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Aún hay pendientes en la lucha contra la marginación de las mujeres: senadora Pilar Ortega Martínez

 

8 de marzo de 2018.- A pesar de que en los últimos 20 años se han dado grandes e importantes pasos en el camino a garantizar que gocen de los mismos derechos que los hombres y sean tratadas en condiciones de igualdad, las mujeres siguen siendo marginadas de la toma de decisiones, y de mejores condiciones económicas y de seguridad, consideró la senadora Pilar Ortega Martínez.

Al participar en la sesión solemne para la entrega del reconocimiento “Elvia Carrillo Puerto” a María Elena Chapa Hernández, en el marco del Día Internacional de la Mujer, Ortega Martínez señaló que las mujeres siguen padeciendo violencia y trato diferenciado.

“A pesar de la paridad horizontal y vertical, no estamos en la toma de decisiones en los partidos; no estamos en la toma de decisiones en los poderes públicos o en los órganos autónomos, tomando decisiones en igualdad con los hombres”, lamentó.

Asimismo, indicó que a pesar de lo avanzado del marco normativo para abordar el fenómeno de la violencia contra las mujeres, ésta no se ha erradicado.

“No podemos y no debemos mantenernos indiferentes cuando la violencia contra la mujer es un problema de gran magnitud y de grandes consecuencias. Mujeres y niñas encuentran en riesgo de sufrir diferentes formas de violencia”, dijo Ortega Martínez.

 

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(Se anexa versión)

8 de marzo de 2018

Versión de la intervención de la senadora Pilar Ortega Martínez, en la sesión solemne para la entrega del reconocimiento “Elvia Carrillo Puerto” a la maestra María Elena Chapa Hernández

Con su venia, Presidente.

Compañeras, compañeros senadores, invitados especiales, saludo de manera muy especial a nuestra galardonada, Martha Chapa.

Primero que nada, quiero decirles que celebro que finalmente las mujeres de este Senado…, perdón, María Elena Chapa, perdón…, que las mujeres de este Senado, que tantas batallas hemos emprendido a favor de los derechos de las mujeres, por encima de nuestras propias diferencias de partido, finalmente podamos tener voz en una ocasión tan importante, como la que hoy nos convoca en esta sesión solemne.

Por un lado, la conmemoración del Día Internacional de la Mujer y, por otro, la entrega de la Medalla “Elvia Carrillo Puerto” a una mujer que tiene un gran legado en esta lucha y que seguramente tendrá muchas batallas más.

Por ello queremos tener voz, no es para menos.

En los últimos 20 años, nuestro país ha dado grandes, importantes pasos en el camino a garantizar que las mujeres gocen de los mismos derechos que los hombres y que sean tratadas en condiciones de igualdad, importantes cambios, sí, y aquí quiero hacer un reconocimiento a las senadoras que en la LXII y LXIII Legislatura hemos hecho posibles estos cambios en muchas vertientes, cambios, repito, importantes, pero, también hay que decirlo, cambios insuficientes todavía.

En el ámbito judicial y administrativo se han implementado políticas importantes para empoderar a las mujeres, se han logrado grandes avances en materia educativa y se han reducido las brechas, por ejemplo, la matrícula de mujeres inscritas en educación media y superior, se ha logrado igualar a la de los hombres; la inversión en estancias infantiles ha ayudado a fortalecer opciones para las mujeres que trabajan fuera de casa, opciones para el cuidado de sus hijos; la introducción de la licencia de paternidad alienta participar más activamente a los padres en la crianza de los hijos; la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, de 2006; el establecimiento de requisitos para la transversalidad de género en la Ley de Planeación; la Ley Federal de Presupuesto y de Responsabilidad Hacendaria; las políticas para erradicar la violencia contra las mujeres, entre las que se encuentran la creación de centros de justicia para la mujer y el sistema de apoyo y protección a las víctimas.

En el ámbito político, también en este sentido hemos alcanzado el principio de paridad de género a nivel constitucional; hoy tenemos una cifra récord en la participación de mujeres en ambas cámaras, 38.28 por ciento de senadoras de la República y 42 por ciento de diputadas federales, y en algunos estados se ha logrado también que este principio en su vertiente horizontal y vertical esté presente en la elección que se celebrará este año, para la integración de los ayuntamientos.

Sí, cambios importantes, si tomamos en consideración que hace apenas unas décadas no éramos ni siquiera reconocidas como ciudadanas en nuestra Constitución; sí, cambios importantes, cuando hasta hace poco tiempo el espacio público estaba reservado a los hombres; sí, cambios importantes, cuando la presencia de mujeres era inexistente en las cámaras del Congreso; cuando las niñas eran excluidas del acceso a la educación; cambios importantes, pero siguen siendo insuficientes, porque en los hechos y, a pesar de que se han roto parcialmente las barreras de acceso a la inclusión, existen mucho más complejas y arraigadas en la cultura política.

Las mujeres siguen siendo marginadas de la toma de decisiones, de mejores condiciones económicas y de seguridad.

Las mujeres siguen padeciendo violencia, trato diferenciado y, a pesar de la paridad horizontal y vertical, no estamos en la toma de decisiones en los partidos; no estamos en la toma de decisiones en los poderes públicos o en los órganos autónomos, tomando decisiones en igualdad con los hombres.

