Senadora Alejandra Reynoso Sánchez, al participar en la discusión de un punto de acuerdo para solicitar la comparecencia del secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo

Intervención de la senadora Alejandra Reynoso Sánchez, al participar en la discusión de un punto de acuerdo para solicitar la comparecencia del secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño.

 

 

Con su permiso, presidenta.

Es triste la ligereza con que se toma el tema que estamos debatiendo; qué triste que se pueda manifestar de esa forma el dolor que están sintiendo millones de mexicanos; qué triste que se pueda ironizar con el dolor de México.

El tema que estamos debatiendo es tan sencillo como aceptar que se haga una comparecencia del secretario de Seguridad, que ahora sí lo acepten.

¿Y por qué digo que ahora sí lo acepten?

Recordemos en la pasada Comisión Permanente cuántas veces no debatimos en este Pleno que se llamara a una reunión de trabajo al secretario de Seguridad. No fue una, no fueron dos, fueron tres o más.

Hubo acuerdos de la Mesa Directiva de la Comisión Permanente que no se respetaron y que en el Pleno se votaron en contra, y que hablaba precisamente para revisar la estrategia de seguridad.

Hubo puntos de acuerdo que se rechazaron en este Pleno.

Hubo otro acuerdo de la Mesa Directiva por el tema del fenómeno migratorio, donde también se pedía que viniera el secretario de Seguridad a explicar el tema de los migrantes y también fue negado.

Si hubiéramos conocido la estrategia de seguridad, muchas de las dudas que aquí surgen quizá se habrían evitado.

Y no pretendemos politizar el tema de la seguridad, y lo dijimos también en esta tribuna varias veces, si algo nos duele a México es la violencia y la inseguridad que se está viviendo; lo dijimos antes y lo dijimos ahora, queremos a un México entero, queremos a un México sin violencia, queremos a un México tranquilo, queremos a un México en paz.

En Acción Nacional por supuesto que nos solidarizamos con las familias de Culiacán y el terror que vivieron el pasado jueves; por supuesto que expresamos nuestra solidaridad con los militares y policías que fueron lesionados, defendiendo valientemente a su país.

Y alzamos la voz por nuestro Ejército y la Marina para defender su dignidad, para decirles que estamos agradecidos por cuidar de nuestras familias y porque, a pesar de un gobierno que les dio la espalda, defendieron hasta el final a la gente.

Quien prometió acabar con la inseguridad en el país en seis meses, nuevamente volvió a fallar; prometió por velar por la paz del pueblo mexicano y simplemente lo sucedido nos demuestra que no se cuenta con esa estrategia en donde se trabaje verdaderamente por los mexicanos y las mexicanas.

Sus abrazos se convirtieron en balazos.

El Estado mexicano claudicó a la ilegalidad liberando a un presunto delincuente, como lo han dicho, incluso con esas palabras el Presidente.

Le duela a quien le duela, el Estado no asumió el actuar con la supremacía constitucional y la ley. Y esto fractura fuertemente la legitimidad del monopolio y la violencia.

Esta estrategia fallida del gobierno nos duele a todos los mexicanos, nos duele a Sinaloa, nos duele a Veracruz, nos duele a Guanajuato, nos duele a Morelos; nos duele la violencia que impera en nuestro país.

Han demostrado fuerza brutal los criminales y resulta que pueden más que el gobierno y que el Estado. Y eso no está bien, exigimos gobernabilidad, exigimos dejar de inventar estrategias y de culpar los pasados; exigimos que se asuma el presente y la responsabilidad ahora; exigimos la paz para los mexicanos y cárcel para los asesinos.

Es cuanto, presidenta.

–ooOoo–

 

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