Senadora Guadalupe Saldaña Cisneros, para presentar iniciativa en materia de la ley minera y medio ambiente

Intervención en tribuna de la senadora Guadalupe Saldaña Cisneros, para presentar iniciativa con proyecto de decreto por el que se adicionan y reforman diversas disposiciones de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente; de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, y de la Ley Minera.

 

 

 

Gracias, Presidente.

Con su venia.

Una de las tareas pendientes en materia ambiental es hacer compatible la actividad minera con el cuidado de nuestros recursos naturales, ya que hasta hoy dicha actividad ha provocado en muchos casos un profundo impacto para el capital natural de nuestro país.

Una de las causas de que las actividades de extracción minera hayan generado este impacto negativo al medio ambiente y generado altos costos sociales y ambientales es el contenido permisivo, permisivo de la legislación vigente.

Hoy es distinto a lo que pasaba hace años. Hoy tenemos metas por parte de organismos internacionales que le han pedido a México y a otros países puntos específicos para generar este cuidado al ambiente, y en estos tratados internacionales que tenemos que cumplir, pues también aquí en México en estos temas tenemos que cambiar nuestra legislación.

Por eso el día de hoy propongo una serie de medidas legales para hacer de la minería una industria viable, competitiva, respetuosa y protectora de los derechos humanos, y más amigable con el medio ambiente, los recursos naturales como el agua, la tierra y la biodiversidad.

La industria minera es, junto con la industria de hidrocarburos y la de generación de energía eléctrica, una de las más contaminantes, riesgosas y dañinas que existen a nivel global para nuestros ecosistemas.

Las actividades mineras están reguladas en la parte productiva por la Ley Minera y el no ambiental por diversas leyes, como la LGEEPA, la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, la Ley de Aguas Nacionales, la Ley General de Vida Silvestre y la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos.

En la actualidad, un proyecto minero se somete, primero, a la Ley Minera para su concesionamiento o asignación, y obtenida la concesión o asignación se valúan después los impactos y riesgos ambientales, que conlleva a la ejecución de la mina con una predisposición a su autorización debido a la presión que ejercen ciertos derechos adquiridos por la concesión y/o asignación, cuyo ejercicio es condicionado a que se obtengan las autorizaciones ambientales que permitan la ejecución de dichos proyectos.

La realidad de todos los proyectos mineros para ser autorizados en los procesos de evaluación de impacto ambiental es que llegan con una concesión o asignación previamente otorgados por la Secretaría de Economía de manera que generan una presión fuerte a la Semarnat para ser autorizados a toda costa debido a la expectativa de obtener la autorización de impacto ambiental frente a los derechos que ya adquirieron, de una concesión o asignación.

En el contexto de la derrama económica y el supuesto beneficio social que traen estos proyectos, prevalecen sobre los fines ambientales, el desarrollo sustentable debe dejar de ser una aspiración constitucional y transformarse en una meta cumplible en niveles crecientes en el devenir de nuestra evolución como nación, y ahí este Senado tiene una gran tarea.

Para ello, propongo adicionar y reformar la Ley General de Equilibrio Ecológico y la de Protección al Ambiente, la Ley General de Desarrollo Forestal, Sustentable y la Ley Minera, entre otros, con los siguientes rubros:

  1. Que los interesados en realizar obras y actividades mineras obtengan de manera previa, previa a la tramitación de concesiones y asignaciones la autorización de impacto ambiental correspondiente.
  2. Que también obtengan la autorización en materia de áreas naturales protegidas, cuando su proyecto pretendan realizarlo en estas zonas de competencia federal, previo también a la tramitación de concesiones y asignaciones, previo, esa es la clave.

 

  1. Que las empresas mineras obtengan la autorización de cambio de uso del suelo de terrenos forestales, previo a la tramitación de concesiones y asignaciones.

Debemos cambiar la visión de desarrollo de México, hay que cambiar la lógica de evaluación y decisión de los proyectos, en este caso mineros, en aras del progreso integral, sustentable y competitivo, hagamos de estas actividades amigables con el medio ambiente con un nuevo esquema en la exposición de las concesiones mineras, donde antes de que se expidan cumplan, claro, con la normatividad ambiental, así lograremos una política nacional minera que se vincule con la conservación, protección, preservación y aprovechamiento sustentable de nuestros recursos naturales.

Cito como ejemplo, y aquí me van a entender un poco, pues la dimensión del problema que tenemos.

Como ejemplo de la concesión otorgada al megaproyecto minero El Arco, en el área natural protegida Valle de los Cirios, en los límites entre Baja California y Baja California Sur, que se convertiría en la mina a cielo abierto más grande del mundo, el cual se está reviviendo y que se basa en utilizar el agua que hoy se destina al consumo humano de toda la parte norte de mi estado, Baja California Sur, que por cierto es la región más árida de todo México.

Basta ya de otorgamiento indiscriminado de concesiones mineras sin conocer y sin que les importe su impacto en el ambiente.

El urgente cuidado que debemos a nuestro capital natural demanda que la política nacional minera obligue a los interesados a la observancia y cumplimiento de las disposiciones de protección ambiental.

No más tragedias como la de Pasta de Conchos o el río Bacanuchi y otros excesos que nos exhiben como una nación que ha sido desinteresada y que no ha sido sensible en este tema, que no ha sido sensible con las personas y con el medio ambiente, con pocos resultados de sustentabilidad, con pocos compromisos.

Debemos ofrecerle al pueblo de México y al mundo una historia distinta en el tema ambiental, sí al desarrollo, pero que sea sustentable y sí hagámoslo aquí en el Senado, con reglas claras, con leyes que nos permitan que este desarrollo sea amigable con el medio ambiente.

Es cuanto.

Muchas gracias.

ooOoo

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