Senador Marco Antonio Gama Basarte, en la inauguración del foro “Vida Saludable. Obesidad, encontrando soluciones”

 

Intervención del senador Marco Antonio Gama Basarte, en la inauguración del foro “Vida Saludable. Obesidad, encontrando soluciones”

Muy buen día, muchas gracias por su presencia.

Sean todas y todos ustedes bienvenidos a este foro “Vida saludable. Obesidad, encontrando soluciones”.

Agradezco muchísimo por supuesto la presencia del senador Miguel Ángel Navarro Quintero, presidente de la Comisión de Salud, muchísimas gracias, senador, por su presencia.

A la maestra Katya García, representante de la Alianza por la Salud Alimentaria, muchísimas gracias; y a don Cristian Morales, muchísimas gracias también por su presencia, representante de la Organización Mundial de la Salud, y directamente de la Organización Panamericana de la Salud.

Por su puesto, al doctor Érick Estrada Lugo, de la Universidad de Chapingo, muchas gracias, bienvenido, y qué datos nos acaba de brindar, y en un momento más estaremos hablando a detalle de los mismos.

Y, por supuesto, muchas gracias por la presencia, don Crispín Moreira, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, de la FAO, en México.

Amigas y amigos, muchas gracias por estar hoy aquí, preocupados y ocupados en encontrar soluciones para lo que probablemente, en materia de salud, es la mayor amenaza para el futuro de México.

Me refiero por supuesto a lo que hoy nos ocupa, el tema que hoy nos ocupa, que es la obesidad y a las enfermedades que ésta genera.

Quienes estamos aquí, venimos de diferentes lugares y tenemos distintas experiencias, pero sé que hay algo en lo que todos vamos a coincidir: nuestro país necesita cambiar de un modelo correctivo en materia de salud, que no ha funcionado, a uno preventivo, que logre salvar y mejorar la vida de millones de mexicanos.

Es duro reconocer que esta lucha, que esta “guerra” contra la obesidad la estamos perdiendo y que ello nos está costando cientos de miles de vidas, sin que asumamos acciones firmes y definitivas para cambiar esta dramática situación.

Justo ahora, mientras dedicamos una hora a la ceremonia de apertura de este importante foro, que tiene como propósito fundamental encontrar salidas a esta severa crisis, allá afuera habrán fallecido ya 23 mexicanos como consecuencia de la obesidad.

Si el Estado mexicano no reconoce que la obesidad infantil y adulta es el más grave problema de salud pública que enfrentamos en el siglo XXI, no habrá dinero público que alcance para atender a los millones de enfermos que colapsarán los sistemas de salud.

Ha llegado la hora de dimensionar el problema en su justa proporción y abandonar los dobles discursos y los dobles juegos, en los que, por un lado, se le pide a la población que adopte formas de vida saludables, pero, por el otro, no se generan marcos normativos y políticas públicas que impidan continuar con el consumo de alimentos chatarra.

De acuerdo con el reporte Impacto Económico del Sobrepeso y la Obesidad en México, solamente en 2017, alrededor de 200 mil mexicanos murieron por padecimientos como diabetes, enfermedades cardiovasculares, osteoartritis y distintos tipos de cáncer, que tuvieron como causa el sobrepeso y la obesidad.

Esto representa un aumento de 37 por ciento respecto del año 2000, cuando se registraron alrededor de 102 mil fallecimientos a causa de estas enfermedades.

Sólo en ese año, en 2017, el costo directo para tratar estos padecimientos fue de 163 mil millones de pesos, mientras que los costos indirectos ascendieron a casi 80 mil millones de pesos por ingresos perdidos, ya sea por ausentismo a los trabajos, subsidios de corto plazo y pensión de invalidez y vida.

Considerando nuestra dinámica demográfica, si nuestro país no concentra todos sus esfuerzos en una mejor política de prevención, deberá lidiar con un escenario de insuficiencia presupuestal y saturación de los servicios de atención médica, que provocarán mayores pérdidas humanas.

Ésta es la razón por la cual me he atrevido a convocar a las organizaciones internacionales más serias, a los académicos más prestigiados, a los especialistas más experimentados, a los funcionarios también más comprometidos y a todos los mexicanos que queremos cambiar esta realidad porque ya no queremos permanecer inertes frente a esta desafortunada tragedia que vivimos en nuestro país.

Por esa razón, proponemos al menos realizar ocho acciones que consideramos prioritarias para enfrentar esta crisis de salud pública:

  1. Hacer efectivas las sanciones para las escuelas que comercien alimentos chatarra.
  2. Hacer obligatorio que las escuelas comercialicen frutas, verduras y semillas.
  3. Actualizar la Norma Oficial de la Alimentación, en el llamado “Plato del Buen Comer”, en función de las propuestas de la Organización Mundial de la Salud y los institutos nacionales de Nutrición, Cancerología y Cardiología, excluyendo todo producto que pueda resultar perjudicial para la salud.
  4. Revisar y modificar los libros de texto gratuitos para promover hábitos de alimentación saludable.
  5. Legislar para obligar al etiquetado especial que incluya la leyenda: “Emergencia nacional sanitaria por diabetes y obesidad” y el contenido calórico de los alimentos chatarra.
  6. Investigar y estudiar mejor la obesidad y las enfermedades que ésta provoca en las distintas carreras de medicina, nutrición y enfermería para darle a la prevención un enfoque integral.
  7. Prohibir que las personas convalecientes en los hospitales reciban alimentos que contengan harinas refinadas, alta cantidad de azúcares y alimentos de origen animal.
  8. Establecer por disposición oficial que las tiendas de oportunidad deberán vender frutas, verduras y semillas para promover una alimentación saludable.

Nosotros queremos un México saludable en un futuro y, por eso, queremos que las personas se cuiden a sí mismas y a sus familias en el presente.

Queremos que se entienda que ni nuestro país, ni ningún otro sobre la faz de la tierra, tendrá los recursos económicos suficientes para enfrentar el costo de atender médicamente las enfermedades de una población que no se alimenta sanamente, que no realiza ejercicio y que no previene las enfermedades asociadas a la obesidad.

Nosotros queremos que se implementen, sin demora, las medidas que a través del día de hoy estaremos escuchando y que saldrán de las conclusiones de este foro, esas medidas que harán que México rompa el ciclo de la vida no saludable, como ya lo hemos escuchado aquí, del sedentarismo, de la mala alimentación, de la insuficiencia hospitalaria y, en muchos casos, por supuesto, de la muerte.

Queremos, por supuesto, un México saludable, con mejor calidad de vida y estamos aquí para dar pasos firmes para lograrlo.

Está muy claro, es difícil, pero todo esfuerzo que podamos realizar vale la pena, porque será en beneficio de todas las familias mexicanas.

Muchas gracias a todos ustedes, a todas ustedes, por comprometerse para serlo posible.

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