Senadora Mariana Gómez del Campo: ¿Fue acertada la decisión del gobierno de declarar persona non grata al embajador de Corea del Norte en México?

2017.09.13-BA-OPINION-MGCG-PUBLIMETRO

  • Hoy, Corea del Norte es un país congelado en el tiempo, con un régimen autoritario, una economía socialista, un aislacionismo anacrónico

Corea tiene una historia particular pues fue objeto de colonización e intervención de potencias extranjeras, país que terminó fracturándose en 1945 tras la Segunda Guerra Mundial y en pleno inicio de la Guerra Fría lo que definió el futuro de miles de coreanos ajenos al conflicto.

Hoy, Corea del Norte es un país congelado en el tiempo, con un régimen autoritario, una economía socialista, un aislacionismo anacrónico, una ideología que los define como “propietarios únicos de la revolución” y con una sorprendente devoción impuesta hacia Kim Il-sung, su líder supremo y “Presidente Eterno”, en resumen, los norcoreanos viven en una especie de burbuja.

No tienen acceso a Internet libre, sus ciudadanos enfrentan importantes restricciones para la salida del país, el Estado los educa de pequeños en internados a los que tienen que asistir seis de siete días a la semana, cuentan con su propio calendario, los medios de producción son estatales, cuentan con el cuarto ejército más numeroso del mundo integrado por un millón de tropas y con siete millones de reservas. No en vano el país de ideología “juche” destina el 15.8 por ciento de su PIB al ejército, algo así como 6.3 mil millones de dólares.

La situación mundial respecto a Corea del Norte tiene como agravante que ese Estado socialista tiene una importancia geopolítica específica al ser vecino de China, Japón y, evidentemente, Corea del Sur, estos dos últimos con importantes vínculos con Occidente.

Al no contar con apoyos del exterior, Corea del Norte le ha apostado a la industria militar para asegurar su soberanía y evitar que vulnere su integridad territorial. Por ello, ha buscado desarrollar armas nucleares como una forma de protegerse contra cualquier intervención extranjera, pero también como una poderosa herramienta de negociación y obtención de beneficios.

En ese contexto, Corea del Norte llevó a cabo, el martes 29 de agosto, el lanzamiento de un misil balístico de alcance intermedio que sobrevoló territorio de Japón y detonó en el Pacífico Norte lo cual despertó una serie de condenas de la comunidad internacional. Además, el domingo 3 de septiembre una prueba nuclear, la sexta de su historia, en la que supuestamente detonó una bomba de hidrógeno buscando tener la capacidad de alcanzar suelo estadounidense en medio de un enfrentamiento diplomático con el Presidente Trump.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha condenado la situación que eleva la tensión entre naciones pues Japón y Corea del Sur han respondido con maniobras militares con el objetivo de desincentivar al régimen de Pionyang, pero el inicio de las hostilidades podría derivar en una guerra donde podrían utilizarse armas nucleares.

Si bien la expulsión de un Embajador es uno de los pasos para el rompimiento de relaciones diplomáticas, la medida tiene congruencia. México ha tenido un importante activismo, desde décadas atrás, a favor del desarme nuclear pues recordemos que fue nuestro país el que impulsó que América Latina y el Caribe fuera declarada una región libre de armas nucleares con la suscripción del Tratado de Tlatelolco en 1967. Este es un acto simbólico que envía un mensaje contundente, México no está a favor del desarrollo de armas nucleares ni es un país que tolera el chantaje y las amenazas. Económicamente, este hecho no tendrá mayor impacto, la relación comercial entre Corea del Norte y México es ínfima, las exportaciones mexicanas apenas representan el 0.11 por ciento del comercio norcoreano.

Para que nuestro país se convierta en un verdadero actor con responsabilidad global debe tener claridad en sus posiciones en materias tan sensibles como derechos humanos, democracia y seguridad; Es plausible que México sea el primer país en el mundo en reaccionar de tal manera ante la hostilidad norcoreana, sienta un precedente y deja claro que tenemos una Política Exterior activa, responsable y comprometida con la vida y la paz en todo el orbe.

 

Sin comentarios aún.

Deja un comentario

Mensaje