Intervención del senador Francisco Ramírez Acuña para hablar en contra del proyecto de decreto que reforma y adiciona los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución, en materia de nacionalidad única para el ejercicio de la titularidad de los Poderes Ejecutivos Federal y Locales.
Ciudad de México a 29 de septiembre de 2026
Versión de la intervención del senador Francisco Ramírez Acuña para hablar en contra del proyecto de decreto que reforma y adiciona los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución, en materia de nacionalidad única para el ejercicio de la titularidad de los Poderes Ejecutivos Federal y Locales.
Compañeros senadores, desde un principio dejamos claro, nosotros sí estamos a favor de los migrantes.
Ustedes han venido haciendo tareas y acciones que demuestran estar en contra de los migrantes.
Uno de los mayores avances en materia de derechos humanos en México tuvo lugar en 1998 cuando se aprobó la reforma que permitió a las y los mexicanos tener una doble nacionalidad.
Este avance se confirmó con la reforma constitucional en materia de derechos humanos, incluyendo por supuesto sus derechos políticos electorales. Fue un gran avance que México promoviera esta figura.
Hoy se pretende que la doble nacionalidad constituye un riesgo político o de seguridad nacional, al grado de obligar a quien aspire a la presidencia de la República o a una gubernatura a renunciar a tener un pasaporte extranjero.
Esto resulta una visión chauvinista, patriotera, acomplejada, incluso carente de rigor científico, pues supone que los derechos humanos o el sentido patriótico los define un documento y no una actitud o la propia dignidad o convicción de los mexicanos.
Si repasamos nuestra historia, las peores traiciones a la Patria han sido cometidas por mexicanos con plenos derechos políticos y de nacionalidad incuestionable. Ha sido por eso que los han traicionado a la República, la democracia, la división de poderes, la estabilidad, la paz social e integridad de nuestro territorio, los que mantienen una sola nacionalidad.
El más mexicano de los mexicanos puede incurrir en sentirse dueño del poder, de la verdad del gobierno o simular que defiende la soberanía, la independencia o el suelo patrio y someterse de facto a intereses o presiones del extranjero, por cuestiones ideológicas estructurales o coyunturales que lo convierten en servidor de poderes de otras latitudes envolviéndose en la bandera nacional.
Hay quienes, en ejercicio de la presidencia de la República en México, han ido a hacer campaña a otro país para que ganara un candidato X.
Debemos dimensionar, en el caso de México, la cantidad de nuestros connacionales que viven en otros países en el mundo. No es menor.
Nuestros paisanos radicados en los Estados Unidos suman 10.8 millones, es decir, son más de una cuarta parte de los 38.8 millones de personas de origen mexicano radicados en ese país.
Adicionalmente, se contabilizan 107 mil mexicanos en Canadá y más de 100 mil en naciones de Europa. Pero incluso estos números tan significativos no son suficientes para explicar la fuerte cohesión que prevalece entre las comunidades mexicanas a ambos lados de la frontera.
Miles de familias lo hacen imposible para reunirse, para mantener sus vínculos, para apoyarse económicamente y siguen manteniendo todas las tradiciones mexicanas.
Esta iniciativa, para todos los mexicanos, debe de ser un tema de grande reflexión. Para todos los mexicanos con doble nacionalidad, el criterio que inspira esta iniciativa es presumirlos como traidores y apátridas.
El mal agradecer a su tarea y su lealdad hacia México es expresarles a través de estas propuestas que no son dignos de confianza para regresar o permanecer en el país en busca de un cargo de elección popular.
Pero sí nos vanagloriamos de sus remesas. Es decepcionante que en un momento histórico donde sería importante resaltar el encuentro, la dignidad y la universalidad de los derechos, México se sume a las iniciativas que ponen barrera a la igualdad, la interculturalidad y los derechos políticos de ciudadanos a los que se les bloquea la posibilidad de aspirar a la titularidad del Poder Ejecutivo federal o estatal.
Compañeras y compañeros senadores, reitero, nosotros sí estamos a favor de los migrantes. Ustedes están manifestando estar en contra de ellos.
Muchas gracias.
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