Senadora Kenia López Rabadán, al participar en la discusión de un dictamen de las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos Segunda, por el que se reforma el artículo 19 de la Constitución

 

Intervención de la senadora Kenia López Rabadán, al participar en la discusión de un dictamen de las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos Segunda, por el que se reforma el artículo 19 de la Constitución

Gracias, presidenta.

Sin lugar a dudas, creo que la reflexión de esta tarde, a propósito de la ampliación del catálogo de los delitos para la prevención preventiva oficiosa, tiene dos vertientes.

El primero, por supuesto, reconocer que los servidores públicos que caen en corrupción, los policías, los ministerios públicos, los jueces, cualquier servidor público que cae en corrupción, lo hace porque sabe que el Estado no tiene una contención para ellos, que inclusive se puede hacer absolutamente millonario, tener 1 ó 2 cargos, o muchos, y el Estado no encuentra la posibilidad de que sea sancionado.

Quiero decirles que también por eso, quienes delinquen en este país lo hacen, inclusive reinciden, porque en otro país en donde el Estado de derecho funcionara, si alguien te lesiona, te violenta, te roba parte de tu patrimonio y ese alguien es sancionado, pues simple y sencillamente sería un círculo virtuoso y aquí, desafortunadamente, en México no lo es.

Y es lamentable y es ominoso pero no concibo, ni yo ni muchos, que sea agravando las penas como esto que todos queremos que cambie vaya a cambiar, porque me parece que no importa el partido político en el que estemos, queremos vivir en un país más seguro, más justo, en donde no impere la impunidad.

Sin embargo, no es en este proceso de sanción como parece se va a resolver; hoy quiero aquí decirles, no con mis palabras, sino con las palabras de la sociedad civil y de organismos protectores de derechos humanos, lo que les han mandado y lo que les han enviado en sus oficinas, lo que en sendas oficinas de este Senado todos hemos recibido, y hemos recibido  información y hemos recibido una cantidad de solicitudes de distintas instancias.

Y hoy quiero ocupar mi tiempo, presidenta, para ser portavoz de ellos. Amnistía Internacional, compañeras y compañeros, nos ha dicho: en relación con las detenciones arbitrarias, al Congreso de la Unión solicitan eliminar de la Constitución y de las leyes las figuras de arraigo y de prisión preventiva oficiosa, dejando la decisión sobre la adopción de esta última medida cautelar, que por cierto hoy si lo aprueban ya no será, en cada caso al arbitrio de las autoridades judiciales.

Lo dice Amnistía Internacional, nos lo envió, lo ha pedido de manera pública y expresa al Congreso de la Unión.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos, senadoras y senadores, esta Comisión, que evidentemente es un ejemplo a nivel internacional de protección de derechos humanos, y abro comillas, dice: “la Comisión Nacional de Derechos Humanos estima que la aprobación de esta reforma, ésta que hoy estamos discutiendo, por su trascendencia en materia de derechos humanos, sería una regresión al sistema inquisitivo, no abonando a la reinserción social, justicia alternativa ni al principio de presunción de inocencia, elementos indispensables a respetar y a desarrollar en la justicia penal acusatoria.

Ha sido la Comisión Nacional de Derechos Humanos absolutamente clara, sería una regresión al sistema inquisitivo; si hoy ustedes aquí desean aprobarlo.

No sólo eso, la ONU ha enviado y se ha comunicado con el Congreso, se ha comunicado con nosotras senadoras y senadores de la República, y ha dicho, nos ha mandado un oficio a propósito del Grupo de trabajo sobre la detención arbitraria del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, y quiero leerles sólo un párrafo, es una carta que todos ustedes tienen y supongo han leído, dice así:

“Expresamos nuestra profunda preocupación ante la intención de expandir las bases jurídicas para un mayor uso de la prisión preventiva oficiosa en México, cuando dicha práctica ya ha sido identificada como contraria a los derechos humanos, a la libertad y seguridad personal, así como un juicio justo con debido proceso y garantías judiciales”.

Compañeras, compañeros, sólo quiero decirles aquí que así como Amnistía Internacional, el Alto Comisionado de la ONU, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y cientos de organizaciones no gubernamentales, por cierto, hoy tuvimos algunas aquí en el Senado de la República, todas ellas están diciendo: por favor, recapaciten; por favor, piénselo.

Y hoy vengo a decirles, a nombre de ellas: por favor atemperemos en este Senado algo que todos queremos y evidentemente es que este país sea seguro, sea justo y no haya por supuesto impunidad, pero no es esta la vía, compañeras y compañeros.

Hoy apelo a quienes de su vida han hecho un trabajo a propósito de la defensa de los derechos humanos; hoy apelo a quienes inclusive han sido víctimas, en su persona o en su historia personal, de la violentación de los derechos humanos, ojalá y el camino no sea la ampliación de este catálogo, sino efectivamente tener un Estado de derecho en nuestro país.

Muchísimas gracias.

 

 

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