Garantizar el derecho de toda persona a gozar de educación financiera, plantea Reynoso Sánchez

La senadora Alejandra Reynoso Sánchez presentó una iniciativa para reformar el artículo 52 de la Ley General de Educación, que tiene como objetivo garantizar el derecho de toda persona a gozar de educación financiera.

La iniciativa de “La Wera” Reynoso es resultado de las propuestas de participación ciudadana de las Embajadas Juveniles con quienes ha mantenido un trabajo conjunto.

«Hablo a nombre de los integrantes de la Embajada de Economía, quienes pidieron que se incluyera la educación financiera en la Ley General de Educación, hablo a nombre de los emprendedores y las emprendedoras, especialmente las de Guanajuato, como Valeria que ha creado en un proyecto de emprendimiento, un juego para educar a los niños y a los adultos en educación financiera», destacó la legisladora.

En este sentido, especificó que dicha proposición busca fomentar la investigación, la ciencia, las humanidades, la tecnología, la innovación y la educación financiera.

“Teniendo en cuenta que los servicios financieros en México han incrementado de manera significativa, impulsados, entre otras cosas, por la incorporación de tecnologías que permiten poner a disposición de los ciudadanos la realización de transacciones sin la necesidad de una sucursal bancaria. Esta inclusión financiera lleva consigo una responsabilidad de información financiera, accesibilidad de la información, pero tal vez más importante sería una educación financiera, que permita el pleno conocimiento y entendimiento de la información financiera a disposición de los ciudadanos”, resaltó Reynoso Sánchez en el texto de su propuesta.

La reforma al artículo 52 que propone la panista señala que el Estado garantizará el derecho de toda persona a gozar de los beneficios del desarrollo científico, humanístico, tecnológico, de la innovación y de educación financiera, considerados como elementos fundamentales de la educación y la cultura. Promoverá el desarrollo, la vinculación y divulgación de la investigación científica para el beneficio social.

El desarrollo tecnológico y la innovación, asociados a la actualización, a la excelencia educativa y a la expansión de las fronteras del conocimiento se apoyará en las nuevas tecnologías de la información, comunicación, conocimiento y aprendizaje digital, mediante el uso de plataformas de acceso abierto, indicó.

Lo anterior, derivado de que, a pesar del importante desarrollo financiero del país, no existe una educación financiera que permita enfrentar los retos presentes y mucho menos los futuros, por lo que es necesario implementar un fuerte impulso a la educación financiera y ello sólo podrá lograrse a partir de su inclusión en el sistema educativo mexicano, dijo.

“La falta de conocimientos financieros básicos inhibe la habilidad de aplicarlos, conlleva a que las personas utilicen métodos informales de ahorro y crédito e incluso esquemas que pueden representar un riesgo para su patrimonio. Lo anterior implica costos más elevados y la imposibilidad de ser atendidos por la autoridad competente cuando se presente algún problema. Como ejemplo están los esquemas piramidales, supuestos planes de inversión que prometen recuperar el dinero exponencialmente, y enganchan a los pequeños inversionistas desinformados en fraudes que los pueden hacer perder sus ahorros», concluyó Reynoso Sánchez.

La propuesta se turnó para estudio a las comisiones unidas de Educación; y, de Estudios Legislativos, Segunda.

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Comunicado de la oficina de la senadora Alejandra Reynoso Sánchez

Intervención en tribuna de la senadora Alejandra Noemí Reynoso Sánchez, para presentar iniciativa con proyecto de decreto que reforma el artículo 52 de la Ley General de Educación.

 

 

Versión de la intervención en tribuna de la senadora Alejandra Noemí Reynoso Sánchez, para presentar iniciativa con proyecto de decreto que reforma el artículo 52 de la Ley General de Educación.

Con su venia, presidenta.

Quiero presentar esta iniciativa a nombre de los jóvenes de Guanajuato, a quiénes participan en la Embajada de Economía y quienes se han dispuesto y han pedido que podamos incluir la educación financiera en la Ley General de Educación.

También, hablo a nombre de las y los emprendedores de México, especialmente nombre de las emprendedoras y emprendedores de Guanajuato, como Valeria, que ha creado, en un proyecto de emprendimiento, un juego para poder educar a los niños, a las niñas, a los adultos precisamente en educación financiera.

En los últimos años los servicios financieros en nuestro país se han multiplicado con la incorporación de distintos instrumentos, plataformas y formas de realizar operaciones financieras, con ello, la información que se pone a disposición de los usuarios sobre las condiciones, costos, rendimientos, entre otros, es bastante, pero eso no quiere decir que los usuarios conozcan claramente los indicadores, como el CAT, el costo total anual, que está relacionado con los costos y gastos que son cobrados por los usuarios de crédito.

