Intervención en tribuna del senador Agustín Dorantes Lambarri para hablar en contra del dictamen de las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos que reforma la Constitución en materia de Guardia Nacional.
25 de septiembre de 2024
Versión de la intervención del senador Agustín Dorantes Lambarri, para hablar en contra del dictamen de las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos que reforma la Constitución en materia de Guardia Nacional
Hoy acudimos a esta tribuna a presenciar la crónica de una muerte anunciada. Pareciera que sin vergüenza la mayor parte de esta asamblea ha decidido decirle al pueblo de México que nos rendimos, que ya no pudimos y que ya no podremos, que está muerto el sueño y que nunca tendremos una policía profesional para nuestras familias, que ahora dependemos para siempre de nuestra última línea de defensa, que son nuestras Fuerzas Armadas.
Compañeras y compañeros, recapaciten, creo que la mayoría de los presentes estamos de acuerdo en que la militarización de la policía no es el camino ideal, pero que las circunstancias nos han forzado hasta llegar a este punto de la historia.
Compañeros del PT y de Morena, como el presidente Fernández Noroña o como Citlali, fueron en el pasado detractores de la militarización, recordamos sus manifestaciones en contra. Nunca olvidaremos aquel tweet de la senadora Citlali. El Ejército no debería de estar en las calles y nosotros no deberíamos acostumbrarnos a verlos por ejemplo en el centro histórico o en ninguna plaza, hace muy poco decían esto: “Lo que México necesita no es más militares en las calles, sino una política integral de seguridad que incluye el fortalecimiento de las policías civiles”, esta cita es de Mario Delgado.
También decían: “México no necesita más soldados en las calles, necesita instituciones civiles fuertes y políticas de prevención”.
También debemos recordar que el propio presidente López Obrador se comprometió a regresar a los militares a los cuarteles en seis meses y después se comprometió a que la Guardia Nacional iba a tener un carácter civil.
Nos falló. Pero no era su intención fallarnos. La realidad lo superó. El crimen organizado era más fuerte de lo que él imaginaba, porque del dicho al hecho hay mucho trecho. En el poder tuvo que enfrentarse una realidad más complicada de la que él imaginaba, las madres y las abuelitas de los delincuentes, los “abrazos” no surtieron efectos, nos quedamos solamente con los balazos, nos quedamos con los cobros de derecho de piso, nos quedamos buscando a nuestros desaparecidos.
El Estado mexicano no ha podido enfrentar el enorme reto del crimen organizado.
A principios de siglo, cuando Estados Unidos liberalizó la venta de armas de alto poder, los cárteles se volvieron más eficaces y poderosos que nuestros policías. El crimen sumó a su enorme poder corruptor una gran capacidad de fuego.
Lo advirtió en su momento el expresidente Calderón, quien su esfuerzo fue rebasado, dejó en el camino más de 120 mil homicidios, fracasó.
El expresidente Peña también fracasó, dejando un récord de más de 150 mil homicidios.
En el sexenio del presidente Andrés Manuel hemos llegado al momento más violento de nuestra historia, con cerca de 200 mil homicidios, con un desaparecido más cada hora. Es momento de reconocer el fracaso.
Fracasaron los gobiernos y fracasamos todos, como clase política, como sociedad. No hemos sido capaces de darle a nuestros niños un país en el que puedan salir a jugar a la calle, pero no tiene que ser así, tenemos que construir alternativas.
Adscribir a la Guardia Nacional a la Secretaría de Defensa no resolverá nada, lleva años de facto bajo un mando militar, y también ha sido incapaz de pacificar al país. Lo que se requiere es estrategia, inteligencia y recursos Para fortalecer policías locales, no basta con disciplina y lealtad.
Pero hay alternativas y casos de éxito están las policías locales de Yucatán, Coahuila, la de Querétaro. Ustedes presumen a la Ciudad de México, sus corporaciones locales tienen más delincuentes detenidos en los años previos que lo que ha logrado la Guardia Nacional. Nos han dado la muestra de que cuando invertimos en tecnología, en capacitación policial y en dignificar nuestros cuerpos policiales, podemos tener corporaciones que sirvan a la ciudadanía, que podemos vivir en paz.
Termino, Presidente.
México merece una policía civil profesional como en todos los países democráticos. Nadie duda de la lealtad de nuestras Fuerzas Armadas, pero las necesitamos realizando las funciones para las que fueron creadas.
Ustedes, que tanto se opusieron con tanto ímpetu a la militarización en otros tiempos, les pido que construyamos juntos la mejor propuesta posible para darle seguridad a sus hijos, a nuestros hijos.
Es cuanto, Presidente.
Muchas gracias.
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