Urgente, crear un Registro Nacional de Cardiopatías: Villarreal Zavala

La senadora Audelia Villarreal Zavala solicitó la creación de un Registro Nacional Único a cargo de la Secretaría de Salud federal en materia de cardiopatías congénitas, padecimiento que representa la principal causa de muerte neonatal precoz en México y en el mundo.

La senadora panista explicó que el Registro tiene como finalidad que las secretarías de Salud Federal y las secretarías de los estados, cuenten con un programa especial de atención a las cardiopatías congénitas que afecta a más de 20 mil niños y niñas que nacen cada año en nuestro país con dicho padecimiento.

“Las anomalías cardiacas son la primera causa de mortalidad neonatal precoz y la segunda en muerte infantil en menores de 5 años”, afirmó.

Cifras oficiales del 2019, previo a la crisis por pandemia, arrojan que la cobertura de tratamientos en cardiopatías congénitas proporcionados por el sector Salud, atendía a sólo el 50 por ciento de la población, dijo.

Por ello, Villarreal Zavala presentó el punto de acuerdo para que se incremente la detección, diagnóstico, control y seguimiento; la creación de un Registro Nacional Único y la implementación de un programa especial.

La legisladora federal expuso en la sesión ordinaria virtual del Senado, que para hablar de cardiopatías congénitas en México se presentan estimaciones ante la inexistencia de un Registro Nacional y advirtió que los datos en materia de rezago en tratamientos se calculan en 30 mil personas sin servicios especializados.

“Es urgente brindar atención a miles de padres y madres de familia que no pueden acceder a una cirugía de corazón para sus hijos, a profesionales de la salud que viven el drama de la falta de insumos y medicamentos”, afirmó.

Audelia Villarreal alertó de las condiciones derivadas por la conversión hospitalaria a causa del Covid-19, y señaló: “En las últimas semanas hemos encontrado que la cobertura pudo haber disminuido incluso hasta un 90 por ciento en el 2020”.

Para concluir, la senadora del GPPAN destacó la labor de las Organizaciones de la Sociedad Civil y recordó que desde el año 1999, el 14 de febrero fue designado como el Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas, para hacer visible este problema de salud que cobra vidas.

El punto de acuerdo se turnó a la Comisión de Salud para su análisis y dictaminación.

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Ciudad de México, 25 de febrero del 2021

Comunicado de la oficina de la senadora Audelia Villarreal Zavala

Intervención de la senadora Audelia Esthela Villarreal Zavala, para presentar punto de acuerdo por el que se exhorta a la Secretaría de Salud del gobierno federal a diseñar e implementar un programa nacional de detección, diagnóstico, control y seguimiento a pacientes con cardiopatías congénitas, y a integrar un registro único; así como, para exhortar a las Secretarías de Salud de las entidades federativas para que implementen un programa sobre la misma materia.

 

 

 

25 de febrero de 2021

Versión de la intervención de la senadora Audelia Esthela Villarreal Zavala, al presentar  un punto de acuerdo que exhorta a la Secretaría de Salud del gobierno federal a diseñar e implementar un programa nacional de detección, diagnóstico, control y seguimiento a pacientes con cardiopatías congénitas, y a integrar un registro único; y que también pide a las secretarías de Salud de las entidades federativas que implementen un programa sobre la misma materia

Con su venia, presidente.

Senadoras y Senadores:

Uno de los padecimientos que más afecta a la salud de niños y niñas mexicanas son las cardiopatías congénitas, una anormalidad en la estructura cardiocirculatoria o en la función del corazón y los grandes vasos que de no detectarse y resolverse a tiempo pueden costar su vida.

De acuerdo con información de investigadores mexicanos, las anomalías cardiacas representan las malformaciones congénitas más frecuentes al momento del nacimiento a nivel nacional y mundial, y representan la primera causa de mortalidad neonatal precoz y la segunda en la mortalidad infantil en menores de cinco años en nuestro país.

