Senador Marco Antonio Gama Basarte, al participar en la discusión de un dictamen en materia de muerte civil de funcionarios corruptos

 

Intervención del senador Marco Antonio Gama Basarte, al participar en la discusión de un dictamen de las comisiones unidas de Anticorrupción, Transparencia y Participación Ciudadana, y de Estudios Legislativos Primera, que reforma la Ley General de Responsabilidades Administrativas y del Código Penal Federal, en materia de muerte civil de funcionarios corruptos.

Gracias, Senadora Presidenta.

Estimados Senadores, Senadoras:

La corrupción es uno de los principales flagelos sociales de nuestro país porque agravia profundamente a la sociedad, deslegitima la autoridad del gobierno, vulnera la eficacia de nuestro orden jurídico e impone a la administración pública costos extralegales muy altos.

La organización para la cooperación y el desarrollo económicos nos calcula entre el 5 y el 10 % del Producto Interno Bruto.

Todos estos efectos perversos, nocivos de la corrupción en nuestras instituciones públicas, constituyen una amenaza a la gobernanza democrática y conforman en los hechos un obstáculo que no le permite a nuestra nación concentrar su esfuerzo en elevar la calidad de la gestión pública, porque una gran cantidad de recursos escapan por la prevalencia de prácticas corruptas que erosiona la ética pública y la confianza ciudadana.

Por esta razón, celebro que se haya aprobado este dictamen que nos propone reformar y adicionar diversas disposiciones de la Ley General de Responsabilidades Administrativas y del Código Penal Federal, para hacer posible la inhabilitación definitiva para desempeñar cargos, empleos o comisiones en el servicio público, y para participar en adquisiciones, arrendamientos, servicios u obras públicas, la cual ha sido conocida y reconocida por la opinión pública como la famosa muerte civil, ya sea a funcionarios o particulares corruptos.

Esta reforma tuvo como proponentes a los grupos parlamentarios del Partido Acción Nacional, a mi grupo parlamentario y al grupo de Movimiento Ciudadano, pero también, por supuesto, el respaldo de los diversos grupos parlamentarios en las comisiones respectivas a quienes reconocemos el compromiso por fortalecer el andamiaje jurídico que sancione ejemplarmente las conductas que nos agravian a la ciudadanía, y que tanto daño provocan a nuestro sistema democrático.

Corrupción proviene del latín corruptio, y es la acción y resultado de corromper, esto es alterar las cualidades esenciales de una cosa o una persona.

Al asociarse a la descomposición de su naturaleza, bien puede decirse que la corrupción degenera el bien, el mal, lo correcto en la felonía, y lo legal en licitud.

Hemos escuchado, por supuesto, de algunos Senadores que nos antecedieron en el uso de la voz, algunos claros ejemplos del pasado, y ahí hacemos un llamado para que se aplique la ley y no la amnistía propuesta por el Presidente.

Pero también porque es lo que nos toca a nosotros hacer es importante que hablemos de lo actual. La corrupción también es enviar ternas con personas que no cumplen con el conocimiento necesario para los espacios a los cuales están siendo propuestos.

Corrupción es también eliminar de estancias infantiles los recursos para crear de ahí programas clientelares que hasta este momento no cuentan con reglas de operación.

Corrupción es también comprar pipas en Estados Unidos con total opacidad, sin un procedimiento de transparencia en su adquisición.

Corrupción es también, y aquí me refiero a los contratos leoninos, hay que cuidarlos, eso nos corresponde a nosotros, anunciar un acuerdo de la compra de casi 400 mil toneladas de carbón siendo empresario del ramo y Presidente de la Comisión de Energía. Ahí hay que entrarle, es nuestro tiempo, es nuestro momento y nuestra responsabilidad.

Por eso queda claro, amigas y amigos, que la corrupción es la responsable de que los mexicanos tengan una pobre valoración de la democracia y la política en general, y ese es en el fondo el origen de nuestra débil cultura cívica e insuficiente cultura de la legalidad.

Y un ejemplo, a finales de enero de este año Transparencia Internacional dio a conocer el Índice de Percepción de la Corrupción 2018, el cual ubica a México en el lugar 138 de 180 países.

Con respecto al año anterior, nuestro país retrocedió tres lugares y obtuvo una calificación de 28 puntos.

El nuevo reporte, correspondiente al último año del gobierno anterior resalta que con este resultado México se colocó en el último sitio entre los miembros de la organización para la cooperación y el desarrollo económico por debajo de naciones, como Grecia y Hungría.

Senadoras y Senadores:

Los problemas de corrupción no sólo son problemas de lesión patrimonial al Estado, sino de impunidad y de resquebrajamiento del Estado de derecho, por eso no es casual que el deterioro de las instituciones provoque que en los países con los niveles más altos de corrupción se reporte la mayor cantidad de asesinatos de periodistas, violaciones a los derechos humanos, o cifra negra de delitos no denunciados.

La principal víctima de la corrupción es la confianza en nosotros mismos y nuestras instituciones, por esta razón pido su voto a favor de este dictamen que busca mandarle un mensaje muy claro, termino Presidenta, busca mandarle un mensaje muy claro a la sociedad mexicana, de que queremos que quienes cometen actos de corrupción sean sancionados ejemplarmente, y nunca puedan volver a causar daño al Estado, sean servidores públicos o particulares.

Al mismo tiempo que nuestro país debe enfrentar resueltamente la corrupción con acciones legislativas, como la que hoy estamos discutiendo, o de política pública como la que será presentada en las próximas semanas en el Plan Nacional de Desarrollo, también es fundamental que hagamos de la honestidad una norma cotidiana de conducta.

La Presidenta Senadora Mónica Fernández Balboa: Concluya, por favor Senador.

El Senador Marco Antonio Gama Basarte: Particularmente quienes ejercemos una responsabilidad gubernamental.

La condición para lograrlo es someter nuestros actos al firme y escrupuloso cumplimiento de la ley, exigir que nadie esté exento de esta premisa, y que si alguien la desacata no exista la más remota posibilidad de que quede impune, sólo de esta manera, y concluyo, haremos de la honestidad la cultura cívica y la ética pública el mayor capital social de todas y de todos los mexicanos.

Es cuanto, Senadora Presidenta.

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