Senadora Gina Andrea Cruz Blackledge, al presentar siete dictámenes de las comisiones unidas de Relaciones Exteriores

Intervención de la senadora Gina Andrea Cruz Blackledge, al presentar siete dictámenes de las comisiones unidas de Relaciones Exteriores y de Relaciones Exteriores América del Norte, por los que se ratifican nombramientos de cónsules generales de México en Estados Unidos y Puerto Rico.

 

Con la venia de la Presidencia.

Compañeras Senadoras, compañeros Senadores.

La política exterior es un elemento clave para impulsar el desarrollo social, económico, político del país, por lo que ésta tiene que ser una prioridad en el proyecto de nación de esta nueva administración.

Asimismo, es indiscutible que el Servicio Exterior Mexicano ha demostrado a lo largo de su historia la capacidad en el trabajo que desempeña, representando a nuestro país y procurando la protección de los connacionales.

Las Comisiones Unidas de Relaciones Exteriores y de Relaciones Exteriores, de América del Norte hemos llevado a cabo un proceso de reflexión del que surgen las propuestas de cónsules generales que ahora proponemos a esta Asamblea, todos ellos estratégicos por la importancia de las ciudades en las que están las sedes consulares, Laredo y Austin, en Texas; San Diego y San José, en California; Chicago en Illinois; Phoenix en Arizona; y San Juan en Puerto Rico, son consulados de gran prioridad que demandan cumplir con firmeza los principios del Servicio Exterior Mexicano: disciplina, legalidad, objetividad, profesionalismo, honradez, lealtad, imparcialidad, integridad, rendición de cuentas, eficacia y eficiencia.

Los retos que nuestros cónsules enfrentarán se derivan de un entorno político adverso a los que los mexicanos desde hace al menos un par de años se ha generado en un clima de confrontación y deterioro de la imagen de nuestro país ante el vecino país del norte.

Las críticas hacia nuestra política migratoria han promovido una imagen distorsionado de nuestra realidad como una nación sin capacidades ni voluntad suficiente para hacer frente al fenómeno migratorio.

Hace unos días se amenazó con cerrar con la frontera si no deteníamos las caravanas migrantes procedentes de Centroamérica. El sentido y la forma de las expresiones vertidas contra México no son nuevas, son parte de un discurso de tipo electoral y de una política que ha conducido de forma consiste el Ejecutivo de los Estados Unidos de América basadas en un diagnóstico erróneo de una problemática común.

La relación bilateral conlleva a grandes oportunidades y retos: mecanismos de cooperación, como el Programa Bracero; la Iniciativa Mérida; y principalmente el Tratado de Libre Comercio de América del Norte que han sido el resultado del trabajo y de consenso entre ambas naciones, y son un claro ejemplo de que cuando nos ponemos de acuerdo como amigos, socios y aliados estratégico ofrecemos crecimiento y bienestar para la población de nuestras naciones.

El discurso antiinmigrante, las amenazas reiteradas de construir un muro a cargo del erario nacional y las más recientes advertencias de cerrar la frontera deben ser motivo de preocupación ante los considerables daños a la economía de nuestros países.

Tenemos ante nosotros el reto de desplegar una política exterior activa que defienda nuestros intereses y la dignidad de una nación como la nuestra, con una importancia histórica, geográfica y política de gran nivel en el continente americano en contra del anunciado plan regional conjunto para fortalecer el desarrollo económico y gubernamental de la región del Triángulo Norte de Centroamérica.

El gobierno norteamericano ha suspendido apoyos por más de 500 millones de dólares para Guatemala, Honduras y El Salvador. Esta pérdida de recursos puede significar un retroceso importante en materia de política exterior.

Hay que señalar que la falta de apoyos económicos a nuestros hermanos centroamericanos es sólo parte de una de las causas del fenómeno de las crecientes caravanas migrantes, además de la ayuda internacional la cual es insuficiente, el clima de inestabilidad política de violencia que se vive en varios países es una de las causas principales de las crecientes migraciones.

En estos tiempos se debe de desarrollar una política exterior más presencial y comprometida que nos permita recuperar el prestigio en el exterior como una nación con una política internacional de vanguardia y que base sus principios en una agenda de derechos humanos en la que se globalice la seguridad y el bien común.

Por encima de la no intervención que es un principio fundamental de política exterior debe estar el mandato superior de proteger y promover los derechos humanos como una obligación fundamental e irrenunciable de todas nuestras autoridades.

Nuestros cónsules generales, quienes son los encargados de defender a nuestros connacionales más allá de nuestras fronteras, deberán en todo momento mirar por el respeto, la dignidad humana y hacer valer los derechos independientemente de su condición migratoria, además ellos tienen el mandato de representar los intereses de nuestro país en el exterior, su deber irrenunciable es hacer que la protección de México llegue a todos sin excepción. Ellos deben fungir como un vínculo cercano y accesible en todo momento, que brinde una atención de calidad, respetuosa y eficiente.

Senadoras y Senadores:

La política exterior, cuya base es nuestro orden jurídico, no puede ni debe someterse a los intereses de unos cuantos. Es tiempo de convocar a la unidad sin distinción de ideas, ideologías o grupos y responder con firmeza a las constantes acusaciones que lastiman y dañan la relación entre países, que más allá de sus naturales diferencias, deben ser amigos.

Tenemos el deber y el derecho, como nación soberana, de promover y salvaguardar los intereses nacionales ante todos los estados extranjeros, sin excepción alguna.

A nombre de las Comisiones Unidas pido su voto favorable para los dictámenes que hoy se presentan a su consideración, con la clara convicción que hoy estaremos ratificando a quienes llevarán nuestra voz soberana a los Estados Unidos de América.

Este Senado, como la más alta tribuna en la que se analiza la política exterior, estará pendiente de las acciones de nuestros cónsules generales, los acompañará en sus retos y les brindará el apoyo que necesiten, en la medida de nuestras facultades.

Estamos convencidos que nada ni nadie debe estar por encima de la dignidad y el respeto de México.

Es cuanto, Presidente.

 

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