Senador Gustavo Madero Muñoz, al presentar el posicionamiento del GPPAN al dictamen de la minuta con proyecto de decreto por el que se expide la Ley de Ingresos de la Federación

Intervención del senador Gustavo Madero Muñoz, al presentar el posicionamiento del GPPAN al dictamen de las comisiones unidas de Hacienda y Crédito Público y de Estudios Legislativos Segunda, correspondiente a la minuta con proyecto de decreto por el que se expide la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal de 2019.

 

Con el permiso de la Presidencia. Gracias, Presidenta.

Con qué alegría se recuerda el número de votos que recibió Andrés Manuel López Obrador y el proyecto “Juntos haremos historia”, más de 30 millones de votos, pero esas también son 30 millones de personas que tienen grandes esperanzas, grandes anhelos y que esos anhelos no están reflejados en este paquete económico, no están allí.

El Presidente en su toma de protesta nos ilustró su visión de la historia reciente, económica, y nos dijo que México venía creciendo muy bajo, veníamos creciendo el dos y medio por ciento en los últimos 30 años.

¿Pero saben qué es lo que más sorprende? Que el Presidente propone para este año crecer al dos y medio por ciento. Pero no sólo para el 2019, para el 20, para el 21, para el 22, para el 23, para el 24, el promedio de crecimiento de todo el sexenio, que está aquí, dice dos y medio por ciento de crecimiento en los próximos seis años.

Esto lo reconocemos todos, el crecimiento ha sido medio y queremos alcanzar un mayor crecimiento, pero no está aquí. México necesita crecer al 4 por ciento para generar un millón 300 mil empleos de jóvenes que se incorporan cada año.

Por eso, también es importante mencionar que es iluso pensar que con menos crecimiento económico, porque va a haber menos crecimiento en 2019 que en 2018, con menos impuestos, porque se va a exentar de la mitad del IVA y una parte del Impuesto Sobre la Renta en la frontera, con eso estén suponiendo un aumento en la recaudación, como que no da mucho el sentido común, no cuadra, una economía más lenta, que crece menos, menores impuestos en la frontera y se recauda más.

Se estima aumentar 7 por ciento el crecimiento de los ingresos tributarios respecto a lo aprobado en 2018, es decir, se estima cobrar 263 mil millones de pesos más en 2019 de impuestos que los que se cobraron este año.

Con este paquete económico que incluye varias cosas, incluye criterios generales de política económica, asume modificaciones fiscales, contiene la Ley de Ingresos y un Presupuesto de Egresos, se fortalecen las políticas económicas centralistas, asistencialistas pero sobre todo nostálgicas.

Nostálgicas porque asumen que el desarrollo las regiones se genera, ¿saben cómo?, con ferrocarriles como Don Porfirio hace más de 100 años; así piensan detonar el crecimiento: poniendo los ferrocarriles a la vieja usanza porfiriana.

Asumen nostálgicamente que los rezagos sociales se solucionan, ¿saben cómo?, asistencial, con políticas asistencialistas de subsidios y transferencias al más puro estilo del “Ogro Filantrópico”.

Asumen y son nostálgicos porque establecen que la política energética en México se debe seguir fincando, ¿saben dónde?, en los hidrocarburos. Cuando ya todo el mundo está viendo las energías limpias, renovables, nosotros le vamos a apostar a las refinerías y al petróleo, lo que contamina.

Por eso hay que recordar que en menos de 30 años muchos países ya no van a usar gasolina, los automóviles. Hay que recordar eso antes de hacer más refinerías.

También representan cuentas alegres las estimaciones de la plataforma de producción petrolera. La plataforma viene creciendo año tras año. En 2017 bajó un 9 por ciento; 2018, un 8 por ciento y en estos supuestos, ¿qué creen?, ya no se va a seguir bajando la plataforma de exportación, sino se va a recuperar mágicamente, porque todavía ni entramos y ya estamos asumiendo que las cosas van a cambiar.

Cuentas alegres también, y ya lo mencionaron ahorita, es el precio del petróleo.

Miren: esta grafiquita que viene aquí adentro no la estoy sacando de otro lado; ésta es la caída del precio del barril de petróleo mexicano. Pero eso es cuando se publicó; si ustedes lo vieran ahorita, ya el precio de la mezcla mexicana por barril está aquí, cercana a los 45 dólares y estos criterios estiman que va a rebotar como por arte de magia.

