sector de la población de “conservadores e hipócritas” y los confronta con los “liberales”; al “pueblo” vs la “mafia del poder” y a los “fifís” vs “el pueblo sabio”.

Esto resulta particularmente grave, toda vez que una de las aspiraciones más altas que debe tener un Presidente de la República es lograr la unidad del país y no la división y la confrontación social.

Ante todo esto, muchos nos preguntamos ¿qué va a pasar con López Obrador y su gobierno?

 

Publicado por Diario de Querétaro, 28 de noviembre de 2018

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *