Senadora Laura Angélica Rojas Hernández: #ElFrenteVa

2017.09.11-BA-OPINION-LRH-EXCELSIOR-04

 

Esta semana el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano dieron el primer paso hacia lo que podría ser un parteaguas del sistema político mexicano al registrar ante el INE el Frente Amplio Democrático. Éste es la materialización de la voluntad de tres partidos que, ante la profunda crisis multidimensional que vive México, han decidido unirse para impulsar cambios de fondo que posibiliten no sólo el cambio de un partido por otro en el gobierno, sino una auténtica transformación del régimen que genere una mejoría en la vida de los ciudadanos.

Como si el hecho de que partidos con ideologías distintas se unan en aras de un objetivo común fuera como ver al primer hombre poniendo un pie en la luna, aparecieron los ya tan trillados y aburridos señalamientos como: “es una alianza antinatura”; “¿panistas votando por perredistas?”; “son los intereses sobre los ideales”, etcétera. El propósito de estas voces no es otro sino debilitar este esfuerzo que no sólo es legítimo políticamente y legal, ya que está contemplado en nuestra legislación, sino, sobre todo, necesario, a fin de que los ciudadanos en 2018 tengan opciones más allá de la continuidad de este gobierno corrupto e  ineficaz y la del proyecto populista que muy probablemente nos llevaría años atrás en varios rubros. Por ello, es necesario explicar por todos los medios posibles lo que es y lo que busca este Frente.

Para empezar, podemos encontrar referentes similares en el mundo como la Concertación de Partidos por la Democracia chilena integrada en sus inicios por 16 fuerzas políticas y movimientos, incluyendo partidos tan disímbolos como el Partido Demócrata Cristiano, el Partido por la Democracia, el Partido Radical Social Demócrata y el Partido Socialista. La Concertación se creó con el objetivo común de derrocar la dictadura militar y se mantuvo por una década en el poder con cuatro presidentes.

Otro ejemplo es el alemán. No se puede entender el desarrollo de Alemania ni su liderazgo político en el mundo sin la figura de la canciller Angela Merkel, quien está en el poder desde 2005 gracias a la coalición entre la Unión Demócrata Cristiana, la Unión Social Cristiana de Baviera y el Partido Socialdemócrata.

Los gobiernos de coalición en Finlandia se han convertido en la regla, dado que ningún partido político por sí solo ha obtenido la mayoría en el parlamento, tal como sucede en México desde 1997. La Alianza Arcoíris agrupó a un gabinete compuesto por los cinco partidos políticos fineses pertenecientes a todas las ideologías. Esta alianza demostró que los gobiernos de coalición pueden ser exitosos y eficientes incluso si sus posturas políticas difieren profundamente.

Éstos son sólo tres ejemplos de varios ejercicios que en el mundo, e incluso en México desde hace décadas, se han traducido en beneficios para los ciudadanos a través de alianzas entre actores políticamente distintos. Hay un rasgo común en ellos: el incentivo para que el agua y el aceite se junten son profundas crisis que merecen altura de miras para superarlas, y México, aunque muchos se empeñen en negarlo, sufre hoy una profunda crisis.

El Frente parte de dicha premisa y busca la construcción de un nuevo régimen que tenga como ejes poner a las personas en el centro de la vida pública; regirse por la gobernanza ciudadana; incentivar la movilidad social y la libertad personal para el pleno desarrollo de la persona; la innovación en el combate a la desigualdad; y el desarrollo humano y crecimiento con equidad que sean implementados por un gobierno de coalición.

Es claro que una alianza así implica muchos retos que quienes están por la preservación del statu quo o ven en ella una amenaza para mantener el monopolio de la bandera del cambio apuestan a que no superemos, pero contra muchos pronósticos, el primer paso está dado, y por lo pronto, el Frente, va.

 

Publicado por Excélsior, 10 de Septiembre de 2017

 

 

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