- Cada día se generan más de 120 mil toneladas de desechos en el país, precisa
- Más de 400 mil familias dependen de la recolección y separación de residuos para subsistir, destaca
La senadora panista Gina Campuzano González presentó una iniciativa para transformar el marco legal en materia de residuos, con el objetivo de visibilizar a recicladores de base y transitar hacia una economía circular que reconozca su dimensión ambiental, social y técnica.
“Todos los días en cada rincón de México participamos en un ritual silencioso: generamos más de 120 mil toneladas de residuos, confiando en que al sacarlos de nuestra vista el problema desaparece”, expuso desde la tribuna de la Cámara alta.
Pero la realidad, continuó, es que ese desecho no se esfuma, se convierte en una crisis que satura nuestros suelos, ahoga nuestros ecosistemas y sobre todo oculta una profunda deuda de justicia social.
Por ello, la legisladora por Durango impulsó modificaciones a la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos.
Explicó que su propuesta se sustenta en dos pilares: el primero es el reconocimiento de la dignidad de quienes hacen posible la circularidad de los residuos.
“La circularidad en México no es obra de la casualidad, sino del esfuerzo de más de 400 mil familias que dependen de la recolección y separación de residuos para subsistir”, señaló.
Dijo que los recicladores de base son los arquitectos invisibles que le ahorran millones de pesos a nuestros municipios y logran que los rellenos sanitarios duren hasta 10 años más de lo previsto.
“Sin embargo, para nuestra ley actual ellos no existen, trabajan entre riesgos sanitarios y estigmatización sin un nombre jurídico que los proteja”, resaltó.
Por ello, remarcó Campuzano González, nuestra propuesta plantea incorporar por primera vez en la ley la figura del reciclador de base.
“Queremos sacarlos de la sombra, proponemos incorporar por primera vez la figura del reciclador de base en la ley, no para crear burocracia, sino para visibilizar su aportación heroica y permitir su inclusión digna en los sistemas de gestión municipal”, indicó.
Enfatizó que el segundo pilar de la reforma es la gestión diferenciada de los residuos, ya que “no podemos seguir tratando toda la basura por igual”, especialmente ante el crecimiento de los residuos electrónicos.
Apuntó que “México es hoy uno de los mayores generadores de residuos electrónicos en la región, produciendo 1.2 millones de toneladas anuales de aparatos que contienen plomo, mercurio y cadmio”, los cuales calificó como “auténticas bombas de tiempo para nuestra salud, si no se manejan de forma especializada”.
También mencionó que su iniciativa plantea establecer la gestión diferenciada como un principio de utilidad pública, al reconocer que “un plástico de un solo uso o un teléfono celular requieren reglas distintas, recolección selectiva y una valorización técnica que hoy nuestra ley ignora”.
Finalmente, la senadora de Acción Nacional sostuvo que aprobar estas reformas es una decisión de política pública responsable.
“Es entender que el derecho a un medio ambiente sano es inseparable del respeto a quienes lo protegen desde la base”, concluyó.
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Intervención de la senadora Gina Campuzano González, al presentar una iniciativa que adiciona diversas disposiciones a la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos.
Ciudad de México, a 3 de febrero de 2026
Versión de la intervención de la senadora Gina Campuzano González, al presentar una iniciativa que adiciona diversas disposiciones a la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos
Con su permiso, presidenta.
Todos los días en cada rincón de México participamos en un ritual silencioso: generamos más de 120 mil toneladas de residuos, confiando en que al sacarlos de nuestra vista el problema desaparece.
Pero la realidad es que ese desecho no se esfuma, se convierte en una crisis que satura nuestros suelos, ahoga nuestros ecosistemas y sobre todo oculta una profunda deuda de justicia social.
Hoy les hablo de una transformación necesaria para nuestro marco legal: una propuesta que busca pasar de la ceguera institucional a una economía circular con rostro humano. Esta reforma tiene dos pilares que nos conciernen a todos. El primero es la dignidad de las personas. Debemos reconocer que la circularidad en México no es obra de la casualidad, sino del esfuerzo de más de 400 mil familias que dependen de la recolección y separación de residuos para subsistir.
Estas personas, los recicladores de base, son los arquitectos invisibles que le ahorran millones de pesos a nuestros municipios y logran que los rellenos sanitarios duren hasta 10 años más de lo previsto. Sin embargo, para nuestra ley actual ellos no existen, trabajan entre riesgos sanitarios y estigmatización sin un nombre jurídico que los proteja.
Nuestra iniciativa busca sacarlos de la sombra, proponemos incorporar por primera vez la figura del reciclador de base en la ley, no para crear burocracia, sino para visibilizar su aportación heroica y permitir su inclusión digna en los sistemas de gestión municipal.
El segundo pilar es la inteligencia técnica. No podemos seguir tratando toda la basura por igual, porque los tiempos han cambiado. México es hoy uno de los mayores generadores de residuos electrónicos en la región, produciendo 1.2 millones de toneladas anuales de aparatos que contienen plomo, mercurio y cadmio. Estos materiales son auténticas bombas de tiempo para nuestra salud, si no se manejan de forma especializada.
Por ello, proponemos la gestión diferenciada. Es un principio de utilidad pública que reconoce que un plástico de un solo uso o un teléfono celular requieren reglas distintas, recolección selectiva y una valorización técnica que hoy nuestra ley ignora.
Países como Chile y Colombia ya han demostrado que este camino no sólo protege al planeta, sino que fortalece la economía local. Aprobar estas reformas es una decisión de política pública inteligente. Es entender que el derecho a un medio ambiente sano es inseparable del respeto a quienes lo protegen desde la base. Nosotros estamos pidiendo un favor, estamos exigiendo modernidad con justicia.
Compañeras y compañeros, hoy tenemos dos opciones: seguir escondiendo la basura bajo la alfombra o convertirla en una oportunidad económica, social y ambiental. Podemos seguir ignorando a quienes trabajan en la sombra o reconocerlos, dignificarlos e integrarlos.
Esta reforma marca un antes y un después porque deja de castigar la realidad, y empieza a legislar para transformarla. Que en México nadie vuelva a ser invisible por hacer el trabajo que el Estado no quiso ver. Que la basura deje de ser un problema y empiece a ser una solución.
Es cuanto, presidenta.
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