Intervención final de la senadora Josefina Vázquez Mota, durante la instalación de la Comisión de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia

 

Intervención final de la senadora Josefina Vázquez Mota, durante la instalación de la Comisión de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia.

 

 

Ha habido momentos que han marcado un antes y un después en la vida de este país, sin duda, la Convención de los Derechos del Niño y su ratificación en 1990, el 10 de junio del año 2011, cuando se reformó nuestra Constitución Política en su artículo cuarto, otorgando este reconocimiento al interés superior de la niñez como titulares de derechos, que se ha comentado ampliamente por cada una y cada uno de ustedes, el pasado 4 de diciembre del año 2014.

Seguramente todas y todos ustedes recuerdan, y que marca un hito en la historia de las garantías de los derechos humanos, con la creación justamente de la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes y quisiera finalizar esta sesión, por lo menos en esta intervención que a mí corresponde, diciendo que claramente es un compromiso de todas y todos, y que si alguna comisión requiere y va a requerir valor, romper protocolos, acompañamiento, ser audaces, es justamente ésta.

Primero porque hay este desafortunado estereotipo de creer que es una comisión donde se tratan temas poco importantes o de poca trascendencia, nada más lejano de la realidad y nada más ajeno a lo que estamos y ustedes han abordado y nos ha compartido a lo largo de estas casi dos horas. Estamos hablando de quienes son los más importantes, estamos hablando de lo que decía Yolotzín, no queremos que nos quiten nuestras alas, queremos inspiración y no solamente no queremos que nos quiten nuestras alas, queremos que esas alas sean cada vez más fuertes, más seguras, y puedan volar tan alto como sea posible.

Reconocemos que no tenemos un país preparado ni diseñado todavía para ejercer estos derechos a plenitud; reconocemos que hay millones de niñas, niños y adolescentes que no solamente no tienen este acceso a este derecho, sino que viven en condiciones de pobreza, de abuso, sufrimiento y también de invisibilidad, y es urgente darles voz, y es urgente escucharlos, y es urgente que estén aquí y que vayamos a su encuentro.

Reconocemos que institucionalmente tenemos que renovar y tenemos que crear un nuevo diseño institucional en muchas de nuestras áreas y salir de las maneras tradicionales que hemos venido atendiendo en muchos aspectos a las niñas, a los niños y adolescentes.

Reconocemos que nos han dejado ya una agenda legislativa que supera por mucho lo que tal vez pensamos que tendríamos que hacer, cuando fuimos tan afortunados, y tenemos este compromiso de, reitero, de atender con compromiso pero sobre todo con gran responsabilidad las tareas de esta comisión.

Y reconocemos también los activos que tenemos, los activos que están representados aquí fundamentalmente a través de ustedes, en esta sociedad civil organizada, en donde nos escucharemos de manera cotidiana, con respeto, con inclusión y con el propósito de trabajar conjuntamente.

Nada de lo que surja de esta comisión será sin ustedes, nada de lo que surja en esta comisión será sin escuchar todas las voces, todas las instituciones, todos los gobiernos municipales, los gobiernos estatales, el Gobierno federal, y les pediremos que nos acompañen a las comisiones de Presupuesto, a las comisiones de Salud, a las de Derechos Humanos, les pediremos que hagamos foros en todo el país, para volver a reactiva lo que bien decía Mario Luis Fuentes, es espíritu inicial de esta convención y la determinación que tenemos de que estos 40 millones de niñas, niños y adolescentes, encuentren en nosotros, los llamados “adultos”, ese comportamiento que merecen tener.

Mientras tengamos en nuestro país una niña, un niño o un adolescente que viva en soledad, que padezca de violencia, sea ésta cual sea, que no encuentre una respuesta institucional, o como bien decía la senadora, la atención, de amor y de acompañamiento. Mientras le neguemos el acceso a un aula, en donde no solamente vaya  a aprender geografía, historia, literatura, filosofía, que ya es muy importante, matemáticas, sino donde vaya a aprender a ser un mejor ciudadano, y a partir de ahí construir de mejor manera su felicidad, entendiendo que lo que no sucede en las aulas no va a suceder ni en la vida de una persona, ni en la de su familia ni en la de nuestro país, tampoco.

Creo que entonces tenemos muchas tareas pendientes, en todo lo que ustedes han expuesto.

Y creo compartir el sentimiento y compromiso de mis compañeras senadoras y senadores, de que uno de los primeros pasos sea abrir estos foros para escuchar a las niñas, a los niños, a los adolescentes y a los jóvenes en todo el país, que vengan de todos los sectores y de todas las realidades, porque aquí estamos hablando de muchas realidades, no solamente de algunas ni de pocas, los necesitamos urgentemente, los necesitamos como siempre los hemos necesitado, pero hoy más que nunca.

Y de parte de esta comisión tendrán compromiso, valor, determinación y una trabajo permanente, para, dentro de seis años, poderlos mirar de frente a ustedes y a millones de niñas, niños y adolescentes y decirles que fuimos capaces de construir una mejor plataforma para ellos, para nuestras familias, pero sobre todo para este México que tanto nos reclama y que tanto necesita de nuestras respuestas.

Así que, al contrario, esperemos que trabajemos juntos y que hagamos un solo equipo. Hoy nos divide la arquitectura de este salón, pero yo estoy segura que no nos divide ni los propósitos ni las tareas, llévennos a donde ustedes vayan, acérquennos con los grupos de niñas, niños y adolescentes que ustedes tocan todos los días; invítennos a escuchar las voces que no siempre llegan hasta aquí y menos se convierten en leyes, y caminen con nosotros todo el país, para ir a donde todavía no se ha llegado y para ser la voz de quienes todavía no han tenido voces y que las alas de Yolotzín y de millones de niñas, niños y adolescentes no encuentren límites más que los propios, de sus sueños y de su voluntad, y México sea en el futuro –y en eso nos empeñaremos—no uno, el mejor país, donde una niña, un niño o un adolescente pueda caminar, vivir en paz y construir felicidad.

Gracias a todos ustedes.

ooOoo

 

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