Senador Marco Antonio Gama para referirse a un dictamen de las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales

Intervención en tribuna del senador Marco Antonio Gama para referirse a un dictamen de las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales; y de Estudios Legislativos, Segunda, el que contiene proyecto de decreto por el que se reforma y adiciona el artículo 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

 


Gracias, presidenta. Señoras y señores senadores.

Hago uso de esta tribuna para manifestar con firmeza, con convicción y claridad mi rechazo a modificar, en los términos expuestos, el artículo 4to constitucional con la aviesa intención de dar visos de legalidad a la demagogia presupuestal, al clientelismo electoral y a la restitución del paternalismo presidencial.

Los tres son pilares de ese cáncer que creíamos derrotado por la democracia y el pluralismo y que hoy tristemente vemos que ha resucitado y está más vivo que nunca. El partido oficial con su autoritarismo de siempre.

Que nadie se atreva a usar esta alta tribuna para mentir. Por supuesto que no se puede estar en desacuerdo en contra de establecer en el texto constitucional que se le regale dinero público a la gente en condiciones económicas más vulnerables, a las personas con discapacidad, o a los adultos mayores.

Sin embargo, y el problema o he aquí el problema, es que esas aparentemente buenas intenciones topan con una serie de consideraciones inevitables que por responsabilidad deben pronunciarse en voz alta en esta tribuna, entre ellas la realidad económica y social que vivimos en México y el deber manifiesto de hacer visible la perversidad que está detrás de este populismo falsamente progresista y que hoy se pretende constitucionalizar, y que será tan dañino para nuestro país en los próximos años.

No se puede acceder a establecer obligaciones constitucionales para el Estado mexicano del orden de los 500 mil millones de pesos, según dichos del propio presidente, en un país cuyo crecimiento económico esperado para este año es de franca crisis económica, con tazas que irían del -2 y hasta el -4.5 por ciento.

Con el petróleo a menos de 20 dólares por barril y con el precio del dólar a más de 25 pesos por unidad, pero no sólo eso, muchos de los programas sociales no observan reglas de operación confiables, transparentes, verificables y mucho menos que persigan un objetivo de política pública de mediano o largo plazo, excepto el que todos vemos: la utilización de los padrones de beneficiarios con sesgo político por parte del partido en el poder que, ante su monumental fracaso de no ser capaz de dar resultados, recurre al estridentismo para desviar la atención de lo importante.

Pero, por si no fuera suficiente, basta analizar el funcionamiento real de estos programas, y por citar un ejemplo, me referiré sólo a dos de ellos.

Primero, Jóvenes Construyendo el Futuro, el cual según un análisis de Mexicanos Unidos contra la Corrupción tiene un padrón con información inconsistente, inverificable y opaca. Muchas de las supuestas capacitaciones no pueden corroborarse y se puede acreditar que muchas son simuladas, eso sin contar que ejercen sus recursos con muchas deficiencias y con umbrales de subejercicio cercanos al 40 por ciento.

Otras son las llamadas universidades Benito Juárez, ninguna cumple con los requisitos para obtener el reconocimiento de validez oficial de estudios, sólo imparten una carrera y en muchos casos como en Rayón, San Luis Potosí, no existe, sino que ocupa el salón municipal que es donde se entregan las becas.

Aprobar o modificar el texto constitucional para darle legitimación al populismo gobernante igualará a Morena con el viejo partido de estado que cambiaba la Carta Magna al capricho del presidente, sólo para volverla letra muerta y vacía de significado.

Andrés Manuel López Obrador en solo año y medio de gobierno ha logrado lo imposible, que los mexicanos estamos peor en seguridad, en economía, en empleo, energía, educación y salud que el gobierno que lo antecedió.

Esta estrategia autoritaria de demagogia constitucional no persigue otra cosa que imponer una visión falsamente justiciera, la cual no tendrá los recursos, la transparencia, la honestidad y la responsabilidad para funcionar y mucho menos para cumplir con los fines que dice querer alcanzar.

Señoras y señores, esta reforma es un despropósito, pero no nos extraña, viviendo de aquellos que piensan que los países pueden alcanzar el crecimiento por decreto, que pueden protegerse de las pandemias con una estampita, o que gobernar no es una ciencia.

Concluyo, presidenta, mi intervención citando una frase de Ponciano Arriaga, un potosino que siempre defendió a los pobres y que, en 1857, al argumentar su voto particular sobre el derecho de propiedad, dijo: “el pueblo no puede ser libre, ni republicano y mucho menos venturoso por más que 100 constituciones y millares de leyes proclamen derechos abstractos, teorías bellísimas, pero impracticables por el absurdo sistema económico de la sociedad”.

Senadores de Morena, si quieren combatir la pobreza propicien crecimiento económico, inversión, empleo, salud y educación de calidad, sin eso, su demagogia seguirá siendo un peligro para México.

Es cuanto, senadora presidenta.

ooOoo

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