Senadora Indira de Jesús Rosales San Román presenta iniciativa en materia de la Constitución

Intervención en tribuna de la senadora Indira de Jesús Rosales San Román, para presentar iniciativa con proyecto de decreto por el que se reforma el artículo 71 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

 

 

 

Versión de la intervención en tribuna de la senadora Indira de Jesús Rosales San Román, para presentar iniciativa con proyecto de decreto por el que se reforma el artículo 71 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos

Muchísimas gracias, Senador.

Muy buenas tardes. Saludo a todos.

Con el permiso de la Presidencia.

La democracia es el pilar más importante sobre el que se sustenta nuestro país. Justamente en el artículo 40 de nuestra Constitución queda establecido que nuestro país se constituirá como una República democrática. Y este principio debe hacerse presente en todas las áreas de la Administración Pública Federal, así como en el Poder Legislativo, el cual nosotros representamos.

En una democracia la voluntad del pueblo es la fuente primordial de todas las acciones que se lleven a cabo en el actuar público de las instituciones. En el caso de nuestro país, debe ser la voluntad popular la que encamine la agenda política y la agenda legislativa para poder dar solución a las problemáticas que realmente afectan a nuestra sociedad.

Desafortunadamente, hemos visto en el pasado y también en el presente cómo se anteponen en muchas y repetidas ocasiones las aspiraciones y proyectos personales de algunos grupos por encima de las verdades exigencias de la población.

Vimos con preocupación recientemente y con un firme rechazo las decisiones de eliminar programas sociales como estancias infantiles, Seguro Popular, que beneficiaban a millones de mexicanas y mexicanos.

También fuimos recientemente testigos de la eliminación de fideicomisos como el Fonden y el Fortaseg, que servían como herramientas clave para el fortalecimiento de la seguridad de nuestros municipios y para la protección de quienes han sufrido las consecuencias de algún desastre natural.

Todos estos actos se pusieron por encima de las necesidades de la población que se encontraban plasmadas en cientos de iniciativas de legisladoras y legisladores de diversos grupos parlamentarios, mismas que pasaron a segundo plano para darle prioridad a deseos de un grupo.

De frente a esta realidad, que nos demuestra que la agenda generalmente está marcada por los grupos mayoritarios en el poder, surge la duda de si realmente la ciudadanía tiene el poder.

Desde el año 2012, el artículo 71 de nuestra Constitución establece que los ciudadanos tienen el derecho de iniciar leyes o decretos cuando la iniciativa sea presentada por un número de ciudadanos equivalente a por lo menos el 0.13 % de la Lista Nominal de Electores.

Y, a pesar de que esta reforma fue un gran avance en materia de participación ciudadana, hemos visto que no es suficiente. Esto se debe a que las iniciativas ciudadanas no han sido prioritarias absolutamente durante las últimas legislaturas y tampoco en ésta.

En la actualidad existen al menos siete mil 230 iniciativas pendientes de dictaminar, es decir, el 84.38 % de las iniciativas siguen atoradas en comisiones, iniciativas presentadas por nosotros, por legisladoras y legisladores.

¿Qué posibilidades reales tiene una iniciativa presentada por ciudadanos que sea dictaminada y aprobada, ya ni siquiera digamos aprobada, simplemente votada en Pleno? Es mínima, por no decir nula. Y eso es inaceptable.

A más de ocho años de la reforma de 2012, de 16 iniciativas ciudadanas que se han presentado, únicamente se ha aprobado una, la #3de3.

Por las circunstancias anteriormente explicadas es que surge la necesidad de que las iniciativas ciudadanas que tengan un determinado porcentaje puedan tener el carácter de preferentes. Esto, con el objetivo de que sean discutidas a más tardar en los primeros 30 días de la apertura del período ordinario de sesiones en el que sean presentadas.

Se propone que este porcentaje sea un 0.20 % de la Lista Nominal de Electores, lo que equivaldría aproximadamente a 182 mil 629 ciudadanos.

Por lógica, el porcentaje debe ser mayor al de una iniciativa ciudadana común, en busca de que exista una legitimidad y consenso suficiente en torno a la reforma que se busque.

Es un número alto, pero, si lo analizamos, cuatro de las cinco iniciativas ciudadanas presentadas en esta Legislatura, bajo esta iniciativa, ya hubieran sido al menos discutidas.

Esto es lo que pide la ciudadanía, que por lo menos podamos escuchar su voz y realmente se discuta, y no únicamente hagan el trámite sin ningún sentido.

El presidente de la República ya tiene la facultad de meter dos iniciativas preferentes por período originario de sesiones. ¿Por qué tenemos que negarle este derecho legítimo a la ciudadanía? La ciudadanía debe tener la certeza de que, si junta esa cantidad de firmas, ese asunto forzosamente se discutirá en el Congreso de la Unión y será parte de la agenda nacional.

Ese es el fin de la democracia, formar parte de las decisiones trascendentales.

Con esta reforma se incentiva a la ciudadanía a la participación activa en la toma de decisiones de la vida pública, con la creación de estos mecanismos la gente podrá poner en la mesa los temas prioritarios a nivel nacional que quiera que se discutan, sin aplazar ni darle largas a los asuntos de su propio interés que en verdad les competen.

Es por ello que hoy las convoco, compañeras, compañeros, a aprobar esta reforma, que la discutamos realmente en las comisiones, para que la ciudadanía tenga el poder de realmente incidir en la vida pública y no únicamente sean avances, sino que sean realidades.

Es cuanto.

ooOoo

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