Senador Marco Antonio Gama Basarte al intervenir en tribuna para referirse al VI Informe de Gobierno, en materia de política interior

 

 

 

 

Versión de la intervención en tribuna del senador Marco Antonio Gama Basarte al referirse al VI Informe de Gobierno, en materia de política interior

Con la venia de la Presidencia.

Compañeras senadoras, compañeros senadores.

Para analizar la política interior en el marco del VI Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, lamentablemente debemos comenzar señalando que lo bueno que se pudiera contar no cuenta mucho.

Ante los resultados catastróficos que este gobierno deja, se recibe este último Informe en un clima de inconformidad y descontento ante la crisis de violencia, corrupción, inseguridad e incertidumbre económica. Insatisfacción que se reflejó claramente en las urnas el pasado primero de julio, al relegar al PRI a la tercera fuerza política del país.

Iniciando en materia de seguridad, el Ejecutivo señaló que está consciente de que no se alcanzó el objetivo de recuperar la paz y la seguridad para los mexicanos en todos los rincones del país y en este punto la respuesta es contundente: No, señor Presidente, no sólo no cumplió. No sólo le faltaron rincones del país. La estrategia de seguridad falló en entidades completas del norte, del centro y del sur de México.

De acuerdo con Forbes México, se tienen casos graves de inseguridad en Zacatecas, Tabasco, Tlaxcala, Morelos, Colima, Sonora, Sinaloa, Guerrero; algunos con alertas internacionales para no ser visitados ante los desmedidos índices de criminalidad. Estos ejemplos no son sólo algunos rincones de México, es casi medio país, donde las familias mexicanas no tienen ni sosiego ni tregua ante el embate de la violencia.

En los últimos seis años han sido asesinadas cerca de 140 mil personas, pero la inseguridad no sólo se ha manifestado en un aumento vertiginoso de los homicidios; también le ha robado la tranquilidad a la ciudadanía de muchas otras formas.

De acuerdo con datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, hoy tenemos más de 37 mil personas desaparecidas.

Según el Informe, el aumento de los homicidios dolosos es porque México está haciendo frente al crimen organizado con un diseño del siglo 20, debido a que el Congreso no aprobó la propuesta de Peña Nieto de unificar a las policías.

Entonces ¿qué pasó con esa Gendarmería que ha costado más de 10 mil millones de pesos tan sólo en los primeros tres años de ejercicio?

Pasando al tema educativo, en el mensaje del Ejecutivo se señaló que era necesario recuperar la rectoría del Estado en materia educativa, evitando que siguiera siendo rehén de intereses particulares e ilegítimos, lo que derivó en una reforma estructural.

Hoy el argumento se pierde entre la escandalosa y dudosa liberación de un personaje que representó y que en su regreso al ámbito político deja en claro que representa un poder fáctico que se toma de acuerdo a cómo lo exija el momento político.

Liberaron a un tigre que amenaza con volver por sus fueros y echar abajo una reforma mal aplicada, mal dirigida y que tanto ha costado a México.

Y los desaciertos no acaban ahí. El país de la impunidad en qué se convirtió México estos últimos seis años, incluye el uso de las instituciones para amedrentar a los periodistas, activistas y líderes políticos de oposición que osaban criticar al gobierno, así como el uso del espionaje ilegal con el famoso programa Pegasus.

Por cierto, el mismo personaje que firmó esos contratos para adquirir el equipo de espionaje, acabó el sexenio como secretario técnico del Consejo Nacional de Seguridad. ¿Así o más claro el nivel de impunidad?

Para que un Estado funcione, los hechos de criminalidad y de corrupción no pueden quedar impunes y los responsables tienen que ser castigados con todo el peso de la ley y sin excepciones.

Hoy en este Pleno está quien llevó las riendas en materia de política interior y sólo podemos decirle que le quedan debiendo mucho a México. Y también está quien en un futuro próximo tomará las riendas en el mismo rubro. A ella, con respeto ―a la senadora Sánchez Cordero―, le decimos que tiene un compromiso que trasciende en importancia ante la gran expectativa generada.

Ojalá y por el bien del país se logren cambios de fondo y no sólo de forma; que no nos muevan un centímetro del despeñadero donde nos dejan.

Esperamos actos que, más que ser aplaudidos, sean celebrados en las condiciones de vida, en los hogares, mesas y bolsillos de cada una de las mexicanas y de los mexicanos.

Las senadoras y los senadores del PAN no estamos aquí para soslayarnos en la sumisión de una oposición opaca.

No nos quedaremos en el reclamo. Vamos a hacer valer cada uno de los votos ciudadanos que nos dieron la oportunidad de ser elemento de transformación para México.

Seremos la fuerza responsable, transformadora que siga promoviendo la modernización y los cambios que el país y la sociedad hoy nos demanda.

Una vida mejor y más digna para todos es y seguirá siendo una lucha y un legado de Acción Nacional en la presente Legislatura.

Es cuanto, senadora Presidenta.

 

 

ooOoo

 

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