Senadora Marcela Torres Peimbert en su intervención desde tribuna

20 de abril de 2017.-
Muy buenas tardes a todas y a todos.
Preguntarse quiénes somos las y los mexicanos no es fácil. Definir con una sola palabra es imposible. La diversidad y la pluralidad que nos caracteriza nos hace no sólo un país complejo, sino también inmensamente rico, lleno de imágenes, sabores, olores, colores, sonidos, tradiciones y paisajes.

La cinematografía, así como todas las expresiones audiovisuales evocan esta multiculturalidad, bella e inexplicable en el caso de México, a través de las palabras y que sólo podemos entender mediante e imágenes e historias que en conjunto nos muestran a México. Desde el barroco que fuimos hasta la tierra mestiza, rica en tradiciones que somos actualmente. Junto a la jarana y el güiro otomí están los acordes del Huapango de Moncayo. Negar o desconocer a uno es negar y desconocer el todo.

El cine, el séptimo arte nos muestra a la cultura mexicana como un caleidoscopio diverso, cambiante, complejo, lleno de imágenes, es un todo que no puede definirse con una sola de sus partes.

Esta propuesta legislativa aprobada el día de hoy para instituir un día en honor a nuestro cine nacional, el 15 de agosto, constituye un pequeño esfuerzo por reconocer a las y los creativos mexicanos, que nos dan una mirada sinóptica de lo que es México.

Vivimos actualmente un momento de crisis institucional, política y social en nuestro país. La credibilidad del sistema está cada vez más en picada. Y hoy, las y los ciudadanos tenemos pocos asideros donde encontrar símbolos para identificarnos como mexicanos y así poder trabajar en favor de esta gran nación.

En un país donde nuestros habitantes leemos menos de un libro al año, el cine y las artes audiovisuales son, indudablemente, no sólo una herramienta lúdica para que los mexicanos nos veamos reflejados, sino también un medio para reafirmar la tan débil identidad nacional.

Tengo que admitir que la aprobación de este dictamen es un pequeño paso y que desde el Poder Legislativo debemos emprender acciones más contundentes para fortalecer al cine nacional.

Ha habido un desprecio del Estado mexicano hacia nuestro cine, una miopía absoluta de cuánto esta industria puede dar al país, tanto a nivel económico, valga el ejemplo, en Estados Unidos la tercera entrada de dólares en ese país es precisamente la exportación de su cine, de la cual los mexicanos somos ávidos consumidores, cómo el valor de la identidad nacional.

La industria del cine es una de las áreas del entretenimiento más importante en el mundo. Esto es justamente lo que México no ha entendido aún: la potencialidad del cine para realmente sentirnos orgullosas y orgullosos de nuestro país y para mostrar nuestra mejor cara al mundo entero.

Este año rompimos récord histórico en personas que asisten a ver nacional, 30 millones de mexicanos vimos nuestro propio cine, sin embargo, no nos conformemos, hay mucho más que hacer por nuestro cine.

La cinematografía nacional es una industria cultural. Esto significa que además de tener un valor económico que pueda tener un producto cinematográfico, tiene también un valor humano. En el cine los mexicanos vemos reflejadas las diversas realidades de nuestro país, tan rico, grande y complejo.

Historias de migrantes, de travesías, en parajes rurales, urbanos, historias de amor, de desamor, en lugares diferentes al que ocupamos, enriquecen la concepción que tenemos sobre nuestra nación.

La industria cinematográfica de los Estados Unidos, no sólo en nuestro país, inunda los complejos cinematográficos, llevando a la pantalla grande la identidad de los de allá, dejando fuera la nuestra, la propia. Ver otras realidades no está mal; no ver las expresiones de nuestra realidad del cine en el cine es lo preocupante.

Tanto la experiencia nacional como en la internacional nos muestran que ante la avasalladora presencia del cine norteamericano en las salas, es necesario que el Estado resguarde y proteja el valor cultural inherente de la producción nacional independiente.

Con las modificaciones en materia de telecomunicaciones realizadas dentro del marco del Pacto por México, se reformaron diversas leyes para adecuarlas al avance tecnológico, sus plataformas digitales, las cuales también están inundadas de contenidos internacionales.

Desde hace ya décadas alcanzó a las telecomunicaciones y a la radiodifusión del siglo XXI. Estas reformas dejaron fuera a la Ley Federal de Cinematografía, la cual data ya más de décadas atrás. Necesitamos actualizar esta ley para construir nuevos y adecuados instrumentos de protección, promoción y difusión de todos y cada uno de los eslabones de la industria cinematográfica nacional.

No nos caería mal una nueva época de oro del cine mexicano. Tenemos un gran talento entre nosotros, aquí presente también. Cuarón, Iñárritu, Lubezki son sólo ejemplos de nuestro gran potencial creativo, por cierto, premiados allá y reconocidos en el extranjero. Reconozcámoslo, promocionemos nuestro cine mexicano.

En este momento se encuentra congelada en este Senado una iniciativa que construimos senadores de todos los grupos parlamentarios, junto con ciudadanos y la industria misma, preocupados y ocupados por la situación del cine mexicano, el cual busca llevar a nuestra cinematografía a más pantallas y plataformas digitales dentro del territorio mexicano y en el extranjero.

Quiero felicitar a Rocío Pineda Gochi, nuestra compañera y presidenta de la Comisión que impulsa la mexicanidad por esta iniciativa, desde luego sumarme a ella como miembro de la Comisión y solicitar a este Senado que demos un paso más, que no seamos mediocres y conformistas, que logremos que nuestro cine realmente llegue al nivel que se merece.

Muchísimas gracias, es cuanto.

ooOoo

Sin comentarios aún.

Deja un comentario

Mensaje