Intervención del senador Gustavo Sánchez Vásquez, al presentar voto particular al dictamen de las comisiones unidas de Seguridad Pública y de Estudios Legislativos, que expide la Ley del Sistema Nacional de Investigación e Inteligencia, en materia de seguridad pública.
Ciudad de México, a 1 de julio de 2025
Intervención del senador Gustavo Sánchez Vásquez, al presentar voto particular al dictamen de las comisiones unidas de Seguridad Pública y de Estudios Legislativos, que expide la Ley del Sistema Nacional de Investigación e Inteligencia, en materia de seguridad pública
Este periodo extraordinario que estamos por concluir pasará a la historia, pasará a la historia como un periodo extraordinario de vergüenza y de deshonra para el Senado de la República históricamente; 16 iniciativas, Cámara de Diputados, Cámara de Senadores, para que en diez días se dictaminaran.
Esa fue la orden que les dieron a los senadores oficialistas. Seis de esas iniciativas muy importantes porque, so pretexto de combatir al crimen organizado, se aprovechó para poder vigilar y espiar no sólo la delincuencia, sino también a cualquier ciudadano de bien.
Estamos en el análisis de la Ley del Sistema Nacional de Investigación e Inteligencia. En Acción Nacional queremos dejarlo muy claro: siempre estaremos a favor de la seguridad de los mexicanos, pero principalmente estaremos a favor de la protección, de la seguridad y de los derechos fundamentales de los mexicanos.
El artículo 12 de la ley que hoy aquí se está debatiendo faculta, y lo deben saber los mexicanos, faculta a la Secretaría de Seguridad Pública a solicitar, sin necesidad de orden judicial, el acceso a registros administrativos públicos y privados, biométricos, administrativos, vehiculares, telefónicos, fiscales, comerciales, de salud y otros más.
Lo anterior pues equivale a instaurar un sistema permanente de vigilancia masiva sobre toda la población de México.
Yo quiero recordarles, senadores oficialistas de Morena, PT y Verde, que el primer acto que tuvimos en este Senado fue levantar la mano para jurar cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanen. Y es precisamente lo que hoy se está dejando de hacer.
La Suprema Corte de Justicia, en el 2021, en una acción de inconstitucionalidad, declaró inválido el decreto que pretendía pues reformar la entonces Ley de Telecomunicaciones, que buscaba espiar a los mexicanos sin orden legal. Esa jurisprudencia hoy sigue vigente.
Sin embargo, aquí se está pasando por alto y ese solo hecho, el estar no observando lo que la Suprema Corte de Justicia, si entendieran lo que es la división de poderes, sería motivo suficiente para parar en seco esta discusión que hoy estamos teniendo sobre esta circunstancia, sin lugar a dudas.
Durante mucho tiempo, años, me pregunté, ya que tanto hablan del señor García Luna, ¿por qué el sexenio de López Obrador no lo buscó, no lo investigó, no lo enjuició, no lo encarceló?
Tuvieron que ser las autoridades norteamericanas, y si es responsable que pague por lo que hizo, pero siempre me pregunté: ¿por qué el gobierno de López Obrador no investigó a García Luna?
Y hace unos días nos enteramos que uno de los tres bancos, Casa de Valores, que fue intervenida y declarada por Estados Unidos por estar involucrado con el crimen organizado, era nada más y nada menos la que dirigía su jefe de Oficina de la Presidencia de la República.
Es cuando uno entonces entiende ese refrán de que todos los caminos llevan a Roma.
Ahí estaba pues el porqué negarse a enjuiciar a García Luna en México.
Es cuanto, presidente.
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