Esta proposición tiene como finalidad que la Secretaría de Salud del gobierno federal y las secretarías de salud de las entidades federativas en el ámbito de sus atribuciones, cuenten con un programa especial de atención a las cardiopatías congénitas.

En México se estima que entre 20 mil y 24 mil niños nacen al año con una cardiopatía congénita.

Alrededor de 12 mil necesitarán un tratamiento en edad temprana.

Hacia el año 2019 se estimaba que la cobertura de tratamientos para las cardiopatías congénitas del sector salud en México era sólo del 50 %, sumando a ello los tratamientos que aportan las organizaciones civiles que se estima pueden ser entre el 13 y el 15 % adicional, por lo que cada año, aún antes de esta crisis de salud, se acumulaban en listas de espera de los centros especializados en México entre cuatro y cinco mil pacientes sin resolver.

Al inicio de la pandemia se estimaba que, debido a la conversión hospitalaria por la Covid-19, las oportunidades de tratamiento reducirían en un 85 %.

En las últimas semanas hemos encontrado que la cobertura pudo haber disminuido incluso hasta un 90 % en el 2020.

Agregando los procedimientos aportados por la sociedad civil organizada, hasta en un     5 % adicional.

Aún así, sumando los dos esfuerzos, sólo se pudo atender a la quinta parte de los mexicanos que lo necesitan. Diez mil de ellos quedaron en espera.

Pero no sólo son ellos, hay miles que no han logrado un tratamiento en los últimos años, por lo que una estimación más realista pudiera ser hasta de 30 mil pacientes en lista de espera.

Considerando la capacidad en este tema del sector salud, se necesitan entonces al menos cinco años para atenderlos a todos, más los que se vayan acumulando.

Es por eso que un padre de familia que digan hoy que su hijo necesita una cirugía y que le den su turno para febrero de 2026, ¿cuántos de ellos podrán esperar para ser atendidos?

Además, hablar de cardiopatías congénitas en nuestro país se hace en estimaciones, porque no existe un registro oficial a nivel nacional que contenga los datos de estas afecciones.

En resumen, son tres las acciones primordiales para enfrentar la situación crítica de la atención a las cardiopatías congénitas en México.

Uno, incrementar la detección, diagnóstico, control y seguimiento a pacientes.

Dos, la creación de un Registro Nacional Único de las Cardiopatías Congénitas, encabezado por la Secretaría de Salud federal.

Y tres, la creación de oportunidades de tratamiento a corto plazo.

En este punto sólo hay dos posibles resultados, el de Marito, que nació con una cardiopatía compleja, pero que se le diagnóstico y resolvió de manera oportuna. Y hoy es un niño sano, con un futuro lleno de posibilidades.

O el de Juan Ángel, que nació con una cardiopatía compleja, pero no recibió el tratamiento oportuno y pasó su vida ingresando a hospitales con procedimientos paliativos y que hoy, cuando debería de estar finalizando su universidad, tristemente ya no está con su familia.

Por cierto, de esas dos historias he sido testigo.

Es necesario mirar el rumbo que el rezago anterior y la crisis de la Covid-19 les han dado a las cardiopatías congénitas. De no hacerlo, podemos decir que se avecina otra crisis que también costará muchas vidas.

Desde 1999 el 14 de febrero fue designado como el Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas, principalmente para hacerlas visibles.

Es urgente brindar atención y apoyo a los miles de personas con cardiopatías congénitas que están en espera de un tratamiento a padres de familia que no pueden acceder a una cirugía de corazón para sus hijos y a profesionales de la salud que viven diariamente el drama de la falta de insumos y medicamentos.

Desde el Senado unámonos en una sola voz que abone a la participación y concientización de toda la población mexicana, en especial de nuestras autoridades, a fin de que como país contemos con las mejores herramientas para atender las cardiopatías congénitas y, con ello, salvemos la vida y preservemos la salud de las niñas y niños mexicanos.

Por su atención, muchas gracias.

Es cuanto, presidente.

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