Senadora María Guadalupe Saldaña Cisneros, para presentar iniciativa en materia de medio ambiente

 

Intervención en tribuna de la senadora María Guadalupe Saldaña Cisneros, para presentar iniciativa con proyecto de por el que se adiciona el artículo 76 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

 

 

Muchas gracias, Presidenta.

Honorable Asamblea:

Hoy el mundo enfrenta una crisis ambiental y social sin precedentes, ningún país se escapa a los efectos del cambio climático, provocado por nosotros mismos, los seres humanos, fenómenos que parece que cada día crece y se agrava más.

En el mes de diciembre pasado, la ONU emitió su Sexto Informe, titulado “Perspectivas del Medio Ambiente Mundial”,  y lanzó a la comunidad internacional  un llamado urgente y enérgico, para que los países tomen medidas drásticas para frenar la contaminación ambiental, contrario a los objetivos y metas  asumidos en los tratados internacionales, las distintas visiones de progreso y desarrollo,  han llevado la planeta a una insostenibilidad ambiental, económica y social no soportable por más tiempo, que debe revertirse a la brevedad, si queremos subsistir.

La degradación de los suelos, la deforestación indiscriminada, la contaminación del agua y de los ecosistemas marinos, la pérdida de diversidad biológica y el cambio climático, en vez de ser resuelto desde hace varias décadas han crecido de manera exponencial, debido, entre otras causas a políticas públicas que han fomentado e impulsado en aras del desarrollo económico y social conductas antiambientalistas.

No menos desalentador resulta los pronósticos de la OCDE en materia ambiental, que para 2050 dice que la población mundial llegará a tener aproximadamente 10 mil millones de personas y se proyecta que la economía mundial crecerá casi cuatro veces con una creciente demanda de energía y de recursos naturales y a falta de políticas más efectivas, la proporción de energía fósil en el consumo energético mundial permanecerá de cerca del 85 %. Esto mismo en diferentes escalas, pero con similar velocidad y gravedad acontece en México.

A pesar de las leyes que hemos expedido desde 1971 y después de reglamentos, decretos, etcétera el resultado, ¿qué creen? Ha sido peor, ha sido negativo para el tema del medio ambiente.

El estado del medio ambiente en México empeora cada año, los gobiernos y la sociedad en su conjunto le estamos fallando y estamos por entregarles, a las siguientes generaciones, un planeta lleno de problemas terribles que tendrán que soportar, mitigar y resolver.

Los índices de degradación en materia de aire, de agua, suelos, biodiversidad, de recursos forestales son graves, lo que revela que la política ambiental no ha logrado reducir los costos ambientales. Esta tendencia destructiva de nuestro entorno no parece que vaya a cambiar. Al contrario, el gobierno federal ha dada muestras claras de su desinterés por el medio ambiente, lo ilustran casos como la refinería de Dos Bocas emplazada en un área deforestada, sin autorizaciones ambientales.

Lo demuestra el Aeropuerto de Santa Lucía, planeado sin contar con autorización de impacto ambiental.

Lo demuestra un Tren Maya con un trazo fragmentador de uno de los pocos ecosistemas que conservan su valor ambiental.

Lo demuestra la puesta política a la política pública energética tradicional, la que destruye esquemas de transición energética.

La reducción del personal de inspección y vigilancia en nuestros mares, la reducción significativa del presupuesto al medio ambiente, el incremento de los recursos para el impulso de energías fósiles como Dos Bocas y las centrales eléctricas que funcionan con carbón, diésel, gas y petróleo y el fracking que aún se considera en los planes de desarrollo de Pemex. Esto es muestra clara de que vamos mal.

Con esta realidad cada vez nos alejamos más del cumplimiento de los acuerdos de París, de la meta de deforestación cero para 2030 y de todos los demás compromisos internacionales que asume México, incluidos los recién adquiridos por el T-MEC.

Por esta razón, por todas estas razones que les acabo de exponer estoy proponiendo una reforma al artículo 76 constitucional, para que este Senado pueda emitir declaratorias de emergencia ambiental o climáticas, cuyo propósito sea impulsar, exigir a los gobiernos, al gobierno federal el cumplimiento de tratados internacionales y de las leyes que expide el Honorable Congreso de la Unión en materia ambiental y cambio climático.

Su naturaleza jurídica parte de la facultad constitucional del Senado de aprobar los tratados internacionales que el Ejecutivo Federal suscriba, se trata de una función de control legislativo de los actos del Poder Ejecutivo Federal para verificar el cumplimiento de las atribuciones encomendadas en relación con el equilibrio ecológico, el mejoramiento y protección ambientales y los recursos de nuestro país.

Esta función se concreta en supervisar, revisar y exigir que los actos del Poder Ejecutivo Federal se adecuen a las políticas establecidas en la Constitución sobre el derecho a un medio ambiente sano, el desarrollo integral, sustentable y competitivo de la nación y el aprovechamiento racional de los recursos, entre otros.

En fechas recientes, noviembre del 2019 el Parlamento Europeo declaró emergencia climática en un intento de priorizar los desafíos medio ambientales vinculados con el cambio climático. Por esos mismos días el titular de la Semarnat señaló que era necesario declarar una emergencia ambiental en el país.

Hasta ahora, sus palabras no han encontrado eco suficiente para que nuestro Poder Ejecutivo, para que el gobierno federal, en su conjunto, consideren el tema como prioritario.

Las condiciones del ambiente en el mundo y en México ya no soportan la indolencia, la indiferencia, la ineficacia con la que hemos venido actuando.

Por eso el Senado no debe constreñirse a aprobar tratados internacionales, debe comprometerse a que la Ley Suprema de la Unión se cumpla, en ello va nuestra supervivencia. Eso nada más, nuestra supervivencia y la de las generaciones que nos siguen.

Hagamos que las leyes ambientales sean instrumentos que de verdad protejan a la naturaleza, cambiemos el discurso político y las buenas intenciones por acciones que nos ayuden a resolver y a enfrentar estos problemas.

Es cuanto, Presidenta.

Muchas gracias.

ooOoo

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