Senadora Guadalupe Murguía Gutiérrez: CNDH, cambio de fondo

El haber impuesto a Rosario Piedra Ibarra en la presidencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) tiene graves implicaciones.

En un hecho sin precedentes, Morena y sus aliados consiguieron que la nueva ombudsperson rindiera la protesta al cargo, tras haberse consumado el atraco en un proceso plagado de irregularidades.

Ha sido reconocido por todos los grupos parlamentarios -incluido Morena- y se pudo comprobar públicamente mediante videos, que en la sesión en la que se llevó a cabo la elección, participaron 116 senadores y que 76 de ellos votaron a favor de Rosario Piedra, lo que deja claro que no logró obtener la mayoría calificada de dos terceras partes de los senadores presentes, que por lo menos requería 78 votos.

No se aclaró dónde quedaron los votos restantes ni la razón por la que no fueron registrados oficialmente.

Sin duda la elección fraudulenta trastocó gravemente la honorabilidad del Senado y destruyó la legitimidad moral de la CNDH.

Lo acontecido tiene muchas repercusiones jurídicas y políticas, de convivencia y de confianza, que se rompieron. El ambiente está crispado y hay muchos agravios.

El asunto ha venido creciendo porque también se logró documentar que Rosario Piedra mintió al declarar bajo protesta de decir verdad que no había desempeñado cargo de dirección nacional o estatal en algún partido político, en el año anterior a su designación.

Ahora se confirma que fue consejera nacional de Morena de 2015 a octubre de 2019, lo que la hace inelegible para el cargo que hoy detenta.

El proceso de elección está viciado de origen y es una muestra de la tendencia del presidente López Obrador por debilitar a los órganos autónomos, porque no le gustan los contrapesos.

Ante esta elección a modo, la CNDH se convertirá en una dependencia más del Gobierno Federal y no en un órgano autónomo con la autoridad moral para poder hacer recomendaciones o cuestionamientos a todo tipo de autoridades.

Algunos candidatos que participaron en la convocatoria, anticiparon que interpondrían un amparo para hacer valer su inconformidad con el proceso.

Ya cinco integrantes del Consejo Consultivo de la CNDH renunciaron a sus cargos en protesta por lo por lo que consideran un atropello a la legalidad.

La Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Amnistía Internacional y diversas organizaciones civiles defensoras de los derechos humanos han puesto de relevancia la necesidad de asegurar la independencia y autonomía de la CNDH.

La Barra Mexicana de Abogados solicitó la renuncia de Rosario Piedra en virtud de las irregularidades en el proceso de elección y sobre todo porque no cumple con los requisitos legales para ocupar el cargo.

Los presidentes de 27 Comités de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción anunciaron que la desconocen por las mismas razones.

Aún más, la Asociación de Gobernadores de Acción Nacional (GOAN) no reconocerá su autoridad por ser producto del fraude y la Asociación Nacional de Alcaldes (ANAC) no atenderá sus recomendaciones por haber sido electa sin transparencia en un proceso amañado.

Como resultado, Rosario Piedra no tiene legitimidad de origen, es calificada de espuria y tendrá la carga de acreditar con los hechos su independencia del Gobierno Federal y los intereses de Morena.

No cabe duda, en derechos humanos hubo un cambio de fondo, pero desafortunadamente para mal.

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Publicado por El Diario de Querétaro, 27 de noviembre de 2019

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