Intervención de la senadora Gina Campuzano González, para hablar a favor de un dictamen de las comisiones unidas de Seguridad Social y de Estudios Legislativos Segunda, que reforma la Ley del ISSSTE.
Ciudad de México, a 25 de febrero de 2026
Versión de la intervención de la senadora Gina Campuzano González, para hablar a favor de un dictamen de las comisiones unidas de Seguridad Social y de Estudios Legislativos Segunda, que reforma la Ley del ISSSTE
Con su venia, presidenta.
Compañeras y compañeros legisladores.
Hoy no estamos discutiendo un tecnicismo legal, no estamos cambiando una palabra por otra en el papel. Hoy estamos hablando de sueños, estamos hablando de familias.
Hace unos años impulsé una reforma constitucional para cambiar el concepto de “vivienda digna y decorosa”, por el de “vivienda adecuada”. Y quiero que entiendan por qué. Se los voy a explicar con un ejemplo muy sencillo y muy cotidiano.
Imaginen a una familia en su casa, en un domingo por la mañana, el olor de la comida en la cocina, los niños haciendo la tarea en la mesa, los abuelos llegando de visita. Eso es un hogar. Pero si esa familia no tiene agua potable para cocinar, si la humedad está deteriorando las paredes del cuarto de los niños, si para llegar a la escuela tienen que cruzar o recorrer largas distancias o si viven con el miedo constante de que alguien pueda quitarles su terreno con un documento falso, díganme si eso es una vivienda digna y decorosa. No. Eso es una lucha diaria por la supervivencia, porque un derecho mal definido es un derecho débil.
Y la expresión “digna y decorosa” sonaba bien en el discurso, pero no obligaba en la claridad a ninguna autoridad, mucho menos al Estado.
Por eso, la reforma constitucional que impulsé como diputada, y que fue aprobada junto con otras y otros legisladores en la Cámara de Diputados, el 2 de diciembre de 2024, sentó las bases de ese cambio.
Y lo que hoy estamos haciendo aquí, en el Senado, con esta Ley de Vivienda es construir sobre ese cimiento constitucional para hacerlo efectivo en la vida de las familias mexicanas.
¿Y qué es una vivienda adecuada? Se los voy a platicar: implica plena seguridad jurídica en la tenencia para que nadie pueda arrebatarle el patrimonio mediante un fraude, intimidación o abuso. Implica acceso real a servicios, que el agua llegue a la cocina y no dependa de una pipa una vez por semana, y que al prender la luz eso no sea un lujo. Implica condiciones de habitabilidad que protejan del frío y del calor, y que no representen un riesgo para la salud.
Implica una ubicación adecuada que permita acceder al trabajo, a la escuela y a oportunidades sin convertir el traslado en un castigo diario. Implica asequibilidad, que pagar la casa no signifique dejar de comer o renunciar a medicamentos.
Esta reforma es por las millones de familias en nuestras colonias que aún no cuentan con servicios básicos. Es por los jóvenes que, aun esforzándose, no pueden independizarse y formar su propio hogar. Es por las familias en nuestras zonas rurales, donde una vivienda adecuada sigue siendo un privilegio y no un derecho plenamente garantizado.
La vivienda no es un lujo, no es un bien de consumo, es la base de la estabilidad social y familiar. Cuando esa base es frágil, todo lo demás se tambalea.
Por eso, el impacto de esta reforma se medirá en la vida real de la gente. Se medirá cuando una familia en Durango reciba un título de propiedad que le dé la certeza, después de 20 años de espera. Se medirá cuando una madre de Ecatepec vea que su casa ya no se inunda con la primera lluvia. Se medirá cuando un joven en Chiapas pueda acceder a un crédito justo, sin condenarse a una deuda impagable.
Esta ruta empezó en la Constitución. Hoy le ponemos piso firme.
Quiero reconocer que este dictamen fue acompañado por el presidente y por las y los integrantes de la Comisión de Reordenamiento Urbano y Vivienda, así como por las legisladoras y legisladores de las distintas fuerzas políticas. Porque cuando se trata de derechos fundamentales, debemos poner por delante el bienestar de las familias mexicanas.
Por ello, además de construir, tenemos que proteger. Por eso también presenté una iniciativa en materia de despojo agravado, la cual les pido, compañeras y compañeros, que respaldemos con la misma urgencia porque un hogar adecuado también debe de ser un hogar protegido por la ley.
Es cuanto, señora presidenta.
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