Una de las principales razones de lo anterior se debe a la poca, o mejor dicho, muy poca para ser más específica, educación financiera que tienen los mexicanos.

Con la cifra de Condusef sólo el 30 por ciento de la población cuenta con opciones de educación financiera; en contraste en 2018 el 68 por ciento de la población mayor de edad cuenta con algún producto financiero, refiriéndose a cuentas, créditos, seguros o ahorro para el retiro.

Sin embargo, más de la mitad de estos instrumentos se refieren a cuentas de nómina, lo que significa que finalmente sólo son ocupados como instrumentos para acceder al efectivo y no como un incremento en la cultura financiera.

A pesar del importante desarrollo financiero del país, no existe una educación financiera que permita enfrentar los retos presentes y mucho menos los retos futuros. Por lo que es necesario implementar un fuerte impulso a la educación financiera y ello sólo puede lograrse a partir de su inclusión en el sistema educativo mexicano.

Pero la educación financiera no sólo significa tener acceso a instrumentos de la inclusión, sino va mucho más allá, significando el pleno control de las finanzas personales, implicando entre otros beneficios, aprender a planificar un futuro solvente, administrar de la mejor forma el dinero personal, a saber seleccionar qué productos y servicios se adaptan a las necesidades personales, a  adquirir el hábito de ahorro, aprender a ser previsor, entre muchos otros beneficios.

La Condusef señala en un artículo titulado La educación financiera es para ti que a la mitad de la población mexicana nadie le ha enseñado a administrar su dinero. Esto se confirma con la baja cultura del ahorro y la predicción que existe en el país y que revela otro de los resultados.

Si hoy perdieran su principal fuente de ingreso sólo el 8 por ciento podría cubrir su nivel de gastos por más de seis meses sin pedir prestado. El 74 por ciento no tiene el hábito de realizar siempre un presupuesto, un riesgo de sus ingresos y gastos que le ayude a mantener el equilibrio de sus finanzas y que le impida caer en el círculo vicioso de endeudamiento o, lo que es peor, en una pobreza más marcada.

La incorporación de esta educación financiera representaría un enorme esfuerzo en materia de planeación financiera en las personas, pero también hay que decirlo, en las familias, que tendría un impacto benéfico y significativo en las finanzas del país y en los indicadores económicos.

Un ejemplo claro sería la incidencia positiva que en el mediano plazo podría significar para el sistema de pensiones que los trabajadores empiecen a reconocer la importancia de aportar voluntariamente en esta etapa productiva a una cuenta individual de retiro, que le permita contar con mayores recursos para afrontar una etapa adulta con una mejor calidad de vida y acceso a bienes necesarios.

Por otro lado, la incorporación de la educación financiera en el sistema educativo abriría una ventana de oportunidad y crecimiento económico entre las familias en el mediano plazo, y no sólo por los conocimientos personales sobre el manejo del dinero en las personas, sino por el crecimiento del interés en el emprendimiento, en el aporte de herramientas que contarían los emprendedores al momento de iniciar su proyecto de negocios.

Y esta educación financiera se puede iniciar desde la educación básica. Si enseñamos y si formamos en educación financiera, entonces podemos estar generando niños, niñas, jóvenes con un espíritu de emprendimiento, aquellos que se atrevan, que se arriesguen a poder echar a andar sus ideas y a desarrollar sus propias empresas.

Por eso es que presentó ante esta soberanía, y esperando contar con el apoyo de las diferentes fuerzas políticas, esta iniciativa con proyecto de decreto que reforma el artículo 52 de la Ley General de Educación, en materia de educación financiera.

En el capítulo quinto de este artículo se establece que el Estado garantizará el derecho de toda persona a gozar de los beneficios del desarrollo científico, humanístico y tecnológico de la innovación y de educación financiera, considerando como elementos fundamentales de la educación y la cultura.

Promoverá el desarrollo, la vinculación y divulgación de la investigación científica, también para el beneficio social.

El desarrollo tecnológico y la innovación asociados a la actualización, a la excelencia educativa y a la expansión de las fronteras del conocimiento, se apoyará en las nuevas tecnologías de la información, comunicación, conocimiento, aprendizaje digital, mediante el uso de plataformas de aceso abierto.

Las autoridades educativas, en el ámbito de sus competencias, impulsarán en todas las regiones del país el desarrollo de la investigación, de las ciencias, de las humanidades y, por supuesto, lo que estamos incluyendo de manera especial, también de la educación financiera.

Vamos ayudándole a nuestras niñas, a nuestros niños, a nuestros jóvenes creando esta cultura de emprendimiento, pero empecemos por lo más importante, por la educación, si hay educación financiera estaremos formando espíritu emprendedor y, por lo tanto, estaremos formando también familias que sean capaces de salir adelante y de generar los empleos.

Es cuanto, presidenta.

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