Senador Marco Antonio Gama Basarte para referirse a un dictamen de las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales en materia educativa

Versión de la intervención en tribuna del senador Marco Antonio Gama Basarte para referirse a un dictamen de las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales; de Educación; y de Estudios Legislativos, Segunda, con proyecto de decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de los artículos 3º, 31 y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia educativa.

Gracias, presidente, senadoras y senadores.

Henos aquí, reunidos una vez más, para acatar con diligencia, la exigencia de dos factores de poder que mucho han lastrado la democracia mexicana, al colocar sus intereses por encima del bien común, y me refiero al presidencialismo restaurado y al sindicalismo chantajista.

Yo no tengo duda de que esta es una página triste en la historia de este honorable Senado, porque hemos sido convocados a un periodo extraordinario en el cual lo único extraordinario, es la prisa del partido en el gobierno por cumplir sus compromisos electorales con la CNTE y la urgencia por obedecer con disciplina casi casi militar las instrucciones recibidas de Palacio Nacional.

Lo verdaderamente extraordinario sería que se nos convocara a reformar la Constitución, pero para garantizar el derecho a la educación de calidad de la niñez mexicana.

Tristemente la niñez, la educación, los derechos de los padres y las madres de familia, los retos educativos de nuestro país en el contexto de un mundo global y los desafíos que nos impone un desarrollo tecnológico que avanza cada vez más rápido, no son la prioridad de un gobierno que, para llegar al poder, accedió a entregar concesiones que son profundamente regresivas para la sociedad mexicana.

El planeta va al encuentro del futuro y el gobierno le impone a México el pasado como destino.

Lo más dramático es que se trata de la regla y no de la excepción, en un proceso extraviado de toma de decisiones públicas.

El futuro va a las energías limpias, y el gobierno mexicano dice combustibles fósiles.

El futuro va a más globalización y mejor comunicación, y el gobierno mexicano cancela aeropuertos.

El futuro va a la igualdad económica entre hombres y mujeres y el gobierno mexicano cancela estancias infantiles.

El futuro va a la educación de calidad para competir internacionalmente, y el gobierno mexicano promueve una contrarreforma constitucional que restituye a los sindicatos los viejos privilegios.

En el nuevo dictamen nada cambia, si acaso la fiereza con la que el partido mayoritario ha amenazado y vigilará sin duda a sus integrantes para que ninguno se atreva a salir de este recinto a atender una urgencia familiar, tal como le pasó al senador Salomón Jara.

¡Faltaba más, que no haya quedado suficientemente claro que, aquí las únicas urgencias que se deben atender son las del presidente y sus amigos de la CNTE!

Hoy, una vez más, reafirmo que mi compromiso y el de mi Grupo Parlamentario de Acción Nacional es con la niñez y la democracia mexicana. No podemos avalar una reforma educativa que es regresiva, lesiva, autoritaria, anacrónica y discrecional, pero, sobre todo, que premia la incompetencia y no la formación de competencias.

Como senador, como mexicano y como padre de familia, estoy convencido de que este es el momento de apostar por una educación de calidad que sea la mejor herencia que le podemos dejar a los mexicanos del mañana a los que les tocará enfrentar un mundo cada vez más globalizado y competitivo.

Estamos perdiendo la oportunidad histórica de transformar a México para avanzar, no para retroceder. Por eso, es necesario profundizar los avances de la democracia, no cancelarlos. De lo que se trata es de no permitir el secuestro de nuestras instituciones públicas para el beneficio privado de personas o grupos. Por eso no podemos votar a favor.

Lamento que a muchos funcionarios no les haya quedado claro que están en sus cargos para defender el interés público y no para traficarlo en beneficio propio o de sus partidos políticos.

Quien quiera pruebas de lo que digo, le bastará con escuchar la intervención del compañero senador Ricardo Monreal en la campaña electoral de Aguascalientes el fin de semana pasado.

Lo que ahí se dijo, pinta de cuerpo entero una forma de entender la política, en la que los gobernantes se conducen como si el presupuesto fuera un patrimonio privado y el ejercicio del poder público un botín para repartir entre los incondicionales.

Esa misma pauta de comportamiento es la que estamos viendo en el delicado asunto de la contrarreforma educativa. Una penosa decisión que confirma su naturaleza en la forma en que se presenta: de madruguete y de madrugada, como sucedió anoche en la Cámara de Diputados..

Así no señoras y señores senadores.

Este Senado representa a las entidades federativas y en última instancia al pueblo de México. Con él debe estar nuestro compromiso y acatando su mandato es donde debemos comprometer nuestra actuación. No a los acuerdos inconfesables entre el nuevo gobierno y el sindicalismo que lo extorsiona porque lo llevó al poder.

No seremos cómplices en este atentado contra el futuro de México.

Es cuánto, gracias por su atención.

 

ooOoo

 

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