Versión de la intervención de la senadora Kenia López Rabadán, al presentar una iniciativa en materia de paridad de género

Versión de la intervención de la senadora Kenia López Rabadán, al presentar una iniciativa para reformar y adicionar los artículos 3, 6, 26, 27, 28, 41, 50, 73, 89, 94, 99, 100, 102, 115 y 116 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de paridad de género

 

Muchas gracias a la Presidenta.

Para mí es un honor estar en esta alta tribuna en la primera iniciativa que estoy presentando como senadora de la República y que igual que lo hice como diputada constituyente de la Ciudad de México, lo estoy haciendo a favor de las mujeres de este país.

Y quiero reconocer, primero que nada, que esta iniciativa ha sido acompañada por distintos grupos parlamentarios y con ello, quiero agradecer a la senadora Patricia Mercado, a la senadora Olga Sánchez Cordero, a la senadora Martha Mícher, a la senadora María Leonor Cervantes, a la senadora Claudia Ruiz Massieu, a la senadora Vanessa Rubio Márquez, a la senadora Verónica Martínez García y a la coordinadora Sasil de León Villard, además de a todas y cada una de las senadoras del Partido Acción Nacional, a quien agradezco por su confianza y su respaldo.

Por supuesto, diciendo que esta iniciativa es una iniciativa de la de la voz pero que no se encuentra, ni con mucho, alejada de lo que cada una de las senadoras que acompañan esta propuesta ha luchado de manera histórica a lo largo de su vida en la política en sus distintas entidades federativas y que hoy estamos poniendo a su consideración a efecto de pluralizar el beneficio de las mujeres en nuestro país.

La lucha de las mujeres por combatir la desigualdad de género ha sido histórica, pues nuestro país no se entiende sin mujeres.

Actualmente nosotras conformamos más de la mitad de la población pero lamentablemente el camino de las mujeres para ocupar puestos de decisión y de elección popular ha sido y sigue siendo largo y sinuoso.

Cada vez avanzamos más en materia de igualdad sustantiva, de oportunidades para mujeres y hombres; prueba de ello es este Senado de la República, pero el camino en esta materia aún sigue siendo complejo y tenemos mucho por construir, por eso estamos aquí: para construir un país que brinde las mismas oportunidades a mujeres y hombres.

Estoy segura de que con su apoyo mejoraremos las condiciones de las mujeres mexicanas.

No vayamos más lejos: todos recordamos la foto del Centenario de nuestra Carta Magna, en donde aproximadamente 50 altos funcionarios, entre ellos 32 gobernadores, estaban en esa foto y solamente había una sola mujer, la gobernadora Pavlovich.

Al siguiente año, en el 101 aniversario, supongo que por alguna cuestión de agenda la gobernadora no estuvo y se celebró el aniversario con cero mujeres.

Este Senado está obligado a construir un país en el que sus leyes garanticen las mismas oportunidades a mujeres y hombres, capaces y comprometidos con las y los mexicanos.

Este Senado de la República está obligado a no permitir que se repita esa misma y lamentable imagen, por ello me permito presentar, a nombre del Partido Acción Nacional, de mis compañeras del PAN y de distintos grupos parlamentarios, la iniciativa con proyecto de decreto por el que se reforman y adicionan los artículos 3, 6, 26, 27, 28, 41, 50, 73, 89, 94, 99, 100, 102, 115 y 116 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de paridad y género, por la que esta fracción parlamentaria y los distintos grupos parlamentarios hemos venido luchando históricamente en pro de la participación efectiva de las mujeres.

México tiene casi 120 millones de habitantes, de los cuales el 51.4 por ciento somos mujeres; no obstante, la desigualdad de oportunidades impera en los diferentes órdenes de gobierno, en los Poderes de la Unión e incluso en los organismos públicos autónomos.

