Senadora Xóchitl Gálvez Ruiz, en relación con la conmemoración de los trágicos hechos con motivo de los sismos acaecidos en México el 19 de septiembre

 

19 de septiembre de 2019

Versión de la intervención de la senadora Xóchitl Gálvez Ruiz, en relación con la conmemoración de los trágicos hechos con motivo de los sismos acaecidos en México el 19 de septiembre

 

19 de septiembre de 2017, 12:40 horas. Quienes habíamos vivido el terremoto del 85 seguíamos comentando sobre nuestras experiencias, dónde estábamos a las 7:19 de la mañana y qué hicimos las horas después, que se volvieron largas, largas, caminando como zombis entre los derrumbes y escombros, escuchando las llamadas de auxilio de personas atrapadas en casas y edificios, así como de quienes los buscaban desesperadamente, organizando los primeros rescates.

Respirando polvo, oliendo el gas, oliendo, casi tocando el miedo en el ambiente, sin teléfonos ni energía eléctrica, sólo la radio de baterías, hasta el terror por la réplica del viernes 20 de septiembre, a las 7:38 de la noche.

19 de septiembre de 2017, 13:10 horas. Estábamos en la evaluación del macro simulacro y a la vez conmemoración de las víctimas del terremoto de 8.1 grados en la escala Richter, exactamente el mismo día, pero hacía 32 años.

19 de septiembre de 2017, 13:14 horas. Un jalón, fuerte, poderoso, crujen las vigas del techo y las paredes, las lámparas oscilan, los cuadros, libros y objetos que caen.

Está durísimo, entra la alerta sísmica, tarde, estridente, porque esta vez sí que es en serio.

Un intenso sismo en esta misma fecha fatal, lo estadísticamente casi improbable está pasando.

A tu alrededor algunos se hincan y rezan, gritan, lloran. Tratas de recordar qué tienes hacer, qué aprendiste en el curso de protección civil, los brigadistas intentan poner calma y orden, pero a la mayoría solo le importa hablar con sus seres queridos, porque este 19 de septiembre no se cayó la telefonía fija y funciona la telefonía móvil.

Inmediatamente sabemos que fue de 7.1 grados y su epicentro se localiza en los límites entre Puebla y Morelos.

En el aire vuelan los helicópteros, los drones y, ay no, no, por favor, otra vez nubes de polvo, nubes de cemento en polvo de construcciones que se están derrumbando, flamas, humo, sirenas, heridos y atrapados.

Después, la respuesta a la destrucción. Entramos en acción el Gobierno local, estatal y federal.

En la Delegación Miguel Hidalgo activamos el protocolo de actuación que implicaba que toda la demarcación entrara en modo crisis.

Recorridos por calles y avenidas, gente asustada, pero por fortuna, aquí, ningún edificio abajo.

Una vez verificado que no había pérdidas catastróficas en la entonces Delegación Miguel Hidalgo, brindamos apoyo a nuestra devastada vecina Delegación Cuauhtémoc, cuyo entonces jefe delegacional, Ricardo Monreal, se encuentra con nosotros.

Nos concentramos en las calles de Medellín y San Luis Potosí, atendiendo el protocolo claramente establecido y prestamos toda la ayuda al alcance, incluidos albergues y comedores.

Destacada fue la participación del Ejército y la Marina, pero también la sociedad civil, una vez más vuelve a dar lecciones de solidaridad y generosidad.

Después, el llanto por las vidas perdidas a quienes seguimos y seguiremos honrando este día.

Vienen las culpas y los culpables, los justos reclamos, la reconstrucción que es insuficiente, la inagotable lucha por intentar recuperar un hogar, un techo, algo.

No es fatalismo ni indiferencia sino una certeza ante la cual hay que estar bien preparados.

Nuestra ciudad, esta región, se localiza en una zona de alta sismicidad, pero, pues qué le vamos a hacer, aquí queremos vivir.

Muchas gracias, señora Presidenta.

ooOoo

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