Senador Víctor Oswaldo Fuentes Solís, al referirse al VI Informe de Gobierno, en materia de política interior

 

 

 

 

Versión de la intervención en tribuna del senador Víctor Oswaldo Fuentes Solís, al referirse al VI Informe de Gobierno, en materia de política interior

 

Con el permiso de la Presidencia.

Compañeras y compañeros senadores.

 

De nueva cuenta acudimos a este ejercicio de análisis y evaluación con motivo de la Glosa del VI Informe del Gobierno federal, en esta ocasión para hablar de los malos resultados en materia de política interior, donde expondremos nuestro balance en los rubros de seguridad pública, Estado de Derecho y combate a la corrupción.

El Grupo Parlamentario del PAN, al igual que el pueblo de México, no puede decir otra cosa ni de otra forma que los resultados del Gobierno de Enrique Peña Nieto en política interior son más que  desastrosos.

Todos fuimos testigos de la impunidad de uno de los gobiernos, sino el más corrupto de la historia de México.

A seis años de la entrada de este pésimo Gobierno federal, y con la aplicación de la supuesta nueva estrategia nacional de seguridad, la violencia, los muertos y los desaparecidos se acumulan y llegan a niveles históricos.

Hay que decirlo con todas sus letras: la nueva estrategia nacional de seguridad, que presumió en campaña el Presidente Enrique Peña Nieto, fue un fracaso total.

Las cifras hablan por sí mismas. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, hasta julio de 2018, en este sexenio se han registrado un total de 138 mil 562 víctimas de homicidios en el país, esto es una cifra muy por arriba de los seis años de la administración anterior. Y todavía faltaría contabilizar los homicidios que se registren entre agosto y noviembre de este año.

El crecimiento de la violencia ha sido generalizado a lo largo y ancho del territorio nacional. Del 2015 al 2017, en 29 de las 32 entidades federativas se ha incrementado la violencia y los homicidios dolosos.

Uno de los datos más alarmantes sobre el incremento de la violencia en nuestro país, es el enorme número de feminicidios.

La situación es tan preocupante que el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de las Naciones Unidas ha pedido que México adopte medidas urgentes para prevenir las muertes violentas, de los homicidios y las desapariciones forzadas de las mujeres.

De acuerdo con este Comité, según cifras oficiales, en la primera mitad del 2018 al menos 402 mujeres fueron asesinadas por el simple hecho de ser mujeres.

Por otra parte, el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio indica que, entre el 2014 y 2017, al menos 8 mil 904 mujeres han sido asesinadas en nuestro país, pero apenas el 30 por ciento de estos casos fue investigado bajo los protocolos del feminicidio.

Por otra parte, la Relatoría Especial para Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, así como la organización Reporteros Sin Fronteras señalan que México es el país más peligroso del continente americano para ejercer el periodismo, y el segundo más riesgoso de todo el mundo sólo detrás de Siria.

La Relatoría Especial contabilizó hasta mediados de este año un total de ocho periodistas asesinados en México y 56 en lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto. Por su parte, la organización Artículo 19 señala que en México muere un periodista cada 26 días.

Todos estos datos nos dan cuenta de una sola realidad, muy distinta a la que pretende hacernos creer el Gobierno de Enrique Peña Nieto en su Informe: las mexicanas y los mexicanos hemos perdido la seguridad y con ello nuestra paz y la tranquilidad de nuestras familias.

Nos encontramos en un estado total de indefensión, y en especial las mujeres, los periodistas, los opositores, los activistas de los derechos humanos, que arriesgan todos los días su vida al ser perseguidos, con el temor de ser desaparecidos o de ser asesinados.

Ni la violencia en la que nos tiene el actual Gobierno federal, ni las amnistías del próximo gobierno son la solución al grave problema de inseguridad que vive México en estos momentos.

Necesitamos y seguiremos necesitando que el Estado mexicano utilice toda la inteligencia, la tecnología y toda la tecnología a su alcance para combatir a la delincuencia y desmantelar por completo a las organizaciones criminales.

Pero en vez de esto, hemos tenido un Gobierno federal que usó las instituciones de inteligencia del Estado mexicano para espiar a los partidos políticos y a organizaciones de la sociedad civil.

Un Gobierno que dio un uso faccioso a instituciones que son de todos los mexicanos, y que por ejemplo utilizó a la Procuraduría General de la República para difamar y perjudicar a candidatos a gubernaturas y a la Presidencia con fines político- electorales.

Un Gobierno que simuló el combate a la corrupción mediante absoluciones dudosas y que intentó imponer “fiscales carnales” que les cuidaran las espaldas a sus funcionarios y al Presidente.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental, en el 2017 5.2 millones de mexicanos fueron víctimas de algún acto de corrupción en al menos uno de los trámites que realizaron este año.

No es casualidad que 8 de cada 10 mexicanos hayan rechazado al PRI en las urnas el pasado primero de julio y estén deseosos de un cambio real en el país.

Termino, señoras y señores legisladores, el VI y último Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto intenta esconder la realidad que vive nuestro país.

El saldo en seis años de política interior es un crecimiento sin precedentes en la inseguridad y la violencia.

En este, como en muchos otros rubros, el gobierno del PRI le falló a los mexicanos. Y lo único bueno es que ya se van.

Muchísimas gracias.

 

ooOoo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *