Senadora Josefina Vázquez Mota, al presentar un dictamen en materia de prohibición del matrimonio infantil

Intervención de la senadora Josefina Vázquez Mota, al presentar un dictamen de la Comisión de Derechos de la Niñez y de la Adolescencia, que  exhorta al Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia a que, en coordinación con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, las entidades federativas y los municipios, realice acciones que permitan el cumplimiento de las recientes reformas a la ley que dieron paso a la prohibición del matrimonio infantil, para garantizar el interés superior de la niñez y dar cabal cumplimiento a los instrumentos internacionales firmados y ratificados por México en la materia.

 

 

Gracias, presidenta.

Muy buenas tardes, senadoras, senadores.

Quiero hacer un reconocimiento a la Senadora Claudia Esther Balderas Espinoza, del grupo parlamentario de Morena por este exhorto que ella hace, y a todos los integrantes de la Comisión de los Derechos de la Niñez y de la Adolescencia.

Quiero llamar la atención de la importancia de este dictamen.

Como bien saben, gracias a todas y todos ustedes finalmente fue aprobada la prohibición del matrimonio infantil en nuestro país, un matrimonio infantil que venía dañando no miles, sino millones de vidas a lo largo de nuestra historia.

Sin embargo, no es suficiente cambiar la ley, sabemos que hay comunidades de usos y costumbres, sabemos que hay municipios, que hay localidades donde no obstante la aprobación de esta ley que, finalmente, prohíbe el matrimonio infantil, una batalla de muchísimos años, este matrimonio infantil se sigue llevando a cabo o se sigue encubriendo, violando la ley.

Permítanme presentar el testimonio de una niña de 12 años que fue obligada a casarse por sus padres.

“Desde que me casaron mis papás, cuando se hace de noche me empiezo a preocupar porque pienso que me hará sufrir de nuevo, tengo ganas de morir, esto me mató por dentro, la vida se ha vuelto insignificante”.

Creo que, si de verdad tomamos cartas en el asunto, más allá de esta aprobación de ley que ha sido tan importante, y quiero traer a colación también que apenas el pasado día 19 de noviembre se festejó el Día Mundial para la Prevención del Abuso Infantil y el Día Nacional Contra el Abuso Infantil.

¿En qué consiste este dictamen y este exhorto que se está haciendo?

Estamos amablemente poniendo a la consideración que se haga un respetuoso exhorto al Sistema de Desarrollo Integral de la Familia, DIF, en coordinación con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, a las entidades federativas y a los municipios para que conjuntamente se realicen acciones con el fin de permitir el cumplimiento de estas reformas a la ley que dieron paso a la prohibición del matrimonio infantil.

Y quiero recordar algunas de las realidades que ya hemos hablado en esta tribuna, no son cifras, detrás de cada una de ellas hay una vida entera, detrás de cada una de ellas hay una historia frustrada y un futuro que no llegó y sueños que simple y sencillamente no solamente no se realizaron, sino probablemente ni siquiera se plantearon.

El matrimonio infantil, en el mundo 15 millones de niñas son casadas cada año, esto significa una niña cada dos segundos, y México está entre los diez primeros países del mundo con matrimonio infantil, apenas estamos por debajo de la India, de Bangladesh, de Nigerias, de Etiopía y Pakistán o de Indonesia.

Sabemos que cuando las niñas son casadas a esta edad, obligadas a casarse tienen condenado el resto de su vida a la violencia y a la exclusión, incluso tenemos algunas legislaciones en otros países donde cuando un agresor sexual ataca a una niña de entre 12 y 16 años para lograr no ser acusado basta con que se case con esta víctima este agresor sexual.

Por eso quiero hacer un llamado a todas y todos ustedes, terminando con el testimonio de Regina, una niña huichol, que dice lo siguiente: “Tenía 11 años cuando escuché que me llegaron a apartar. Vi cómo tomaban trago para celebrar el acuerdo. En la fecha de cerrar el trato había listos unos puercos y unas despensas. Un año después me casé y no he vuelto a ver a mi familia”.

Por lo tanto, cambiar la ley es importante, pero es insuficiente, es mucho más lo que tenemos que hacer y hoy tenemos la oportunidad de acompañarnos de otras instituciones.

Queremos niñas, no novias, no esposas niñas manipuladas y condenadas de por vida.

Es cuanto, Presidenta.

Gracias, senadoras y senadores.

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