Senadora Mayuli Latifa Martínez Simón, al presentar iniciativa con proyecto de decreto en materia del derecho a la energía eléctrica

Intervención en tribuna de la senadora Mayuli Latifa Martínez Simón, al presentar iniciativa con proyecto de decreto que reforma y adiciona los artículos 4, 25 y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia del derecho a la energía eléctrica.

Muchas gracias.

Con el permiso de la Mesa Directiva.

Senadoras y Senadores:

Vengo a esta tribuna a presentar una iniciativa de reforma constitucional que tiene como finalidad hacer justicia a todos los mexicanos, que tiene como propósito reconocer como un derecho humano el exceso a la energía eléctrica y con ello terminar con los altos costos del servicio y garantizar el acceso a todas y todos los mexicanos.

La energía eléctrica es un recurso natural, fundamentalmente para la subsistencia de la humanidad, del cual no se puede prescindir hoy en día, y sobre el cual no debe existir la incertidumbre de los mexicanos sobre su suministro.

Durante los últimos años hemos padecido de los altos costos del servicio eléctrico, un servicio deficiente y una falta de cobertura para el 100 % de la población.

Hechos que demandan nuestra atención y nuestra solución.

Compañeras y compañeros, la generación de la energía eléctrica en México data de laño 1879 e inició como un impulso al desarrollo en la producción, casi un siglo después, en 1933, se decretó que la generación y distribución de la electricidad es una actividad de utilidad pública.

En 1960 se nacionalizó la industria eléctrica como una medida del gobierno para garantizar el servicio y la cobertura a todos los mexicanos a impulsar el desarrollo del país.

Hoy en día el ejercicio y disfrute de derechos humanos como la alimentación, el acceso a los servicios de salud, la vivienda digna, la educación de calidad, un medio ambiente adecuado, cultura, bienestar para las personas y acceso a su información y a sus tecnologías, así como los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluido el internet, la libertad de expresión, imprenta, entre muchos otros.

Depende también del suministro de energía eléctrica.

No cabe duda alguna, la importancia de este recurso natural radica en la utilidad y los beneficios proporcionados a la sociedad en general y se percibe la mayor parte de los hogares, de las oficinas, de los talleres, de las fábricas, que dependen del suministro de la energía eléctrica.

Como tal, es usada prácticamente en todos los ámbitos de la actividad humana, y en muchos es indispensable para el ejercicio de derechos fundamentales, por lo que es una condición necesaria para el goce de múltiples derechos fundamentales.

Por todas estas consideraciones, el acceso a la energía eléctrica debe reconocerse como un derecho humano que debe ser garantizado por el Estado, por el gobierno.

En el contexto internacional, los distintos acuerdos y tratados internacionales en materia de derechos humanos de los que México por supuesto es parte, reconocen que la energía eléctrica, como un derecho humano y no como una mercancía, la consideran como un sentido altamente social, con mucha trascendencia el de derecho humano de utilidad social al que deben de accesar las personas en igual rango de importancia como el derecho a la alimentación, a la salud y a la educación.

En México, lamentablemente se sigue viendo como una mercancía y tal parece que contrario a los principios que motivaron su nacionalización se busca obtener el mayor lucro por este servicio.

Durante los últimos años, los mexicanos hemos padecido el incremento alarmante por el consumo de energía eléctrica en todo el país, tanto en consumidores domésticos como de uso comercial o industrial también como se le conoce, afectando de manera directa y en mayor escala a las personas y grupos con menores ingresos, así como a pequeños comerciantes.

Hoy en día muchas familias se ven en el dilema de elegir entre pagar luz o atender las necesidades básicas de sus núcleos familiares como es la salud, la educación y la vivienda, una vivienda digna.

Por ello vengo a proponer esta reforma en materia constitucional, que podamos garantizar, también como un derecho fundamental de los ya mencionados, este derecho a la energía eléctrica, un derecho que debe ser garantizado bajo ciertos elementos mínimos que deben de ser de forma suficiente, continua, segura, aceptable y asequible.

Ya no podemos ver a la energía eléctrica, no solamente como parte de los ingresos o de recaudación para este país.

Lo que tenemos que buscar es que cualquier persona pueda gozar de este servicio y que se tenga como una prestación de servicio, mas no con efectos recaudatorios como una empresa para tener ganancias.

Eso fue en algún momento y hoy las consideraciones y las necesidades que tienen los mexicanos de tener menores incrementos a los costos de la energía eléctrica es que se pueda dar un servicio de prestación como tal y no con efectos recaudatorios.

Por ello, los legisladores tenemos la responsabilidad de velar por este reconocimiento y la progresividad de los derechos fundamentales.

Asumamos esa responsabilidad y ojalá podamos apoyar esta propuesta con prontitud en esta Cámara de Senadores.

Le pido a la Mesa Directiva que nada más pudiera insertar de manera íntegra al Diario de Debates la iniciativa presentada por una servidora.

Muchísimas gracias.

 

 

 

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