Debemos promover y garantizar el desarrollo adecuado de la niñez: Vázquez Mota

La senadora y presidenta de la Comisión de los Derechos de la Niñez y de la Adolescencia, Josefina Vázquez Mota, señaló que el Poder Legislativo tiene la obligación de promover y garantizar el adecuado desarrollo de las niñas, niños y adolescentes del país, desde su etapa inicial de la vida hasta cumplir la mayoría de edad, 18 años.

 

Al presentar los dictámenes, Vázquez Mota indicó que la reforma a la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y el Código Civil Federal, en cuanto a castigo corporal y humillante, no es abordado desde un enfoque de corte penal, sino preventivo y como un detonante para la intervención pública temprana para la prevención y atención de este tipo de violencia.

Dado que UNICEF indica que en México la prevalencia del castigo corporal y humillante como una forma de violencia contra niñas, niños y adolescentes es preocupantemente alta, pues más del 60 por ciento de las niñas, niños y adolescentes entre 1 y 14 años son sujetos de agresión psicológica y castigo corporal en su hogar, sostuvo la legisladora por Acción Nacional.

“De acuerdo con la última encuesta realizada en agosto de este año por la Fundación Guardianes, el 40 por ciento de las niñas, niños y adolescentes sufrieron violencia psicológica y física en sus hogares durante la cuarentena; mientras Save The Children afirma que se trata de una práctica que comienza desde las edades más tempranas y es el inicio a la existencia de violencias”, afirmó.

Razón por la cual dijo, el presente dictamen tiene por objeto erradicar y prohibir cualquier tipo de violencia contra las niñas, niños y adolescentes de México.

Sobre la reforma a la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, la senadora Josefina Vázquez Mota mencionó que tiene como objetivo el reconocimiento urgente a la primera infancia, en la entendiéndolo como el periodo comprendido de los 0 a los 6 años, pues es en ésta cuando el cerebro humano se desarrolla en un 90%.

Refirió que en México hay una población de casi 40 millones de niñas, niños y adolescentes de los cuales cerca de 15 millones tienen entre 0 y 6 años de edad; y que de acuerdo al INEGI, solo en 2018 y 2019 nacieron más de 2 millones de niñas y niños en el país.

“Su aprendizaje emocional, cognitivo y habilidades motoras, pueden retrasarse significativamente cuando las niñas y los niños experimentan cuidados inadecuados, precarización en su derecho al acceso a la salud y a su derecho a la educación, así como otros factores de riesgo negativos”, agregó.

Vázquez Mota añadió que de acuerdo con UNICEF los principales retos que enfrentan niñas y niños menores de seis años en México se relacionan con la mala nutrición durante y después del periodo de lactancia; 1 de cada 20 niños y niñas menores de seis años en México presenta problemas de sobrepeso y obesidad.

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23 de septiembre de 2020

Versión de la intervención en tribuna de la senadora Josefina Eugenia Vázquez Mota para presentar dictamen de las Comisiones Unidas de Derechos de la Niñez y de la Adolescencia y de Estudios Legislativos, Segunda, con proyecto de decreto por el que se adicionan los artículos 3, 4, 5, 7, 11 y 125 de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, en materia de primera infancia.

Muy buenas tardes, Senadoras, Senadores.

Con su permiso, Presidente.

El día de hoy quiero presentar ante ustedes dos dictámenes, ambos muy importantes.

Uno, para prohibir el castigo corporal y humillante en contra de niñas, niños y adolescentes, y el otro tiene que ver con el reconocimiento de la primera infancia en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes

Si me permiten, me referiré al primero de ellos.

El día de hoy presento ante ustedes un dictamen que consideramos de la mayor relevancia. Les quiero pedir su acompañamiento y su apoyo. Es la prohibición del castigo corporal y humillante reformando la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, así como el Código Civil Federal.

Por tanto, y esto es muy importante enfatizarlo, no es abordado desde un enfoque de corte penal, sino preventivo y como un detonante para la intervención pública temprana en la prevención y atención de este tipo terrible de violencia.

