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Senadora Luisa María Calderón participa en la discusión del dictamen por el que se declara el 12 de octubre como Día de la Nación Pluricultural

Senadora Luisa María Calderón Hinojosa

16 de marzo de 2017.- Intervención en tribuna de la senadora Luisa María Calderón Hinojosa, al participar en la discusión del dictamen por el que se declara el 12 de octubre como Día de la Nación Pluricultural.

Gracias, Presidente.

Y felicito al proponente de este punto de acuerdo que designa al 12 de octubre como el día de la interculturalidad, que, no es un día nuevo, se llamaba el día de la raza y se llamaba de otras maneras y, el tema es que los indígenas siguen siendo pobres y siguen estando marginados, y todas esas cosas.

Así que, yo felicito que se recuerde este día, que se reponga, que hoy se reconozca como interculturalidad y que nos pongamos todos a trabajar sobre disminuir las desventajas en las oportunidades de que los pueblos indígenas se articulen, se organicen como quieran, pero que los dejemos fuera de la marginación.

En el año 2000, a propósito de la guerra en Chiapas, el Presidente de la República aceptó una iniciativa, la “Cocopa” que se llamaba, para convertirla en una reforma constitucional que derivó después en consultas y de un trabajo participativo de mucho consenso en la reforma al artículo segundo de nuestra Constitución, que reconocía que México es un pueblo originariamente construido, cuidado, enriquecido por pueblos indígenas.

Y reconocía quiénes son los pueblos indígenas, y reconocía sus derechos políticos, pero también en un artículo segundo reivindicaba y se hacía como gobierno la obligación de una especie de artículo 2 fracción B o apartado E, programática, que permitía u/ y obligaba al Estado a hacerse responsable por disminuir esas grandes desventajas.

Recuerdo, por ejemplo, que ese artículo 2 fracción II apartado B, habla del derecho que tienen los pueblos indígenas de participar en la elaboración de los presupuestos de los municipios en los que viven; no conozco municipio alguno que lo haga.

Reconoce, también, que el dar recurso especial para que en el desarrollo agropecuario tengan facultad o facilidad para acceder, tampoco lo recuerdo; reconoce, también, que tienen el derecho de organizarse bajo sus usos y costumbres, y todavía tenemos en el estado de Chiapas rechazo a las alcaldías que encabezan mujeres alcaldesas en ayuntamientos o en regiones indígenas.

Recientemente, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa nos proporciona datos de un diagnóstico que se hace respecto de la educación en las regiones indígenas, y hay unas desventajas inmensas frente a la población no indígena, y nos ayuda, nos pide nuestra opinión respecto de cómo reducir estas desventajas, esta deserción escolar en las poblaciones indígenas pero, más allá de eso no veo algún elemento distinto; quiero significar, por ejemplo, que después de esa reforma constitucional se modifica el Instituto Nacional Indigenista que era este depósito de necesidades de los pueblos indígenas y que, se encargaba un poco de gestionar, un poco de escuchar y un poco de ver de dónde sacaba un presupuesto para resolver las necesidades de los pueblos indígenas.

Pero, a partir del 2002 hay una Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas que, en teoría no es la que resuelve las necesidades de los pueblos indígenas, de su infraestructura, de su educación, de su salud, de sus espacios, de acompañarles a reducir el cambio climático, de cuidar los espacios territoriales de los que ellos son dueños como el bosque, como la siembra, como el agua, como el mar, como los ríos; y se transforma en un órgano que, de alguna forma, obliga a todas las secretarías de Estado a hacer su parte, a tener un presupuesto para el desarrollo de los pueblos indígenas en salud, en ecología, en todos los renglones.

Y, a partir de entonces, el presupuesto para pueblos indígenas se multiplica por cantidades muchísimo más grandes, no las traigo hoy en mi cabeza, pero sí lo multiplica en la teoría, pero en la práctica la propia Cámara de Diputados, hace un par de años le pesca una mordida y le quita 5 mil millones de pesos a ese presupuesto, en principio etiquetado para los pueblos indígenas y los redirige a estas facultades de los diputados de etiquetar y redireccionar los recursos.

Hay un montón de denuncias de los pueblos indígenas porque no se les ha tomado en cuenta, diré un par de ellas:

Hace algunos años, la Unesco reconoce como patrimonio de la humanidad a las cocineras tradicionales o a la gastronomía michoacana, es patrimonio de la humanidad y, resulta que el gobierno reciente pasado asume como propio ese nombre, lo registra ante el Impi como su propiedad; la marca “Cocineras tradicionales” es del gobierno de la Secretaría de Turismo y su apoderado es una persona física, de tal manera que las cocineras tradicionales no pueden repetir o replicar sus eventos porque le pertenece la marca a una persona física.

Las casas de la cultura que han sido patrimonio de los pueblos indígenas, porque en una temporada en la que estuvieron de moda los pueblos indígenas, se les asignaron casas de la cultura y resulta que se las han ido asignado como propia alcaldes de esa región, digo específicamente el nombre de Paracho. Y resulta que los pueblos indígenas no pueden replicar su experiencia, no pueden usar las casas de la cultura porque le pertenecen a una persona física, de tal manera que, en todas estas diferencias.

Yo creo que tenemos que refrescar este tema o esta obligación que tenemos para respetar a los pueblos indígenas, reconocerlos, pero no por ello dejarlos en el abandono.

Yo creo que ellos necesitan mantener la libertad de autogobernarse, de decidir qué cosas aceptan pero no por ello nosotros tenemos el derecho de mantenerlos en la pobreza; por ejemplo, no podemos obligarles a que sus casas las construyan como nosotros decimos, pero sí tenemos la obligación de darles la posibilidad de que diseñen sus viviendas.

No podemos obligarles o seguirles comprando la artesanía, como ellos la hacen, que han perdido el valor de uso, pero sí tenemos la obligación de darles acceso a conocimientos que les permitan a ellos decidir si innovan su artesanía, –por cierto, tenemos un pendiente de una Ley de Artesanía aquí en el Senado, que la presenté desde 2012–; no podemos obligarlos a que se asuman con nosotros, pero sí tenemos la obligación de hacerles llegar conocimientos, recursos, espacios, acompañamiento, para que ellos decidan de qué manera se articulan.

Simplemente, cumplamos todos la fracción, el apartado B del artículo 2 de la Constitución. Tenemos la obligación como Estado mexicano de que ellos puedan acceder de la manera que ellos lo decidan, pero no podemos cerrarles la puerta con el conque de que son “nuestros pueblos indígenas” y los dejemos en un rincón.

Valen mucho, han sobrevivido a todas nuestras imposiciones y hoy que se reconoce que es el Día de la Pluriculturalidad, hagamos cosas; como decía un amigo mío “palabras no agujeran”, hagamos cosas para que ellos puedan salir de la pobreza y puedan mantener su identidad de pueblos indígenas, en esta riqueza de país que es México.

Es cuanto, Presidenta.

ooOoo