- Rindamos justicia a quienes, día con día, arriesgan la vida entre voltajes mortales, tormentas y adversidades, resalta
Con el propósito de reconocer su ardua labor, el senador panista Miguel Márquez Márquez presentó una iniciativa para declarar el 27 de septiembre de cada año como “Día nacional de las y los electricistas”.
“Son las heroínas, los héroes invisibles que garantizan que cada hogar tenga iluminación; que cada hospital pueda salvar vidas; que cada industria funcione; que la nación entera se mantenga de pie. Sin su labor, México simplemente se apaga”, resaltó.
Por ello, agregó el legislador por Guanajuato desde la tribuna, buscamos rendir justicia, reconocimiento y protección a quienes día con día arriesgan la vida entre voltajes mortales, tormentas y adversidades.
Dijo que elegir el 27 de septiembre no fue por azar, ya que ese mismo día, en 1960, México nacionalizó la industria eléctrica, un acto de soberanía y dignidad que transformó para siempre al país.
“Hoy más de 282 mil trabajadores y trabajadoras mantienen viva esa gesta histórica, enfrentando riesgos que superan los 115 mil voltios, soportando largas jornadas lejos de sus familias, asumiendo con valor una responsabilidad que a muchos parecería inhumana, pero para ellos se convierte en una vocación diaria”, destacó.
En este sentido, Márquez Márquez también exhortó a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a que considere la inclusión de chalecos distintivos como parte del equipo de protección de personal en la declaración de desastres naturales, implementación del Plan DN3 en casos de sismos, huracanes, incendios y demás casos fortuitos.
“Porque en esos momentos críticos cuando un huracán arrasa ciudades, cuando un sismo deja comunidades oscuras, cuando la tormenta derriba postes y redes, son los primeros en llegar; son quienes cruzan ríos, caminan kilómetros cargando herramientas, trepan torres bajo la lluvia y viento y lo hacen siempre arriesgando la vida”, refirió.
Por ejemplo, continuó, lo vimos con el huracán “Otis”, que devastó Acapulco en el 2023, y fueron cerca de 2 mil 900 trabajadores de la CFE quienes, con grúas, vehículos y plantas de emergencia devolvieron la electricidad a miles de familias en tiempo récord, y ese esfuerzo titánico debe reconocerse.
Manifestó que el chaleco distintivo no sólo es una prenda, sino un símbolo de respeto, de identidad y de protección frente a la ciudadanía, que muchas veces no comprende los riesgos de este oficio.
“Y aquí quiero ser claro, el uso de chalecos distintivos de la CFE durante desastres naturales no es un capricho, es una necesidad. Porque cuando un trabajador se presenta a una comunidad devastada, muchas veces no es recibido con gratitud, sino más bien con desconfianza”, señaló.
Consideró que con un chaleco distintivo, con un símbolo claro de identidad y de servicio, se logra acercar al electricista a la población, además de que se crea empatía y se genera respeto.
El senador de Acción Nacional indicó que “Día nacional de las y los electricistas” no es un simple recordatorio en el calendario, sino una manera de sembrar conciencia en la sociedad, de enseñar a las nuevas generaciones que ser un electricista es una profesión con orgullo, que merece respeto y que aporta tanto como cualquier otra en el desarrollo del país.
“Las y los electricistas no solamente tienen cables, tienen esperanza; no sólo restablecen energía, reconstruyen vidas; no sólo iluminan ciudades, iluminan el alma de México. Hoy tenemos la oportunidad de mandar un mensaje poderoso: que en este Senado sabemos agradecer, sabemos proteger y sabemos honrar a quienes iluminan nuestro presente y nuestro futuro”, concluyó.
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Intervención del senador Miguel Márquez Márquez, al presentar una iniciativa que declara el 27 de septiembre de cada año como el “Día Nacional de las y los Electricistas”.
Ciudad de México, a 30 de septiembre de 2025
Versión de la intervención del senador Miguel Márquez Márquez, al presentar una iniciativa que declara el 27 de septiembre de cada año como el “Día Nacional de las y los electricistas”
Con su permiso, señor presidente.
Muy buenas tardes, amigas y amigos senadores; público en general.
Un saludo muy especial a quienes con su trabajo hacen posible que contemos con energía eléctrica para nuestra vida diaria. Hoy buscamos reconocer de su gran labor.
Compañeras y compañeros, me presento ante esta soberanía con el corazón firme y la voz llena de energía para hablar de quienes, con valentía y entrega, sostienen con sus manos la luz que da vida a nuestro país, a las, a los electricistas de México. A ellos me refiero. Son las heroínas, los héroes invisibles que garantizan que cada hogar tenga iluminación; que cada hospital pueda salvar vidas; que cada industria funcione; que la nación entera se mantenga de pie. Sin su labor, México simplemente se apaga.
Por ello, traemos a consideración de este Pleno dos propuestas que se complementan y que buscan rendir justicia, reconocimiento y protección a quienes día con día arriesgan la vida entre voltajes mortales, tormentas y adversidades.
