Intervención de la senadora del GPPAN, María de Jesús Díaz Marmolejo, para hablar a favor del proyecto de decreto por el que se adiciona una fracción I Sexies al artículo 36 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, que busca fortalecer infraestructura en salud.
Ciudad de México, a 21 de abril de 2026
Versión de la intervención de la senadora del GPPAN, María de Jesús Díaz Marmolejo, para hablar a favor del proyecto de decreto por el que se adiciona una fracción I Sexies al artículo 36 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, que busca fortalecer infraestructura en salud.
Honorable Asamblea, hoy discutimos una reforma que busca fortalecer la infraestructura en salud de nuestro país.
Nadie puede negar que México enfrenta un rezago histórico en este rubro. Los propios datos del dictamen lo reconocen con claridad.
Millones de personas aún carecen de acceso efectivo a los servicios de salud y la capacidad instalada resulta insuficiente frente al crecimiento de la población y en ese contexto resulta positivo que se busquen mecanismos para acelerar la construcción y equipamiento de la modernización de los hospitales y centros de salud.
La propuesta de permitir que la Secretaría de Infraestructura, de Comunicaciones y Transportes participe en estas tareas, puede representar en teoría una oportunidad para aprovechar su capacidad técnica y mejorar la ejecución de obras públicas. Y lo decimos con responsabilidad.
Acompañamos con nuestro voto a favor este esfuerzo porque entendemos la urgencia, que detrás de cada hospital inconcluso hay una familia esperando atención médica, hay una madre que no encuentra consulta, hay un paciente que no puede esperar.
Pero también lo decimos con firmeza, no basta con buenas intenciones plasmadas en la ley, porque esta reforma, aunque bien redactada, deja preguntas fundamentales sin responder.
¿Dónde están las reglas claras?
El dictamen establece que la participación de la secretaría será a solicitud o en coordinación con los tres órdenes de gobierno. Sin embargo, no define con precisión los límites, las responsabilidades técnicas ni los mecanismos de la coordinación.
Y cuando la ley es ambigua, lo que prevalece no es la certeza jurídica, sino la discrecionalidad política y en materia de salud eso no puede ser aceptable.
El tema de presupuesto, el propio régimen transitorio es contundente: no habrá recursos adicionales, todo se cubrirá con el presupuesto existente.
Esto significa en los hechos que la secretaria tendrá que redistribuir recursos o cortar en otras áreas o asumir una carga operativa a mayor sin respaldo financiero y entonces la pregunta inevitable ¿estamos fortaleciendo el sistema o simplemente moviendo el problema de un lado a otro?
La especialización técnica, construir carreteras no es lo mismo que construir hospitales, no nos equivoquemos. La infraestructura en salud requiere estándares específicos, planeación clínica, funcionalidad operativa y en una coordinación estrecha con el personal médico.
No se trata de tener edificios bonitos, se trata de tener hospitales que funcionen. Aquí hay un riesgo real, que se priorice la obra física sobre la calidad del servicio.
Cuando las atribuciones se comparten, pero no se delimitan con claridad, también se diluyen las responsabilidades.
Sin duda, eso abre la puerta a la opacidad, a la falta de seguimiento y a decisiones que no pueden responder al interés público, sino a criterios políticos. Por eso, desde esta tribuna se lo decimos con claridad.
Sí acompañamos esta reforma, sí reconocemos su potencial, pero no vamos a cerrar los ojos ante sus deficiencias, porque legislar en materia de salud exige mucho más que buenas intenciones, exige precisiones, exige responsabilidades y sobre todo exige poner al paciente en el control y en el centro de las decisiones.
¡Hoy México nos necesita y necesita más hospitales! Necesita hospitales que atiendan, que funcionen, que salven vidas. Y para lograrlo no más no basta modificar la ley. Se requiere planeación, presupuesto, reglas claras y coordinación real.
En la fracción parlamentaria de Acción Nacional estamos a favor de construir soluciones, pero no de construir simulaciones. Es cuanto.
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