Senadora Josefina Vázquez Mota, en la discusión del dictamen en materia de creación de Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi)

Intervención en tribuna de la senadora Josefina Vázquez Mota para referirse al dictamen de la Comisión de Salud y de Estudios Legislativos, Segunda, con proyecto de decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley General de Salud; y de la Ley de los Institutos Nacionales de Salud en materia de creación de Instituto de Salud para el Bienestar.

 

 

Gracias, Presidenta.

Quiero primero hacer un llamado para todas y todos nosotros, de manera muy respetuosa abrir un espacio a un diálogo.

Creo que la polarización o la radicalización nos va a impedir escucharnos y poder construir conjuntamente.

Saludo respetuosamente a las mamás y papás que aquí nos acompañan y también al doctor Navarro, Presidente de la Comisión de Salud, a quien respeto y me une una lucha de hace años. Doctor, reconozco su trabajo y su liderazgo en esta Comisión.

Y quiero plantear algunas inquietudes que realmente me parecen genuinas cuando hay un proceso de cambio, cuando hay un proceso de transición.

Y quiero invitar también a que veamos esto como un propósito conjunto y no como el propósito de uno o de otro, o si uno pierde, el otro gana, o si el otro gana, el otro pierde.

La verdad es que creo que todas y todos tenemos la oportunidad y el deber de estar aquí para construir juntos.

Y el propósito de este dictamen que se presenta, es un propósito ambicioso, es un propósito que en principio tiene propósitos loables para la población.

Pero permítanme compartir diversas preocupaciones y preguntas que hay que responder a la población y que tenemos que construir de aquí hacia delante.

Una de ellas es que actualmente este Seguro Popular atiende, como ya sabemos, a cerca de 50 millones de mexicanos. Cincuenta millones es una población muy relevante, no es menor la inquietud que se pueda generar frente a un cambio, y más de esta magnitud.

Tenemos nuevas realidades, tenemos una nueva esperanza de vida en nuestra población, hoy estamos viviendo 25 ó 30 años más que apenas en 1960, por ejemplo.

¿Cómo vamos a resolver estos 20, 30 años más de vida con nuevas enfermedades, con nuevos retos, si no se trata solamente de vivir más años, sino de vivirlos con más calidad?

Y en ello la salud tiene un papel decisivo, actualmente el 85 % de los afiliados a este Seguro Popular se encuentra entre el 20 % más pobre de nuestra población.

Y evidentemente hay evaluaciones que tampoco me parece deberíamos desestimar o simplemente dejar atrás.

Coincido en quienes han señalado en esta tribuna en que tenemos áreas de mejora, como siempre las tenemos en cualquier política pública.

En el Seguro Popular, que pedimos un Seguro Popular o cualquier sistema de salud apegado a una total transparencia.

Pero el Coneval señala, por ejemplo, que el Seguro Popular logró ser progresivo. Esto significa incorporar fundamentalmente a las familias más pobres y bajar la carencia por el acceso a los servicios de salud.

Permítanme solamente dar dos datos que están avalados, no son producto ni de la imaginación y tampoco de un voluntarismo.

Antes del Seguro Popular el 30 % de los niños y niñas con leucemia tenían que renunciar a sus tratamientos, primero, como ya se ha dicho aquí, si algo se requiere para la salud, aparte de la prevención, son recursos, y una familia que enfrenta una enfermedad, enfrenta también un empobrecimiento progresivo para no poder sostener el tratamiento a la enfermedad. Estas niñas y estos niños abandonaban 30 % sus tratamientos.

Cuando llega el Seguro Popular cae al menos de 3 % el abandono a sus tratamientos, creo que esto es importante.

Y una pregunta que podríamos plantearnos todas y todos juntos por encima de nuestros partidos es cómo lograr que ya no sea solamente menos del 3 %, sino cómo lograr que ninguna niña o niño deje sus tratamientos en este proceso de cambio de transición.

Antes del Seguro Popular el 30 % de las mujeres con cáncer de mama también dejaban los tratamientos por una razón sobre todo patrimonial.

Hoy menos del 1 % han dejado sus tratamientos.

Quiere decir que se han podido salvar vidas y acompañar de mejor manera.

He dialogado con algunas organizaciones de la sociedad civil.

El doctor Navarro y seguramente algunos de ustedes conocerán la Casa de la Amistad, y si no yo les invitaría que la visitáramos porque es un caso ejemplar de atención desde la sociedad civil.

Ahí, doctor, reciben, como usted sabe, muchos niños, por ejemplo, del Federico Gómez y otras instituciones y de lo que hablan en la Casa de la Amistad es que gracias a este esquema de financiamiento del Seguro Popular ellos pueden recibir estos niños y hacer que esa vida se alargue y se prolongue y poder ayudar a salvar más vidas.

Yo simplemente quiero dejar aquí la pregunta de cómo no dejar de lado y cómo asegurar no solamente para los niños que hoy van a la Casa de la Amistad, sino para muchos más niños, mujeres, hombres, que estos procesos se fortalezcan y no tengan reversa alguna.

Las reglas claras de un fondo de gastos catastróficos, y nos preocupa que, si bien por un lado entiendo un propósito de centralización para una mejor administración, en este propósito también se abandone un espíritu federalista y una realidad local que es fundamental.

Termino diciendo lo siguiente.

Dentro de los servicios cubiertos por este Fondo Catastrófico destacan cuidados intensivos neonatales, tratamientos de cáncer, como se ha dicho, VIH-Sida, cáncer de mama, de próstata, infarto agudo, entre otros, pero tenemos mucho más que hacer conjuntamente.

Y hago votos porque en esta reforma tan importante y en este dictamen tan trascendente para ya los 50 millones que hoy están en el Seguro Popular, pero muchos otros que tendrán que incorporarse simplemente por la mayor esperanza de vida que hoy enfrentamos, y es una realidad, nos acompañemos todas y todos, por encima de grupos políticos, pero sobre todo por encima de la polarización porque la salud lo que merece es que construyamos respuestas conjuntamente.

Y termino dejando una inquietud y una pregunta a la que yo todavía no tengo respuesta y me parece que es fundamental para hoy, pero sobre todo para mañana.

¿Con qué se va a cubrir el financiamiento de toda esta nueva propuesta?

¿De dónde saldrá prácticamente este 8 % del Producto Interno Bruto que hoy es claro no tenemos por muchas circunstancias, pero que es obligado a alcanzar, si esto que se propone queremos hacerlo realidad?

Y hoy que tenemos muchas preguntas qué responder, esperemos que la voluntad esté de lado para construir las respuestas; no para nosotros, sino para los 50 millones y para los más que se van a incorporar a este sistema de salud.

Gracias, Presidenta.

Es cuanto.

ooOoo

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