Senadora Gina Andrea Cruz Blackledge, al presentar un dictamen de las comisiones unidas de Relaciones Exteriores-América del Norte

Intervención de la senadora Gina Andrea Cruz Blackledge, al presentar un dictamen de las comisiones unidas de Relaciones Exteriores-América del Norte, de Relaciones Exteriores y de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático, por el que se propone la aprobación del Acuerdo en Materia de Cooperación Ambiental entre los gobiernos de los Estados Unidos Mexicanos, de los Estados Unidos de América y de Canadá, firmado en las ciudades de México, Washington D.C. y Ottawa el 30 de noviembre, el 11 y el 18 de diciembre de 2018, respectivamente.

 

 

 

Con el permiso de la Presidencia.

“Hoy más que nunca, la vida se tiene que caracterizar por un sentido de responsabilidad universal, no sólo entre naciones y entre humanos, sino entre humanos y cualquier otra forma de vida”. Frase del Dalai Lama.

Honorable asamblea. Compañeras y compañeros senadores.

Para las actuales generaciones el cuidado, protección y defensa del medio ambiente no es una alternativa, es nuestra única opción.

El cambio climático es sólo una más de las manifestaciones de que nuestro estilo de vida está afectando al planeta.

Durante el siglo veinte, vivimos una carrera acelerada por la conquista del espacio, la industrialización sin fronteras y el desarrollo de tecnología al alcance de todos.

Hoy vivimos las consecuencias del mal uso que se hizo de muchos de los grandes avances a costa de la propia naturaleza.

La actual pandemia que hoy nos obliga a sesionar de esta manera, es tal vez un gran aviso de que el ser humano ha ido más allá de los límites viables.

Hoy el planeta está siendo devastado; los mares nos devuelven en las playas la basura que hemos arrojado; el aire se vuelve cada vez más difícil de respirar y es causa de múltiples enfermedades; el agua está cada vez más contaminada y el futuro de las futuras, de las próximas generaciones es cada vez más incierto.

El acuerdo de cooperación ambiental, que hoy sometemos a su consideración, es un instrumento fundamental para fortalecer los lazos de colaboración en América del Norte.

Este nuevo instrumento sustituye al anterior Acuerdo de Cooperación Ambiental de América del Norte firmado en 1993.

El Acuerdo actual conserva la Comisión para la Cooperación Ambiental, el Consejo, el Secretariado y el Comité Consultivo Público Conjunto, que son los órganos operativos creados en la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Este acuerdo contiene disposiciones novedosas que lo convierten en un instrumento de vanguardia en materia ambiental.

Una de las novedades es que se prevé que el Comité Consultivo se reunirá en persona o por medios tecnológicos y que en consulta con el Consejo desarrollará un plan anual de actividades.

El Acuerdo establece mecanismos de cooperación novedosos, innovadores, como el intercambio de delegaciones, profesionales, técnicos y especialistas de los sectores académico, privado, gubernamental e industrial.

También prevé la facilitación de asociaciones, vínculos u otros nuevos canales para el desarrollo y la transferencia de conocimientos y tecnologías entre representantes de la academia, el sector privado, los pueblos indígenas y las comunidades locales, las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales y los gobiernos nacionales y subnacionales.

El objetivo de esta facilitación es promover el desarrollo e intercambio de mejores prácticas, fortalecimiento de capacidades, e intercambio de información y datos ambientales.

Se detalla, además, el contenido del Programa de Trabajo, el cual deberá tomar en cuenta los compromisos del Capítulo de Medio Ambiente del T-MEC.

El programa también deberá considerar los resultados de informes regionales sobre el medio ambiente, las aportaciones del público y los esfuerzos internacionales, regionales y nacionales.

De esta forma, se construye un auténtico sistema de gobernanza ambiental para América del Norte, lo que es hoy, más que nunca, una demanda imperativa para los tres países.

Las comisiones unidas de Relaciones Exteriores-América del Norte, de Relaciones Exteriores y de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático hemos discutido este instrumento internacional con seriedad y profundo sentido de la responsabilidad.

Sabemos que su aprobación no es un tema menor y, por ello, vemos con beneplácito que se haya incluido en este periodo extraordinario de sesiones.

Las consecuencias legales e institucionales de no haber aprobado el acuerdo antes de la entrada en vigor del T-MEC podrían haber sido graves.

Antes de someter a la consideración del Pleno este dictamen que hoy discutimos, las comisiones unidas sostuvimos dos reuniones de trabajo: la primera tuvo lugar el 13 de noviembre del año pasado, y la segunda tuvo lugar la semana pasada con la participación de funcionarios del más alto nivel de las secretarías de Relaciones Exteriores, de Medio Ambiente y Recursos Naturales y de la Secretaría de Economía.

Las deliberaciones e inquietudes de las y los senadores son una muestra visible de que el tema ambiental es central para todas y todos en estos momentos críticos.

Somos conscientes de que es urgente adoptar medidas cada vez más enérgicas y eficaces, para hacer frente a los problemas que se vinculan al deterioro ambiental.

No podemos omitir el hecho de que la destrucción del medio ambiente afecta de manera principal a quienes menos tienen, y es uno más de los factores que mantienen, de forma inaceptable, un mundo sumamente desigual.

Con la aprobación de este Acuerdo de Cooperación Ambiental, nuestro país adopta un compromiso serio para adecuar sus marcos legales y reglamentarios, para fortalecer las instituciones y transitar, en forma definitiva, a una economía verde y sostenible, con el uso intensivo de energías renovables, que hoy no son optativas, sino obligatorias.

Además, con este instrumento internacional se fortalecerán los compromisos adoptados por México respecto a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 20-30, adoptados por la Organización de las Naciones Unidas, los cuales representan un plan de acción en favor de las personas, el planeta y la prosperidad.

En ese sentido, se le está otorgando al gobierno una herramienta más para el cuidado del medio ambiente, el cual debe de ir acompañado y respaldado por políticas públicas que favorezcan a las energías limpias.

Senadoras y senadores:

Tenemos hoy una gran responsabilidad para con las generaciones futuras, la cual debemos asumir plenamente.

El deterioro ambiental debe detenerse y revertirse a la brevedad.

Sería criminal heredarles a las generaciones que vienen, un mundo cada vez menos viable y habitable.

Por ello, el llamado hoy es para apostar por estilos de vida que cuiden y den orden a la naturaleza y que la depredación sin límites termine.

La vida en el planeta es un tesoro divino, un baluarte para las generaciones de hoy y una esperanza para las generaciones futuras. De todos nosotros depende que haya un futuro cada vez más prometedor.

Dada la relevancia de este acuerdo, pido su voto a favor del presente dictamen, como un paso inicial y una señal de certidumbre que da este Senado de la República de que el medio ambiente puede y debe ser una muestra más de las altas y nobles prioridades que debe de tener este país.

Es cuanto, Presidenta.

ooOoo

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