Quiero agradecer a las Senadoras y Senadores integrantes de la Comisión de los Derechos de la Niñez y de Estudios Legislativos, Segunda, en especial a su presidenta, la Senadora Ana Lilia Rivera. Y quiero reconocer al Senador promovente, el Senador Martí Batres Guadarrama, del grupo parlamentario de Morena, que con mucho énfasis ha trabajado para hacer posible este dictamen.

La Unicef indica que en México la prevalencia del castigo corporal y humillante como una forma de violencia contra nuestros niños, niñas y adolescentes es muy alta, preocupantemente alta. Más del 60 % de niñas, niños y adolescentes de entre 1 y 14 años son sujetos a agresión psicológica y castigo corporal en sus hogares.

De acuerdo a la Fundación Guardianes, en su más reciente encuesta realizada apenas en este mes de agosto, el 40 % de niñas, niños y adolescentes sufrieron violencia psicológica y física durante la cuarentena. Miles de hogares se convirtieron en miles de infiernos y amenazas para niñas, niños y adolescentes.

Por su parte, la directora de Incidencia Pública de Save de Children, afirma que se trata de una práctica que comienza desde las edades más tempranas y es el inicio de una cadena de violencia de por vida.

En todo el país niñas, niños y adolescentes sufren efectos nocivos prácticamente en todas las dimensiones. Permítanme referirme solo a algunas de ellas: en la dimensión física, daños físicos como incontinencia urinaria, somatización, problemas de sueño; en la dimensión cognitiva, problemas de atención y retención, afectación en su desempeño escolar; en la dimensión emocional, hiperactividad, viven con miedo, agresividad, ansiedad, angustia, trastornos depresivos; en su dimensión conductual, el uso de la violencia en la relación con sus pares, si aprenden solo a base de violencia así aprenderán a relacionarse; una baja autoestima y una incapacidad para llevar una sana convivencia.

Por supuesto en casos extremos niñas, niños y adolescentes se provocan daños autoinfligidos, hay tendencias suicidas o llegan al suicidio y dificultades para poder vivir con normas.

Por lo tanto, quiero pedirles a todos ustedes, Senadoras y Senadores, su apoyo para reformar tanto la Ley General de Niñas, Niños y Adolescentes como el Código Civil Federal. Todo lo que hagamos para que la niñez y la adolescencia viva libre de violencia es parte de nuestra responsabilidad y nuestra tarea.

Y si me permite, presidente, voy a presentar también este segundo dictamen.

El segundo dictamen se refiere a que es urgente reconocer justamente en nuestra Ley de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes la importancia de la primera infancia. Todas y todos nosotros hemos sido niñas y niños, aunque con frecuencia solemos olvidarlo. Esta primera infancia nos acompaña el resto de nuestra vida, aunque probablemente no siempre recordamos lo que vivimos en ella o no lo recordamos con tanta exactitud. Es la primera infancia la que comprende de los cero a los seis años de edad.

Permítanme decirles que en México tenemos casi 40 millones de niñas, niños y adolescentes. De ellos, 15 millones tienen entre cero y seis años de edad.

La Universidad de Harvard y muchas otras instituciones han demostrado que lo que se vive entre los cero y los seis años de edad define la arquitectura básica de nuestro cerebro, nos da los fundamentos más sólidos o más frágiles para el resto del aprendizaje de nuestra vida, nos marca para siempre nuestras conductas.

Es en estos primeros años de vida donde se forman millones de conexiones neuronales y por ello es necesario un equilibrio en todo el desarrollo, en el emocional, social, cognitivo, en el lenguaje, para poder tener una vida exitosa y una vida feliz.

Senadoras, Senadores, pido a ustedes su acompañamiento en este segundo dictamen también para reconocer en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes a esta primera infancia y darle voz a las niñas y niños de cero a seis años de edad, que no la tienen pero que nosotros debemos ser su voz, para pedir una vida y una primera infancia integral, completa, segura y asertiva.

Y termino con un fragmento del libro El Principito, que dice los siguiente: “Todas las personas mayores fuimos al principio niñas y niños, aunque en ocasiones muy pocas de ellas lo recuerden”.

Ojalá que en estos dictámenes recordemos a esa niña y a ese niño, pero, sobre todo, tomemos conciencia que aquí fuera de este recinto hay millones de ellas y de ellos esperando una respuesta.

Es cuanto, Presidente.

Senadoras, Senadores, muchas gracias.

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