México debe mirar al sur. Por Laura Rojas

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12 de Febrero de 2017

En cuanto el presidente Donald Trump instruy√≥ el inicio de la construcci√≥n del muro en la frontera con M√©xico, el presidente de Bolivia, Evo Morales, llam√≥ a M√©xico a mirar al sur y a ‚Äú‚Ķ construir juntos unidad en base a nuestra identidad latinoamericana y caribe√Īa‚ÄĚ.

Unos d√≠as despu√©s la canciller argentina Susana Malcorra al responder por qu√© Am√©rica Latina no se pronunciaba m√°s en√©rgicamente sobre las pol√≠ticas de Trump hacia M√©xico, dijo: ‚ÄúUno tiene que hacer las cosas en funci√≥n de lo que sus socios le pidan que haga. M√©xico est√° teniendo di√°logo con EU. Est√°n intentando abrir conversaciones. Mientras tanto nos han pedido que estemos atentos, pero con prudencia…‚ÄĚ.

‚ÄúPrudencia‚ÄĚ es la actitud que nuestro gobierno asumi√≥ durante los largos meses de la precampa√Īa y la campa√Īa electoral en Estados Unidos. ‚ÄúPrudencia‚ÄĚ fue la palabra que repitieron una y otra vez frente a quienes ped√≠an siquiera un pronunciamiento de defensa ante las incontables amenazas e insultos que Trump nos profes√≥. La prudencia puede ser una virtud siempre que no se confunda con inacci√≥n.

Sin embargo, por aquella ‚Äúprudencia‚ÄĚ y quiz√°s por no creer que aun si Trump llegaba a la Casa Blanca cumplir√≠a sus promesas de campa√Īa, perdimos meses valiosos que pudimos haber usado para iniciar las acciones que ante la materializaci√≥n de las amenazas, apenas se han definido por el gobierno, tales como el fortalecimiento de la red consular y de las acciones para la protecci√≥n de los mexicanos en Estados Unidos; una campa√Īa de sensibilizaci√≥n con actores norteamericanos clave como empresarios, autoridades locales y legisladores sobre la importancia de la relaci√≥n con M√©xico; la diversificaci√≥n de relaciones comerciales y pol√≠ticas de nuestro pa√≠s empezando por nuestra propia regi√≥n y con Asia, y un mayor aprovechamiento de nuestra participaci√≥n en los organismos internacionales para estos mismos fines.

Durante décadas México puso todos los huevos en una sola canasta: apostó todo a la integración con Estados Unidos y Canadá, lo cual fue una buena idea que nos trajo beneficios, pero que también nos distanció del resto de América Latina y el Caribe. Nuestra incorporación a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y nuestra salida (en mi opinión, innecesaria) del llamado Grupo de los 77, el grupo de países en vías de desarrollo cuya membresía actualmente es de más de 130 naciones, materializó la aspiración de México de ser parte del mundo desarrollado, lo cual fue interpretado como una vuelta de espalda a nuestros vecinos y aliados históricos.

Sin embargo, seguimos siendo latinoamericanos y aunque los embajadores de los pa√≠ses de la regi√≥n, adem√°s de Luis Almagro, el secretario general de la Organizaci√≥n de Estados Americanos, p√ļblicamente nos han tendido la mano, la ausencia del presidente Enrique Pe√Īa Nieto en la reciente reuni√≥n de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe√Īos represent√≥ la p√©rdida de una valiosa oportunidad para haber aparecido respaldado frente a Trump y sus pol√≠ticas.

Por otro lado, a finales de febrero sesionará el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, ocasión en la que México podría promover una resolución a favor de los derechos de los migrantes en Estados Unidos. Ese tipo de apoyos nos pondría en una posición de mayor fuerza, por ejemplo, de cara a la visita en próximos días del secretario de Estado de EU, Rex Tillerson, a nuestro país y en el contexto de las negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio.

Es momento de dejar la prudencia y de empezar verdaderamente a construir y fortalecer las relaciones tanto políticas como comerciales que México necesita con urgencia.

Publicado por Excélsior el 12 de febrero de 2017

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