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Propone senador Santana García reducir a la mitad financiamiento a partidos que no rebasen porcentaje de votos nulos

11 de febrero de 2018.- El senador Jesús Santana García presentó una iniciativa de reformas constitucionales, para reducir a la mitad el financiamiento público de los partidos políticos cuando obtengan un porcentaje de votación menor al porcentaje de votos nulos en el total de los sufragios emitidos.

 

La propuesta, que busca reformar el artículo 41 de la Constitución, tiene como propósito empoderar al ciudadano, al otorgarle un instrumento jurídico-político, para llamar la atención a los partidos políticos cuando se alejen de la ciudadanía incumpliendo sus promesas, afirmó el senador por Aguascalientes.

 

“Hoy, si el elector anula su voto, no tiene consecuencias; la iniciativa que presento establece una consecuencia jurídica y política a la anulación del voto: a mayor cantidad de votos nulos, menor dinero a los partidos políticos que no superen el número estos votos”, dijo el legislador por Aguascalientes, al presentar su propuesta ante el pleno de Senado.

 

Reducir su financiamiento es un incentivo para que los partidos escuchen a la sociedad, cuiden los perfiles de sus candidatos y que su oferta sea cercana a las necesidades y aspiraciones de los ciudadanos, sostuvo.

 

Santa García explicó que abstención y voto nulo no son lo mismo: la primera quiere decir no acudir a votar; el segundo significa asistir a votar, pero anular la boleta o sufragar por candidatos no registrados.

 

“Anular el voto de manera intencional o voto en blanco es considerado como una forma de expresión de la ciudadanía, que indica el descontento con el sistema de partidos políticos, sin dejar de participar”, dijo.

 

Sin embargo, lamentó, actualmente si el elector anula su voto no tiene ninguna consecuencia.

 

De acuerdo con la Ley Electoral, la votación efectiva es la que resulta del total de los votos emitidos, menos los votos nulos, menos los votos de los partidos que no alcancen el 3% y candidatos no registrados, abundó.

 

Refirió que los recursos y derechos de los partidos se dividen entre los votos que recibió cada instituto político, cuya fórmula tiene tres importantes consecuencias:

 

1.- Los votos nulos no cuentan para quitar prerrogativas a los partidos; al contrario, cuantos más votos nulos se resten, mayor será el porcentaje de los votos que adquieren los partidos que fueron votados.

2.- Una elección tiene validez, aunque haya solo un voto válido a favor de un solo partido o candidato. Anular el voto no tiene actualmente consecuencias negativas sobre la validez de la elección, dado que no hay supuestos legales al respecto.

3.- El abstencionismo o anulación de votos hace que los partidos con mayor número de recursos aumenten el valor de sus votos en la división del pastel que representan los recursos y prerrogativas.

 

“Así, el gran perdedor es el votante, que al anular su voto prácticamente se vuelve un número más que se resta y desaparece”, indicó.

 

La iniciativa se turnó a las comisiones Unidas de Puntos Constitucionales; de Gobernación, y de Estudios Legislativos, Segunda, para su análisis y dictaminación.

 

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(Se anexa versión)

 

 

8 de febrero de 2018

 

 

Versión de la intervención en tribuna del senador José de Jesús Santana García, al presentar iniciativa con proyecto de decreto que reforma el artículo 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de voto nulo

 

 

Muchas gracias, señor Presidente Octavio Pedroza, miembros de la Mesa Directiva.

 

Compañeros senadores.

 

Anular el voto de manera intencional o voto en blanco es considerado como una forma de expresión de la ciudadanía que indica el descontento con el sistema de partidos políticos que existe en nuestro país.

 

De acuerdo con la Ley Electoral, la votación efectiva es la que resulta del total de los votos emitidos, menos los votos nulos, menos los votos de los partidos que no alcancen el 3 por ciento y los votos a candidatos no registrados.

 

Los recursos y derechos de los partidos se dividen entre los votos que recibió cada instituto político o cada candidato independiente.

 

Esta fórmula tiene tres importantes consecuencias, la primera de ellas, los votos nulos no cuentan para quitar prerrogativas a los partidos; al contrario, cuantos más votos nulos resulten, menos será el porcentaje de los votos que adquieren los partidos y candidatos participantes.

 

Una elección tiene validez aunque haya solo un voto válido a favor de un solo partido o candidato. Anular el voto no tiene actualmente consecuencias negativas sobre la validez de la elección, dado que no hay supuestos legales al respecto.

