Senador Gustavo Madero Muñoz, durante la comparecencia de Ildefonso Guajardo Villarreal, secretario de Economía

 

Intervención del senador Gustavo Madero Muñoz, durante la comparecencia de Ildefonso Guajardo Villarreal, secretario de Economía, en el marco del Análisis del VI Informe de Gobierno, en materia de política económica.

 

Quiero iniciar esta intervención con un nombre coloquial: disonancia cognoscitiva. Es un síndrome, es una desarmonía entre un sistema de ideas, creencias y emociones que percibe una persona al mismo tiempo, dos pensamientos que están en conflictos y es lo que estamos viendo el día de hoy.

Por un lado lenguaje oficial, la narrativa ilusa de la danza de las cifras alegres, acompañado por la música de fondo de la publicidad oficial, pero la mayoría de los mexicanos que no están en la misma sintonía ni que hablan el mismo lenguaje.

Pareciera que los empleos que nos presumen responden más a reclasificaciones estadísticas que a cambios en la realidad de la vida de las personas. La gran mayoría de las personas hoy no les alcanza con lo que ganan y están en la permanente búsqueda de mejores empleos, de mayores ingresos.

Además, hay que crear empleos decentes, con buenos salarios, con todas las prestaciones que por ley corresponden, con posibilidades de desarrollo personal y mejora en los ingresos futuros.

Hoy el 57 por ciento de la población ocupada en México carece de los derechos asociados a los empleos formales como atención médica, acceso a pensiones y el salario mínimo, real y nominal, están por debajo de la línea de la pobreza establecida por Coneval y esto es inaceptable.

La precariedad laboral, la elevada concentración del ingreso refuerzan el sistema de privilegios de unos cuantos, la exclusión de las mayorías, en el contexto de este sexenio marcado por la corrupción, por la impunidad y por la violencia.

Señor secretario, queremos preguntarle qué ha hecho su administración para cambiar este modelo económico, calificado como el capitalismo de cuates, que le apuesta más al gran capital, a la inversión extranjera directa de manufactura de exportación como el principal motor del crecimiento económico, en detrimento de los apoyos a los pequeños y medianos emprendedores, que sólo cuentan en la práctica con apoyos simbólicos y un mercado interno constreñido por el bajo poder adquisitivo de la mayoría de la población.

Nos presumen mucho el crecimiento de las exportaciones, pero no menciona que todas se concentran en un reducidísimo grupo de menos de 400 empresas.

Que la industria manufacturera de exportación, lo que antes se conocía como maquiladora, contiene una bajísima integración nacional de componentes, menos del 5 por ciento de lo que exportan estas industrias es producido por mexicanos; importamos, ensamblamos, exportamos, esto lo han hecho otros países pero lo han usado como un trampolín para generar innovación, desarrollo, transferencia tecnológica, que en México no hemos tenido.

¿Cómo vamos a insertar a las Pymes y a la comunidad de mexicanos en este nuevo tratado, que tiene un nombre difícil de pronunciar, USMCA? Nos preocupa que en este nuevo tratado las reglas acordadas para la industria automotriz, la principal industria del sector manufacturero nacional y que representa el 22 por ciento del PIB industrial; nos preocupa que se aceptó en la negociación, sustituir la negociación trilateral por dos negociaciones bilaterales desfasadas, primero México-Estados Unidos y después Estados Unidos y Canadá, empoderando así a Donald Trump y a su creciente belicismo comercial y proteccionismo, y un desdén por el multilateralismo.

Nos preocupa que, argumentando, usando argumentos de seguridad nacional, en Estados Unidos se limiten las exportaciones mexicanas de autos y autopartes; nos preocupa lo establecido en el artículo 3210 que, por más que insistan, en realidad es un verdadero causal de anulación del tratado, que empodera a los otros países para anularlo en menos de seis meses.

Nos preocupa que, de acuerdo con la Cámara Nacional de Autotransporte, se continúen las restricciones para el ingreso de los camiones mexicanos, para realizar servicios de largo recorrido; ¿no era acaso el objetivo el negociar la apertura de mercados para nuestras empresas?

Nos preocupa la advertencia a la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos acerca de la protección de datos clínicos por 10 años pactada en el acuerdo; nos preocupa que se fijaron una vigencia de 16 años al nuevo pacto comercial y que se abra la puerta a caprichos políticos, a gobernadores de impulsos y que estás revisiones sexenales previstas no ayuden a generar la certidumbre a los inversionistas en el largo plazo; y además, que se crea una comisión, pero es una comisión opaca e indefinida, para la revisión de cada seis años.

Por último, señor secretario, a nombre del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional, le solicitamos que el Gobierno federal realice todas las acciones a su alcance para que, antes de que se firme este USMCA, se cancele la aplicación de los aranceles del 25 por ciento a la importación del acero y al 10 por ciento para el aluminio, impuestos por los Estados Unidos, alegando argumentos de seguridad nacional, ya que dicha medida resulta incongruente con los principios de libre comercio y afecta a la industria nacional.

Por su atención y respuesta, muchas gracias.

 

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