Senador Juan Antonio Martín del Campo Martín del Campo, al presentar iniciativa con proyecto de decreto que reforma la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos.

Intervención en tribuna del senador Juan Antonio Martín del Campo Martín del Campo, al presentar iniciativa con proyecto de decreto que reforma la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos.

 

19 de septiembre de 2019

Versión de la intervención en tribuna del Senador Juan Antonio Martín del Campo, para presentar una iniciativa con proyecto de decreto por el que se reforma la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de integración de la Mesa Directiva de las Cámaras del Congreso.


Gracias.

Con el permiso de la Presidencia.

Es algo muy parecida precisamente a quien me antecedió en el uso de la voz, de la palabra.

Y precisamente recordar que, en el año del 77, año en que se llevó a cabo la gran reforma político-electoral en nuestro país, México empezó a vivir una lenta, pero gradual incorporación de principios democráticos a su vida en el sistema electoral, principalmente relativos a la Constitución y dinámicas dentro del Poder Legislativo y de la vida y los principios de todos los partidos políticos.

A la reforma del 77 le siguieron varias reformas, la del 86, 90, hasta llegar a la reforma del año 2014. Y a pesar de tener diferentes impactos que tuvo cada una en su ámbito político-electoral mexicano, constituye un conjunto de elementos imprescindibles en nuestra historia reciente, sin el cual no hubiésemos podido precisamente atender y, sobre todo, lo más importante, el poder estar disfrutando de lo que es la democracia.

En ese contexto democrático, en el cual hoy nos encontramos.

A pesar de esto, actualmente son abundantes los textos que refieren esas grandes crisis democráticas que se vivieron en aquel momento, cosa que no queremos que suceda. Es posible encontrar la noción de esa crisis en la democracia expresada como ausencia de arreglos institucionales o presencia en los conflictos entre las estructuras; sin embargo, también se puede abordar dicha crisis como una situación de carencia de valores de los cuales han sido distorsionados, desplazados o descartados.

Hace algunas semanas en la Cámara de Diputados presenciamos un claro ejemplo de ese tipo de crisis, derivado de una gran medida por falta de cumplimiento a la ley y, sobre todo, de acuerdos parlamentarios previos. Afortunadamente la situación no escaló al grado de violentar una crisis constitucional, por lo que hoy más que nunca debemos tener presentes ese tipo de características y, sobre todo, hoy más que nunca tenemos que hacer las modificaciones correspondientes.

Ante esta crisis, y por supuesto en miras de prever futuros conflictos de naturaleza similar, proponemos que en esta iniciativa hay que reformar la Ley Orgánica del Congreso General a fin de establecer que en este caso no debe o en caso de que no se contemplen en las dos votaciones en la ley una mayoría calificada para la elección de los integrantes de la Mesa Directiva de la Cámara, tome posesión como Presidente el legislador integrante del grupo parlamentario al que le corresponda presidir la Mesa, que haya desempeñado con mayor antigüedad la responsabilidad de legislador federal, siendo reelectos los demás integrantes de la mesa.

Asimismo, se contempla incorporar en el procedimiento de elección de Presidenta o Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República la forma de sucesión alterna entre las tres principales fuerzas parlamentarias con el propósito de eliminar  los intentos de monopolizar en la figura de la Presidenta o Presidente de la Mesa Directiva en un solo grupo parlamentario y fortalecer la participación de las minorías en los órganos en la Mesa Directiva, y, por supuesto, también que debe de existir la paridad de género, algo que ya se aprobó en este mismo Senado de la República.

No permitamos que algún partido político y, sobre todo, que varios actores en ese ámbito de ser protagonistas que no nos lleven a una ingobernabilidad en lo que es ambas Cámaras. Por lo cual debe de existir siempre un sistema jurídico y como son la legalidad y la división de poderes, porque hay que recordar que no hay victorias permanentes ni derrotas eternas.

Digámosle sí a la democracia y no al autoritarismo.

Es cuanto, Presidenta.

ooOoo

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