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Senadora Laura Angélica Rojas: Yo, apolítico en 2018

Los complejos problemas que enfrenta nuestro país merecen que nos informemos bien sobre las soluciones que proponen los candidatos a la Presidencia de la República, a fin de tomar una buena decisión sobre a quién darle el voto

Cuando la gente me pregunta a qué me dedico, después de mi respuesta es muy común que la siguiente expresión sea: “yo soy apolítico” para proseguir con una lluvia de críticas —admito que muchas con razón—, sobre la política y los políticos, luego el ciudadano en cuestión termina diciendo que por eso no ha votado en años, que no tiene caso y que mejor, de los asuntos públicos, ni se entera. Así, apolítico es, en la mayoría de los casos, sinónimo de indiferente.

“Todos son iguales, son unos corruptos, unos ineptos y unos sinvergüenza”, es por decir lo menos, lo que los mexicanos piensan de quienes nos dedicamos a la política y al servicio público. Muchos lo son y, aunque recientemente algunos peces gordos han empezado a pagar por sus actos deshonestos, lejos estamos aún de tener los mecanismos institucionales que con regularidad inhiban, detecten y sancionen la corrupción y la ineptitud de los gobernantes. Sin embargo, más grave aún es la apatía de una ciudadanía desentendida gracias a que en muchos sitios una clase política indigna del servicio público se ha instalado y permanecido en el poder.

Este 2018 será un año totalmente político, no sólo se elegirá un nuevo Presidente o Presidenta de la República, sino 128 senadores, 500 diputados federales, nueve gobernadores —Chiapas, Ciudad de México, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán— que, sumados a los diputados locales y miembros de ayuntamientos en 30 estados, son un total de tres mil 326 cargos de elección popular. Cada uno de esos cargos conlleva responsabilidades, cuyo desempeño, para bien o para mal, nos afecta en nuestra vida cotidiana.

¿Está harto de los baches o la falta de iluminación en las calles de su colonia, o el servicio de recolección de basura es malo? Piense bien a qué candidato a presidente municipal le dará su voto.

En el caso de los gobernadores, no sólo se trata de elegirlos a ellos, sino de imponerles buenos diputados locales que le representen un contrapeso.

Por eso, cuando su candidato a diputado local toque a su puerta, pregúntele cómo va a usar su cargo para que el gobernador haga bien su trabajo. Lo mismo le diría de los candidatos a diputados federales y senadores.

Sobre los candidatos a la Presidencia de la República, los complejos problemas que enfrenta nuestro país, como la inseguridad y violencia; la pobreza y la falta de desarrollo; la precariedad del salario o la corrupción, merecen que nos informemos bien sobre las soluciones que ellos proponen, y analicemos si son las más inteligentes y viables posibles, a fin de tomar una buena decisión sobre a quién darle el voto.

Antonio Gramsci escribió en 1917 un texto titulado Odio a los indiferentes, del que retomo algunos fragmentos porque me parece muy vigente: “Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano… La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar. La masa ignora por despreocupación y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella… Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?”.

Mi deseo para este 2018 es que todos quienes por hartazgo y decepción han claudicado a hacer valer su voluntad, pasen de ser apolíticos a decisores sobre el rumbo que ha de tomar nuestro país. Esa es la única forma de que este año nuevo sea un mejor año.

Publicado por Excélsior, 7 de Enero de 2018