 

El abstencionismo o anulación de votos hace que los partidos con mayor número de recursos aumenten el valor de sus votos en la división que representan los recursos y sobre todo en sus  prerrogativas.

 

El año pasado, el Instituto Nacional Electoral (INE) realizó un estudio muestral sobre las características del voto nulo en las elecciones en nuestro país. Se trata del tercer estudio de este tipo que realiza esta institución tan importante, para validar la democracia en nuestro país.

 

El primer estudio fue con motivo de las elecciones de 2009. En aquella ocasión se encontró que de los más de un millón 800 mil votos fueron anulados, esto representó el 5.1 por ciento; de ese 5.1 por ciento, 64 por ciento se anularon de manera intencional; repito, 64 por ciento se anularon de manera intencional, mientras que 36 por ciento fueron anulados por error debido a una posible confusión del electorado al momento de emitir su sufragio.

 

Para el año 2012 se encontró que en la elección de diputados federales se registraron más de 2.5 millones de votos nulos, que equivalen a un 4.7 por ciento, de los cuales 56 por ciento fueron anulados por error y 44 por ciento de manera intencional.

 

En la pasada elección federal de 2015, el porcentaje de votos nulos fue de 4.8 por ciento. La cantidad de votos anulados ascendió a 1.9 millones de votantes. En esta ocasión, el 65 por ciento se anularon de manera intencional.

 

En el estudio sobre el voto nulo también se encontró que la tendencia a anular los sufragios de forma premeditada es cuatro veces mayor en las secciones urbanas que en las rurales.

 

El ejercicio del voto es el acto cívico a través del cual cada elector expresa su sentimiento de pertenencia a la comunidad, ejerce un derecho humano y cumple un deber de ciudadano, constituye también una de las manifestaciones de la ciudadanía más importantes y trascendentales en un sistema democrático.

 

Es por ello que no hay democracia sin voto; de ahí, que es necesario comprender que el voto no sólo sirve para elegir autoridades, sino también para sostener y cambiar un sistema democrático.

 

El día de la elección, cada elector está cumpliendo una función pública, está poniendo su grano de arena para que las instituciones continúen funcionando y para que la democracia, aún con sus deficiencias, siga existiendo.

 

La práctica del voto nulo es uno de los desafíos de los sistemas democráticos, pues el ejercicio del sufragio constituye una de las manifestaciones políticas más sensibles de la ciudadanía.

 

Los que anulan su voto se toman la molestia de levantarse, de arreglarse, de acudir a sus actos religiosos y después acudir a las urnas simplemente para anular su voto, en lugar de votar por un candidato o partido, simplemente lo anulan.

 

De hecho, el convencimiento sobre el voto nulo es una decisión ciudadana de rebeldía, pero también de rechazo a las opciones políticas existentes.

 

Hoy, si el elector anula su voto, no tiene consecuencia ni política ni jurídica, de aquí que presento esta iniciativa compañeros senadores, público en general, precisamente para establecer una consecuencia jurídica y política a la anulación del voto; a mayor cantidad de votos nulos, menor dinero a los partidos políticos que no superen la cantidad de los votos anulados.

 

La idea de esta iniciativa es, por supuesto, empoderar al ciudadano, darle un instrumento jurídico-político para llamar la atención a los partidos políticos cuando nos alejamos de la ciudadanía, cuando incumplamos nuestras promesas. Es un incentivo para que los partidos volvamos a la sociedad, es un estímulo para que los partidos nos acerquemos más a la gente y la representemos como realmente se merece, que cuidemos los perfiles de nuestros candidatos, que nuestra oferta política sea cercana a las necesidades y aspiraciones del ciudadano, que políticos y partidos cumplamos nuestras ofertas políticas y no permitir que la inconformidad se traduzca en decisiones que no necesariamente reflejen lo que nuestro país necesita: empoderar al ciudadano, a través de darle un valor a la anulación de su voto, lo que es conocido en países como España, como Colombia, donde ya se práctica el voto blanco, nos va a llevar a todos los partidos políticos a cumplirle más a la ciudadanía y tener mejores ofertas, pero también mejores candidatos.

 

Ojalá y esta iniciativa, en las comisiones correspondientes, la de Puntos Constitucionales, ya que es una reforma constitucional al artículo 45, tengan a bien poderle dar entrada para que la misma pueda ser convalidada, en su caso, por los congresos de los estados y la Cámara de Diputados.

 

Por su atención compañeros senadores, agradezco mucho.

 

 

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