Pocas posiciones todavía y espacios de poder en los congresos. El mismo Senado, que fue factor clave para que surgiera el principio de paridad en la Constitución, no ha sido capaz de llevar a ninguna mujer a su Presidencia.

Las mujeres que asumen espacios de toma de decisiones lo hacen con gran dignidad y, sin embargo, sigue sujetas actos que intentan descalificarlas.

A pesar de lo avanzado que pudiera estar el marco normativo para abordar el fenómeno de la violencia contra las mujeres, ésta no se ha erradicado.

Muchas mujeres aún no sienten los efectos de estas políticas en su hogar, en el trabajo o en la calle, porque la ley es un primer paso. Sin embargo, la pregunta sigue siendo: ¿cómo se está aplicando?, ¿por qué la violencia se sigue dando?, ¿por qué la desigualdad no se ha erradicado?

En materia de educación, si bien hubo avances en la cobertura, sigue siendo un reto mejorar la calidad de la misma, con enfoque de género; erradicar y atender el acoso y hostigamiento sexual en los centros educativos; ampliar las oportunidades de acceso a la educación para las mujeres rurales e indígenas.

Las mujeres son piedra angular en la economía rural, sin embargo, en comparación con los hombres, sólo tienen una fracción de la tierra, del crédito y de la formación e información en la agricultura que ellos reciben.

Y qué decir en materia laboral. Sigue existiendo desigualdad. Se requiere aumentar la calidad del empleo y asegurar igual salario a trabajo igual. Y que puedan desarrollarse en condiciones de seguridad y no ser víctimas de acoso y hostigamiento dentro de sus centros de trabajo.

De acuerdo con el Inegi, en la última encuesta nacional sobre el uso del tiempo, del total de horas dedicadas al trabajo remunerado y no remunerado, los hombres contribuyen con poco más de 40 por ciento, mientras que las mujeres con cerca del 60 por ciento, si se toma en cuenta el trabajo no remunerado de los hogares de las mujeres de 12 años y más, al dedicar en promedio 29.8 horas a la semana, triplicando el registrado por los varones.

Hoy seguimos teniendo el compromiso para llevar a nuestro marco jurídico el marco de la Organización Internacional del Trabajo número 189 para las trabajadoras del hogar.

Es necesario avanzar en oportunidades educativas y laborales para las madres jóvenes, así cómo prevenir y eliminar la violencia, en especial la violencia sexual.

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer es necesario expresar nuestra preocupación por el hecho de que las mujeres indígenas, refugiadas, migrantes, las que viven en comunidades rurales y urbanas con discapacidad, las que se encuentran en centros de reinserción social, niñas y adultas mayores, aún viven en situación de vulnerabilidad.

No podemos y no debemos mantenernos indiferentes cuando la violencia contra la mujer es un problema de gran magnitud y de grandes consecuencias. Mujeres y niñas encuentran en riesgo de sufrir diferentes formas de violencia.

La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones de los Hogares en 2017, señala que 3.4 de cada 10 mujeres han experimentado algún tipo de violencia y 4 de cada 10 mujeres han sido víctimas de violencia por parte de desconocidos.

Se puede afirmar que en comparación con la prevalencia de la violencia, la denuncia es baja debido a diversos factores entre los que se encuentran la impunidad, la cual produce un efecto negativo.

Compañeras senadoras y senadores: es necesario seguir trabajando en la transversalidad de la perspectiva de género la cual implica incorporar la experiencia y el conocimiento, los intereses de las mujeres y de los hombres, es decir, que tanto hombres como mujeres puedan participar e influir en los procesos de desarrollo social, económico, político y cultural que les afectan a ambos.

Es por ello que celebramos que el día de hoy estemos entregando esta presea, la Carrillo Puerto, y reconozcamos la voz de una mujer que desde la política ha sido impulsora desde su trinchera en muchos movimientos por la búsqueda de la igualdad. Nunca había coincidido con María Elena Chapa, pero esta presea es muy merecida.

Coincido con quienes me antecedieron en la palabra y señalaron que ha sido gran impulsora e inspiración para muchas mujeres, como mujeres como ella, muchos de nosotros y estamos aquí en estos espacios; es importante entonces reconocer la trayectoria de mujeres que han cerrado la brecha y que han abierto el camino para muchas mujeres, para millones de mujeres en nuestro país, porque el empoderamiento de la mujer supone beneficios para todas las mujeres de México.

Alcanzar la plena igualdad entre géneros no sólo es un reto y una obligación del Estado en sus tres niveles, sino que implica el trabajo de todos y todas en la escuela, en la familia, en los medios de comunicación, en la iniciativa privada, en la sociedad en general.

La sociedad mexicana y el gobierno deben seguir trabajando por una cultura de igualdad y de no discriminación como una forma de relacionarnos y de respetarnos; este es el mayor reto que enfrentamos las mexicanas y los mexicanos, y es indispensable que generemos mayores esfuerzos en la formación en la igualdad de género no como un asunto de mujeres, sino como un asunto de todos, porque todos estaríamos beneficiados en una sociedad incluyente donde haya verdadera igualdad.

Es cuanto, Presidente.

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