Senadora Guadalupe Murguía Gutiérrez: El gran desafío del 2020

No cabe duda que el receso de fin de año favoreció al Gobierno Federal y al subsecretario de Relaciones Exteriores, Jesús Seade, toda vez que perdió relevancia mediática la polémica sobre los inspectores laborales de Estados Unidos comprometida con la firma del T-MEC, aunque seguro va a seguir siendo motivo de discusión al momento de su implementación.

El 2020 será difícil, con desafíos en varias vertientes: en seguridad 2019 terminó con índices crecientes en homicidios dolosos, extorsiones, secuestros, violaciones y robos, entre otros, con lo cual se constituyó como el año más violento desde que se lleva registro.

Las expectativas en materia económica tampoco son alentadoras, el deficiente crecimiento económico de prácticamente cero y la falta de una política para promover las inversiones generan una gran incertidumbre.

En el 2020 el gobierno contará con el mayor presupuesto del que se tenga memoria (más de 6 billones de pesos); sin embargo, la SHCP implementará una fuerte actividad recaudatoria, incluso persecutoria para los contribuyentes, pues necesita más dinero para cubrir el alto costo de los programas sociales y los proyectos prioritarios de infraestructura.

En salud, hoy ya sin el Seguro Popular, el gobierno estará obligado a dar mejores servicios, ampliar la capacidad, contar con equipos suficientes, sin desabasto de medicamentos ni falta de pago al personal médico.

También se requerirá más presupuesto para aumentar el número de elementos de la Guardia Nacional y su capacidad operativa.

En la arena legislativa la autodenominada 4T continuará intentando concretar cambios radicales: la reforma electoral, la reforma al Poder Judicial -en la que el Ejecutivo buscará una mayor influencia-, la reforma política para disminuir el presupuesto a los partidos políticos y los gastos en las campañas electorales, la embestida para anular al INE y a otros órganos autónomos.

Las reformas para regular el consumo de la mariguana con fines recreativos, la subcontratación laboral (outsourcing), la ley de Amnistía, la legislación sobre derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, la eliminación del fuero, la economía circular para la recolección, reciclaje y reúso de materiales plásticos en favor del medio ambiente, entre otras.

Este año será fundamental, ya que el bono democrático que la población le entregó a AMLO se ha venido agotando.

Ahora corresponderá a los mexicanos definir su papel ante el proyecto que este gobierno pretende imponer, ya sea observando pasivamente cómo se concretan estas reformas o evitando que se sigan destruyendo las instituciones democráticas.

El futuro depende de lo que haga la sociedad, por lo menos expresando organizadamente su indignación y rechazo. La ciudadanía tiene que volver a empoderarse.

Y obviamente también el compromiso que asuman los partidos políticos; será indispensable que respondan a su obligación histórica de defender las libertades, la unidad, las instituciones y poner un alto a la visión impositiva, retrógrada y centralista.

De cara a las elecciones de 2021, en este año los partidos políticos de oposición tendrán el gran reto de acreditar ser un verdadero contrapeso y constituirse en genuinos representantes de la sociedad para construir un sistema auténticamente democrático. Tendrán que impedir que Morena asuma nuevamente el dominio hegemónico en la Cámara de Diputados.

El gran desafío es salir en defensa del futuro.

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Publicado por El Diario de Querétaro, 8 de enero de 2019

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