La primera de estas propuestas es declarar el 27 de septiembre de cada año como el “Día Nacional de las y los electricistas”, fecha que no es casualidad. ¿Por qué me refiero a ello? Porque recordemos que ese mismo día, en 1960, México nacionalizó la industria eléctrica, un acto de soberanía y dignidad que transformó para siempre nuestro destino.
Hoy más de 282 mil trabajadores y trabajadoras mantienen viva esa gesta histórica, enfrentando riesgos que superan los 115 mil voltios, soportando largas jornadas lejos de sus familias, asumiendo con valor una responsabilidad que a muchos parecería inhumana, pero para ellos se convierte en una vocación diaria.
La segunda propuesta es igual de urgente y necesaria, exhortar a la Comisión Federal de Electricidad a que considere la inclusión de chalecos distintivos como parte del equipo de protección de personal en la declaración de desastres naturales, implementación del Plan de N3 en casos de sismos, huracanes, incendios y demás casos fortuitos. Porque en esos momentos críticos cuando un huracán arrasa ciudades, cuando un sismo deja comunidades oscuras, cuando la tormenta derriba postes y redes, son los primeros en llegar. Son quienes cruzan ríos, caminan kilómetros cargando herramientas, trepan torres bajo la lluvia y viento y lo hacen siempre arriesgando la vida. Lo vimos en el huracán Otis, que devastó Acapulco en el 2023. Fueron cerca de 2 mil 900 trabajadores de la CFE quienes, con grúas, vehículos y plantas de emergencia devolvieron la electricidad a miles de familias en tiempo récord. Ese esfuerzo titánico debe reconocerse.
Y ahí que escuché con mucha atención a Juan Villafaña. Una persona que trabaja en la Comisión Federal de Electricidad, en el municipio de Abasolo, que es líder sindical, y me decía: no es posible que a mí, a Gerardo, Antonio, a Juan, a Juan Ángel, etcétera, no se nos reconozca. El hecho de que levantemos la mano y digamos: vamos a apoyar a estas comunidades, a estos municipios, a estos estados en zonas de desastre.
Y este simple chaleco distintivo no sólo es una prenda, es un símbolo de respeto, de identidad y de protección frente a la ciudadanía, que muchas veces no comprende los riesgos de este oficio.
Y aquí quiero ser claro, el uso de chalecos distintivos de la CFE durante desastres naturales no es un capricho, es una necesidad. Porque cuando un trabajador se presenta a una comunidad devastada, muchas veces no es recibido con gratitud, sino más bien con desconfianza.
¿Cómo es posible que alguien que arriesga su vida por devolvernos la luz sea tratado de esa manera? Con un chaleco distintivo, con un símbolo claro de identidad y de servicio, logramos acercar al electricista a la población. Creamos empatía, generamos respeto y cuidamos de su seguridad emocional y física.
Hablemos de cifras porque detrás de cada número hay historias de vida.
Según datos de la Secretaría de Economía, al tercer trimestre de 2024, más de 282 mil electricistas y linieros sostuvieron la red eléctrica de nuestro país. Ese esfuerzo, esas horas lejos de casa, ese ruido constante merece mucho más que indiferencia. Merece respeto, dignidad y reconocimiento público.
Pensemos también en la edad promedio de esos trabajadores, 43 años. Eso significa que son madres y padres de familia que, en lugar de estar resguardados con los suyos, suben a un poste bajo la tormenta para devolver la energía. Significa que son hombres y mujeres que muchas veces arriesgan la vida y que obviamente sus hijas, sus hijos pasan noches en penumbras, esperando que regresen ellos a casa.
Por eso, compañeras y compañeros, no podemos quedarnos de brazos cruzados. El “Día Nacional de las y los electricistas” no es un simple recordatorio –concluyo– en el calendario, es una manera de sembrar conciencia en la sociedad, de enseñar a las nuevas generaciones que ser un electricista es una profesión con orgullo, que merece respeto y que aporta tanto como cualquier otra en el desarrollo de este país.
Las y los electricistas no solamente tienen cables, tienen esperanza, no sólo restablecen energía, reconstruyen vidas. No sólo iluminan ciudades, iluminan el alma de México. Hoy tenemos la oportunidad de mandar un mensaje poderoso, que en este Senado sabemos agradecer, sabemos proteger y sabemos honrar a quienes iluminan nuestro presente y nuestro futuro.
Exhortemos pues a las CFE a dotar de chalecos distintivos a su personal en campo y declaremos el 27 de septiembre como el “Día Nacional de las y los electricistas” porque un país que no reconoce a sus héroes y heroínas se condena la ingratitud. Pero un país que honra a su gente trabajadora se fortalece en unidad y en esperanza.
¡Que viva la noble tarea y el trabajo que llevan a cabo las y los electricistas de México!
Muchas gracias.
Gracias, presidente.
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