Senador Ismael García Cabeza de Vaca, al presentar iniciativa con proyecto de decreto por el que se reforma la Ley del Infonavit

Intervención en tribuna del senador Ismael García Cabeza de Vaca, al presentar iniciativa con proyecto de decreto por el que se reforma la Ley del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores.

Muchas gracias, Presidente.

Con tu permiso.

Hoy presento esta iniciativa que reforma los artículos 37, 41, 43 Bis y 44 de la Ley del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los trabajadores de Infonavit.

Desde 1972 el Infonavit se concibió como institución tripartita integrada por representantes del gobierno federal, los trabajadores y los patrones, para administrar los recursos del Fondo Nacional de Vivienda.

Hoy a 47 años de existencia, hay varios aspectos que requieren adecuarse para cumplir con su propósito primordial de otorgar créditos para vivienda bajo condiciones óptimas para los trabajadores y que señalo a continuación.

Primero, gran parte de las familias trabajadoras de nuestro país, ante la posibilidad de contar con un patrimonio propio, acceden a los créditos que otorga el Infonavit como un medio para contar con un financiamiento accesible y en teoría bajo mejores condiciones de las instituciones bancarias.

En la realidad, los créditos de Infonavit se otorgan a tasas de interés superior a los bancos, ya que estos últimos ofrecen créditos de tasas alrededor del 8 %, mientras que en los créditos del Infonavit alcanzan tasas hasta el 12 % y, sobre todo, a plazos interminables.

Segundo.- Las grandes constructoras financiadas por el Consejo Nacional de la Vivienda, Conavi, han construido fraccionamientos mal planeados y alejados de las fuentes de empleo, lo que han permitido la existencia de grandes ciudades dormitorio con excesivos costos en el transporte para las familias que las habitan.

La importancia que tiene para los mexicanos contar con un hogar propio, ha hecho que exista una alta demanda de vivienda y que los derechohabientes acepten condiciones urbanas no óptimas para vivir.

De acuerdo con el dato del mismo Infonavit, cada año se abandonan alrededor de 80 mil viviendas por no contar con agua suficiente por la lejanía de sus centros de trabajo, por una deficiente calidad de construcción en las dimensiones mínimas de la vivienda y por lo incosteable de los créditos por el actual esquema de financiamiento.

Hoy casi 5 millones de personas tienen un crédito de Infonavit, calculado en veces salario mínimo, lo que implica que su crédito se ha incrementado año con año en vez de disminuir.

El gobierno federal anunció la transición de los créditos calculados en salarios mínimos a pesos y una tasa fija, lo que significa un gran apoyo para esos 5 millones de familias, quienes podrán empezar a amortizar sus créditos y así evitar que su adeudo crezca.

Por ello, para que no sea sólo promesas, hoy presento esta iniciativa que propone las siguientes adecuaciones:

Homologar los plazos máximos de los créditos que otorga el instituto con las instituciones bancarias para que quede como máximo a 20 años.

Disminuir en diez años el plazo para que los trabajadores sean liberados del saldo pendiente de su crédito.

El plazo actual es de 30 años, a partir de la fecha de la contratación del crédito.

Y se propone que sea como máximo a 20 años.

Que los nuevos créditos que otorga el Instituto sean en pesos, a tasas y mensualidades fijas, sin excepciones y no a petición del trabajador como se encuentra actualmente.

Que en los ahorros de los trabajadores de su subcuenta de vivienda, porque ese es su ahorro y de nadie más, y esto sí lo quiero recalcar, en que a la fecha sólo pueden utilizar para garantía ante una situación de desempleo, que ahora al momento que el Infonavit les otorgue un crédito, lo puedan utilizar como parte de su pago inicial para disminuir el total de su adeudo.

Las aportaciones que con posterioridad hagan los patrones a esa subcuenta de vivienda, entonces sí sean una garantía en caso de desempleo y que lo mismo aplique para los casos en que se contrate un cofinanciamiento con una institución bancaria.

Finalmente, quiero destacar que desde el 2012 el Infonavit quedó habilitado para otorgar créditos en pesos, pero convenientemente han propuesto esta medida ya que en el 2015 el Instituto sólo implementó un programa piloto que se desconoce, precisamente, los resultados del mismo.

A finales del pasado 2018, el nuevo titular del Infonavit anunció la reestructuración inicial de 160 mil créditos ante las crecientes deudas de los contratantes, lo que es una clara muestra de un deficiente diseño institucional que tiene pendiente reestructurar casi cinco millones de derechohabientes buscando el beneficio de los trabajadores y no sólo del Instituto, así como fortalecer el mecanismo de protección para su ahorro y evitar el incremento desmedido de su deuda.

Es cuanto, Presidente.

 

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