- El senador del PAN calificó como contradictorio también que se reduzca la jornada y al mismo tiempo se amplíen las horas extras.
El Grupo Parlamentario del PAN en el Senado votó a favor de la reforma a la Ley Federal del Trabajo en materia de reducción de la jornada laboral, sin embargo, anunció que seguirá insistiendo hasta que los mexicanos tengan dos días de descanso obligatorio y derechos laborales garantizados.
Así lo manifestó, el senador Raymundo Bolaños Azócar, quien recordó que Acción Nacional estuvo a favor de la reforma constitucional para establecer una jornada laboral de 40 horas porque beneficia a más de 13 millones de mexicanas y mexicanos.
Aseguró que las jornadas excesivas afectan la salud física y mental, el estrés, ansiedad afecta a trabajadores y la reducción gradual de la jornada, es compatible con el crecimiento económico y capaz de generar sociedades más integradas.
Destacó que hoy la Cámara alta reglamenta esta reforma constitucional, lo que representa un avance para las personas trabajadoras, pero enfatizó que el reclamo histórico persiste, porque sigue sin tenerse dos días de descanso obligatorio a la semana.
“La reforma está bien en objetivo, pero está mal resuelta en la implementación, ya que asfixia a la mayoría de las unidades económicas del país, a los empresarios que apenas van el día a día con las tiendas de abarrotes, a quienes prestan servicios como barberías, peluquerías, cafeterías y en general pequeñas y medianas empresas”, indicó.
El senador del PAN calificó como contradictorio también que se reduzca la jornada y al mismo tiempo se amplíen las horas extras. El dictamen establece una jornada extraordinaria de hasta doce horas semanales en 2030, distribuidas hasta en cuatro horas diarias, lo que reduce en los hechos el pago triple que se genere con horas laboradas que superan el tiempo permitido.
“Es evidente que este elemento va en perjuicio de las personas trabajadoras. Más trabajo extra, menor remuneración”.
Finalmente, Bolaños Azócar, consideró que hace falta un enfoque sectorial, ya que no es lo mismo el sector manufacturero que el de comercio, campo, transporte, turismo o servicios.
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Intervención del senador Raymundo Bolaños Azocar, al presentar el posicionamiento del GPPAN respecto a un dictamen de las comisiones unidas de Trabajo y Previsión Social, y de Estudios Legislativos Primera, que reforma la Ley Federal del Trabajo, en materia de reducción de la jornada laboral.
Ciudad de México, a 8 de abril de 2026.
Versión de la intervención del senador Raymundo Bolaños Azocar, al presentar el posicionamiento del GPPAN respecto a un dictamen de las comisiones unidas de Trabajo y Previsión Social, y de Estudios Legislativos Primera, que reforma la Ley Federal del Trabajo, en materia de reducción de la jornada laboral.
Con su permiso presidenta.
En el PAN estuvimos a favor de la reforma constitucional para establecer la jornada laboral de 40 horas. Y lo hicimos porque beneficia más de 13 millones de mexicanas y de mexicanos.
Trabajadores de fábricas, personal de seguridad, empleados de centros comerciales y muchísimos más que cumplen con jornadas que son agotadoras y en muchas ocasiones trabajan 6 días o más a la semana.
Las jornadas laborales excesivas afectan la salud física y mental.
Hoy, el estrés, la ansiedad, los malestares físicos y las enfermedades crónicas afectan a los trabajadores y trabajadoras producto de su falta de descanso. Está claro que en México trabajamos mucho, mucho más que en otros países y en condiciones de mayor desgaste personal y familiar, pero sin que esto se traduzca en una mejor productividad ni en mejores es salarios.
Frente a ello, la experiencia internacional muestra que una reducción gradual de la jornada, por supuesto que es viable, compatible con el crecimiento económico y capaz de generar sociedades más integradas y con mejor conciliación entre la vida familiar y el trabajo.
Hoy, con este dictamen, votaremos a favor porque reglamenta la reforma constitucional de la reducción de la jornada laboral, lo que sin duda es una avance para las personas trabajadores.
Reconocemos algunos puntos positivos, como la posibilidad de distribuir la jornada de común acuerdo entre los empleadores y los trabajadores, aunque con ello no puede dejar de verse la disparidad en la capacidad de negociación que esto conlleva.
Pero también hemos de advertir que persiste el reclamo histórico: sigue sin tenerse dos días de descanso obligatorio a la semana.
Nos parece un acierto también, que se fortalezca el control del tiempo mediante un registro electrónico obligatorio de entrada y salida.
La reforma está bien en objetivo, pero está mal resuelta en la implementación, ya que asfixia a la mayoría de las unidades económicas del país, a los empresarios que apenas van el día a día con las tiendas de abarrotes, a quienes prestan servicios como barberías, peluquerías, cafeterías y en general pequeñas y medianas empresas.
La gradualidad existe, es cierto, pero el dictamen no contiene un esquema robusto de acompañamiento real para la micro, pequeña y mediana empresa, que son las que van a resentir en la realidad el ajuste operativo y de costos.
Los transitorios solo hablan de un periodo de ajuste y de que la Secretaría del Trabajo recopile y evalúe datos. No establecen incentivos ni apoyos fiscales para un plan diferenciador por sector.
Es contradictorio también para nosotros reducir la jornada y al mismo tiempo ampliar las horas extra. El dictamen lleva una jornada extraordinaria de hasta 12 horas semanales en 2030, distribuidas hasta 4 horas diarias y además permite que la zona la suma de la jornada ordinaria y extraordinaria llegue a ser de hasta 12 horas al día.
Eso abre la puerta a que en la práctica se simule una reducción en la jornada semanal, mientras se compensa con sobretiempo por cada jornada.
Además de que, al ampliarse las horas extras posibles, se reduce en los hechos 4 horas el pago triple que se genera con las horas laboradas que superan el tiempo permitido por horas extras.
Es evidente que este elemento va en perjuicio de las personas trabajadoras. Más trabajo extra, menor remuneración.
La reforma delega demasiado, creemos, a la Secretaría del Trabajo. El registro electrónico de jornada, si bien decíamos es un avance, queda sujeto a disposiciones generales posteriores para definir alcance y excepciones.
Eso significa que una parte relevante de la carga regulatoria no queda en ley, con certeza, sino va una regulación administrativa de esta secretaría que hace persistir la incertidumbre jurídica.
No podemos dejar de mencionar que estos elementos generan nuevas funciones para la Secretaría del Trabajo, sin contemplar recursos adicionales para su cumplimiento, lo que siempre genera una señal de alerta.
¿Quién va entonces a supervisar la reducción de la jornada si no hay capacidad de verificación real?
Finalmente, falta un enfoque sectorial. No es lo mismo el sector manufacturero que el de comercio, campo, transporte, turismo o servicios.
El dictamen presume experiencias comparadas y haber considerado la realidad nacional, pero no construye un régimen verdaderamente diferenciado para sectores con necesidades distintas.
Habrá sectores de trabajadores, trabajadoras, emprendedores, empleados que enfrenten dificultades derivadas de esta reforma.
No es una reforma laboral integral en conjunto sino un paliativo a una crisis de modelo de moral y de productividad que se viene arrastrando al no existir condiciones reales para el trabajo remoto.
Por lo anterior, votaremos a favor de esta reforma, pero seguiremos insistiendo hasta lograr que las y los mexicanos tengan efectivamente los dos días de descanso obligatorio y derechos laborales garantizados. Es cuanto, presidenta.
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