Ejemplo de lo anterior se refleja con la solicitud de información que hice al Consejo de la Judicatura para saber cuántas mujeres son ministras, cuántas son magistradas y juezas en el Poder Judicial de la Federación, en donde se me contestó que de los 11 ministros, nueve son hombres; de los 876 magistrados de Circuito, 714 son hombres y de 581 jueces de Distrito, 444 son hombres.

Lo mismo ocurre en el Consejo de la Judicatura Federal, en donde de los siete integrantes, cinco son hombres.

No podría decirse que no existen mujeres preparadas para acceder a ser ministras, juezas de Distrito o magistradas de Circuito, ya que de conformidad con el Censo Nacional de Impartición de Justicia Federal de 2018, realizado por el INEGI, existen 48 mil 125 servidores públicos adscritos al Poder Judicial de la Federación, en donde 23 mil 30 son hombres y 22 mil 589 son mujeres; es decir, prácticamente hay paridad de género en los cargos inferiores, tal y como son los secretarios de acuerdo, actuarios, proyectistas y demás servidores del Poder Judicial; sin embargo, a la hora de acceder a los cargos superiores en la impartición de justicia el porcentaje de mujeres disminuye preocupantemente.

La misma lamentable situación sucede en los tribunales que no pertenecen al Poder Judicial, tal como son el Tribunal de Justicia Administrativa en donde de 189 magistrados, 118 son hombres y 71 son mujeres, o el Tribunal Agrario, en donde hay 70 magistrados y 45 de ellos son hombres, sólo 25 mujeres hay.

La situación en el Poder Judicial no es alentadora, ya que actualmente de 19 dependencias, 16 son dirigidas por hombres.

En los organismos públicos autónomos también existen casos preocupantes, como es el del Instituto Federal de Telecomunicaciones, en donde de siete comisionados, seis son hombres; solamente una mujer se encuentra ahí y ella está cerca de concluir su mandato.

El Banco de México es otro organismo público que causa preocupación en cuanto al papel de la mujer en su organización, ya que apenas en enero pasado se designó a la primera subgobernadora. Actualmente la Junta de Gobierno se integra por una mujer y cuatro hombres.

Por su parte, el Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información Pública y Protección de Datos, en la Comisión Federal de Electricidad y en el Instituto Nacional de Estadística y Geografía e Informática, la participación de la mujer en estos tres espacios no llega ni al 30 por ciento.

Mención aparte merecen el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, en el cual existe paridad de género en su Junta de Gobierno; son tres mujeres y dos hombres.

El Consejo Consultivo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en donde existen seis mujeres y cinco hombres.

Asimismo, hay que mencionar al Instituto Nacional Electoral, en donde se ha avanzado en la participación de la mujer en su Consejo General; sin embargo, aún no se ha logrado una paridad plena, ya que de sus 11 integrantes, sólo hay cuatro mujeres y siete hombres.

Asimismo, es importante señalar que se propone el mismo esquema para las entidades federativas, así como para la integración de los ayuntamientos; es decir, paridad de los tres Poderes en todas las entidades federativas, los municipios y organismos públicos autónomos locales.

De aprobarse esta iniciativa, compañeras y compañeros, se logrará que la paridad de género no dependa de vaivenes políticos o de cualquier otro tipo de interés. Será un paso para eliminar la discriminación, el maltrato, el abuso, la violencia y los constantes riesgos de vulneración a los derechos y libertades fundamentales en que se encuentran las mujeres.

Compañeras y compañeros, hoy tenemos en nuestras manos el poder no sólo de procurar sino de garantizar la participación igualitaria de las mujeres en la toma de decisiones.

Está en nuestras manos esta responsabilidad y evidentemente confío en que la paridad que hay en el Pleno de este Senado de la República y que evidentemente habrá en las comisiones de dictamen sea congruente con esta iniciativa y con la necesidad de empoderar a las mujeres mexicanas que, sin duda, tenemos a muchas y muy talentosas.

Muchísimas gracias, Presidente.

 

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