Senadora Martha Cecilia Márquez Alvarado, al presentar una iniciativa que reforma el párrafo tres de la fracción VI del apartado A del artículo 123 de la Constitución

Intervención de la senadora Martha Cecilia Márquez Alvarado, al presentar una iniciativa que reforma el párrafo tres de la fracción VI del apartado A del artículo 123 de la Constitución.

 

8 de octubre de 2019

Versión de la intervención de la senadora Martha Cecilia Márquez Alvarado, al presentar una iniciativa que reforma el párrafo tres de la fracción VI del apartado A del artículo 123 de la Constitución

Gracias, Presidenta. Con su permiso.

Muy buenas tardes, compañeras legisladoras y legisladores.

Medios de comunicación que nos acompañan.

Para poder acceder a una estabilidad y mejora de estándares de bienestar, y la calidad de vida de las personas, estas deben contar con un salario que pueda garantizarle dichos objetivos, pero sobre todo que pueda ayudarles a satisfacer sus demandas indispensables, tanto para la persona que lo percibe como para su familia.

En este tenor y ante la diversidad de sistemas económicos existentes es que surge el concepto de salario mínimo, el cual se remonta hacia el año 1980 en Nueva Zelanda. En este proceso de desarrollo histórico las personas trabajadoras, principalmente mujeres y jóvenes, percibían una remuneración bastante baja por su trabajo, la cual no les alcanzaba para lograr la autosuficiencia para ellos y sus familias.

Es así como surge el concepto de salario mínimo, el cual se puede definir como la cuantía mínima de remuneración que un empleador está obligado a pagar a sus asalariados por el trabajo que estos hayan efectuado durante un período determinado, cuantía que no puede ser rebajada ni en virtud de un convenio colectivo ni por un acuerdo individual.

En este orden de ideas, actualmente se estima que cerca del 90 % de los países que integran la Organización Internacional del Trabajo tiene uno o más salarios mínimos establecidos por un marco jurídico o a través de convenios colectivos de trabajo.

Ahora bien, nuestro país forma parte de tres tratados importantes de la Organización Internacional del Trabajo, los cuales son: el Convenio Internacional del Trabajo número 26, relativo al establecimiento de métodos para la fijación de salarios mínimos; el Convenio Internacional de Trabajo número 99, relativo a los métodos para la fijación de salarios mínimos en la agricultura y el Convenio Internacional de Trabajo número 131, relativo a la fijación de salarios mínimos con especial referencia a los países en vías de desarrollo.

En todos los convenios mencionados con anterioridad se establece la conservación de métodos que permitan la fijación de tipos mínimos de salarios para los trabajadores, otorgando la libertad a cada país miembro de fijar sus propios métodos para definir salarios mínimos.

Por otra parte, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo realizada por el Inegi durante el último trimestre de 2018, se estima que la mitad de la población ocupada en México recibe mensualmente una remuneración de dos salarios mínimos, mientras que un 18 % gana entre dos y tres salarios mínimos; el 13 % de los trabajadores ganan entre 3 y 5 salarios mínimos, mientras que en el restante, es decir, solo el 5 % de las personas trabajadoras perciben mensualmente lo equivalente a una retribución mayor a cinco salarios mínimos, como nosotros, los senadores, por ejemplo.

El Coneval, dentro de su metodología para la medición de la pobreza, utiliza dos líneas de  ingresos. Una de ellas es la línea de bienestar que equivale al valor total de la canasta alimentaria y de la canasta no alimentaria, por personas al mes; es decir, cuando una persona alcanza con sus ingresos a cubrir todas sus necesidades.

Ante esto, la presente iniciativa tiene como objeto que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos tome como referencia la fijación del mismo, la línea para la fijación del mismo, la línea de bienestar establecida por la Coneval.

O sea que en el salario mínimo se tome en cuenta que, al ciudadano, que a la familia, que a la persona le alcance para alimentación, para salud y para educación contribuyendo de esta manera a que el salario de las personas trabajadoras pueda ser suficiente para satisfacer sus necesidades básicas en el orden material, social y cultural.

Para esto, propongo un proyecto de decreto que contiene una modificación al Apartado A, fracción IV del artículo 123 de la de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para que quede de la siguiente manera:

Artículo 123.

  1. Del I al V. Los salarios mínimos se fijarán tomando como referencia la línea de bienestar establecida por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, a través de una Comisión Nacional integrada por representantes de los trabajadores, de los patrones y del gobierno, la que pueda auxiliarse de las comisiones específicas de carácter consultivo que considere indispensables para el mejor desempeño de sus funciones.

Transitorios.

Artículo primero. El presente decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

Artículo segundo. Se derogan todas las disposiciones que se opongan al presente decreto.

Es cuanto, Presidenta.

Gracias.

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