Todas estas cuentas alegres nos preocupan porque el precio del petróleo en el mundo viene reduciéndose y ya lo mencionaba ahorita el senador Samuel: si importamos el 60 por ciento de las gasolinas y el precio del petróleo y de la gasolina viene bajando, ¿por qué en México no baja?, ¿por qué no se repercute eso en beneficio de los ciudadanos? No que afecte el IEPS, sino simplemente el menor costo directo de las gasolinas y de los petróleos que importamos.

Un tema que me preocupa mucho es el de las finanzas de Pemex, están tan críticas que no asumen cuentas alegres, no, no permiten errores de cálculos, asume una buena señal aquí es el superávit primario, ¿qué quiere decir?, 1 por ciento del PIB va a ser mayor los ingresos que los egresos, bravo, muy bueno.

Pero ¿qué creen?, eso no alcanza ni para la mitad del servicio de la deuda, de los intereses; por lo cual, como ya explicaron aquí, se tendrá que incurrir en mayor endeudamiento.

En un país con un…, como lo hemos sufrido en el pasado, esto es muy preocupante, cuando no se lleguen a dar el año que entra estos ingresos, ya sean los petroleros o los tributarios, primero tendrán que agotarse el Fondo de Estabilización y después vendrán, o pueden venir los recortes a los estados y a los municipios; estados y municipios que están con el agua en el cuello, en las narices, muchos de ellos ya están a punto de la insolvencia y recortes el año que entra va a ser muy crítico.

Me preocupa Pemex, que pueda bajar su calificación de la deuda y entrar en un círculo vicioso: menos calificación, más costo de la deuda, más deterioro de las finanzas públicas y entonces más incremento de la deuda y más déficit, eso es lo que estamos a punto de encontrarnos si no se modifican los supuestos alegres que aquí nos están presentando.

Esta Ley de Ingresos implica una apuesta por una economía híper centralizada, en detrimento de los recursos y de las facultades de otros poderes y de otros órdenes de gobierno.

Las finanzas estatales se encuentran en una gran vulnerabilidad y, algunas de ellas, ya en riesgo de insolvencia; todas estas realidades no están atendidas en este paquete económico, y esta baja en la calificación de Pemex puede implicar este riesgo de menor calificación y mayor costo de la deuda, no sólo del sector público, sino de toda la economía de las empresas y de las familias mexicanas.

Aún no estamos en ese lugar, debo ser honesto, pero el riesgo ahí está, y no se advierte en esto un manejo prudencial, no hay criterios conservadores, son criterios optimistas, están en el lomo de un venado.

Se plantea un superávit primario del 1 por ciento del PIB, un déficit público del 2 por ciento del PIB y una meta de déficit de requerimientos financieros del sector público del dos y medio por ciento del PIB.

Se seguirán presionando las finanzas públicas, dado que el superávit primario no alcanzará a cubrir ni el 50 por ciento del servicio financiero de la deuda.

Se esgrime que la deuda en México está bajo control, que representa sólo el 50 por ciento de su economía, pero ésta es una forma engañosa de medir. El riesgo no se debe de medir en qué porcentaje de la deuda pública respecto a la economía del país, sino cuál es el porcentaje de la deuda pública respecto a los ingresos del sector público y México, amigos y amigas senadores y senadoras, somos de los más bajos en recaudación de impuestos en el mundo, por eso la deuda implica un alto riesgo, porque no recaudamos, recaudamos muy poco, recaudamos el 13 por ciento del PIB; Brasil tres veces más y el promedio es el doble.

Por eso todos estos riesgos, todos estos desbalances seguirán quedando pendientes para los mexicanos hasta que podamos contar con una política económica fiscal y financiera que esté blindada de vaivenes, de buenas cuentas alegres y de ocurrencias.

México debe ver al futuro con audacia y no anclado al espejo retrovisor del carro de la historia, invadido por la nostalgia de ese nacionalismo revolucionario o el desarrollo estabilizador que está mucho más lejos de nosotros que el futuro que ya está aquí.

Muchas gracias.

ooOoo

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