Senadora Josefina Vázquez Mota para presentar dictamen que reforma la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes

 

Intervención en tribuna de la senadora Josefina Vázquez Mota para presentar dictamen de las Comisiones Unidas de Derechos de la Niñez y de la Adolescencia; y de Estudios Legislativos, el que contiene proyecto de decreto que reforma y adiciona diversas disposiciones de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.

 

Muchas gracias, Presidente.

Todo el día de hoy hemos dedicado nuestras intervenciones, posicionamientos, fundamentalmente al tema de seguridad.

¿Y para qué queremos la seguridad si no es fundamentalmente para la construcción de la paz?

El presente dictamen, y quiero invitar a todas las Senadoras y todos los Senadores a acompañarlo a favor, tiene como propósito incorporar justamente el derecho a la paz en la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.

Este derecho a la paz no está considerado en esta ley.

Si no garantizamos el derecho a la paz, cómo construir todos los anhelos y todos los propósitos por los cuales en gran medida estamos aquí.

Agradezco a la Comisión de los Derechos de la Niñez y de la Adolescencia, y también a la Comisión de Estudios Legislativos que preside el Senador Manuel Añorve, y a todos los integrantes de la misma, por acompañar este derecho y garantizar la paz.

La paz no es solamente la ausencia de la guerra. En nuestro país afortunadamente no estamos en guerra, pero tampoco vivimos con paz.

La paz es el derecho a caminar sin miedo.

La paz es el derecho a amar con libertad.

La paz es el derecho a realizar los sueños.

La paz es el derecho a salir de casa y saber que regresaremos con vida.

La paz es ampliar nuestros márgenes de libertad.

Y una tercera parte de nuestra población, casi 40 millones, son niñas, niños y adolescentes.

Por lo tanto, quiero invitar a crear la conciencia de que las actitudes y estructuras que construyen sociedades pacíficas requieren de una voluntad colectiva.

Cada día, todas y todos nosotros construimos o destruimos la paz.

Y sería una buena pregunta cada noche, antes de dormir, reiterar una y otra vez si ese día construimos o destruimos la paz.

La construimos o la destruimos con nuestro lenguaje.

La construimos o la destruimos con nuestra actitud.

La construimos o la destruimos cuando construimos puentes o cuando levantamos muros.

La construimos o la destruimos cuando decidimos por la tolerancia u optamos por la intolerancia y el fanatismo.

En los tres primero meses del año se cometieron 285 homicidios dolosos contra niñas, niños y adolescentes, más de tres casos cada día.

No puede haber derecho a la paz cuando el 80 % de las violaciones y abuso sexual se dan en casa.

No puede haber derecho a la paz cuando el INE reporta, en la más reciente encuesta, que las niñas y los niños se sienten más seguros en su casa, pero también es donde más son agredidos.

¿Cómo construir un mejor país cuando la agresión de quienes nos deben de amar está en lugar del amor?

En este dictamen se propone que trabajemos juntos para que este derecho a la paz sea una realidad para todas las niñas y los niños de México.

Y por cierto pienso, y cada vez de manera más recurrente, que tampoco nos caería mal a nosotros como adultos aprender a ser constructores de paz.

Son ocho elementos o valores los que determinan la construcción de la paz: la equidad, somos más o menos equitativos, qué tan libres somos, la solidaridad, la dignidad, la igualdad, el respeto, la tolerancia, y no solamente la tolerancia como soportar lo que el otro piensa o dice, sino como la capacidad de disentir, pero la capacidad de escuchar y atender y, por supuesto, la justicia.

Muy estimadas Senadoras y Senadores.

La minuta de hoy tiene como propósito finalmente incorporar el derecho a la paz.

Les pido su acompañamiento favorable a este dictamen, pero, sobre todo, los invito, y por supuesto yo reitero mi compromiso, que tiene que ser cotidiano, de cada noche poder hacer un balance que estuvimos del lado de la construcción de la paz y no de la destrucción de la misma.

Es cuanto, Presidente.

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